La televisión no ha muerto, pero su permanencia está en riesgo. Los cambios de consumo audiovisual y deportivo provocan que la programación cada vez migre al streaming, colocando a los canales de televisión restringida como abierta en una posición de desventaja, cuya situación rumbo a 2029 se traducirá en una pérdida del 20% de sus ingresos, según proyecciones de la consultora Dataxis.
La parrilla programática de la televisión de paga es la que depende completamente de los contenidos de los grandes estudios de entretenimiento como Disney, HBO, Discovery, ESPN, entre otros, quienes enfocan sus esfuerzos en consolidar su producto digital. Mientras que la abierta está menos supeditada al contar con programación propia.