Reforma Clara Luz Álvarez
Escándalo suscitó el conocimiento de un acuerdo suscrito en septiembre de 2021 entre la Agencia Espacial Mexicana (AEM) que dirige Salvador Landeros y la Corporación Estatal Espacial Roscosmos de Rusia. Aunque desde la Secretaría de Relaciones Exteriores a cargo de Marcelo Ebrard se insistió que es un acuerdo igual a muchos otros firmados y que faltaba la ratificación del Senado, la polémica sigue en el aire. Y no es para menos. La geopolítica actual hace que cualquier cosa que huela a Rusia o a China sea vista con suspicacia, pues no es menor la situación estratégica y geográfica de México en relación con los Estados Unidos de América. El ámbito tecnológico es ahora en sí mismo un campo de batalla.
El antecedente del Acuerdo es una carta de intención de 2016. El Acuerdo es genérico, reflejando en parte los tratados y acuerdos en materia de exploración y explotación del espacio ultraterrestre ratificados por México, al tiempo que prevé que puedan celebrarse acuerdos adicionales para materializar proyectos específicos. Si comparamos este Acuerdo con el celebrado por la AEM con su homóloga de la India encontraremos que el de la India es muy específico pues es para monitoreo de cultivos y sequía agrícolas, mientras que aquel celebrado con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina sólo es para actividades espaciales tradicionales (p. ej. observación de la Tierra, tecnología y ciencia espacial).
Pero lo que más llama la atención es que en el Acuerdo con Rusia está referida la comunicación vía satélite que es un área de la competencia del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que preside Javier Juárez. Desde que inició la carrera al espacio existe una marcada diferencia entre lo que encabeza la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos (COPUOS) de la ONU y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) que dirige Doreen Bogdan. La COPUOS se ha enfocado a la exploración y explotación del espacio ultraterrestre, que dicho sea de paso, es un concepto que carece de una delimitación precisa. Mientras que la UIT es la encargada de administrar los recursos orbitales y las frecuencias asociadas para evitar interferencias de la comunicación (activa o pasiva) de los satélites y vehículos con las estaciones terrenas.
A esta fecha, ningún satélite ruso (geoestacionario o no) aparece en el IFT como registrado para poder prestar servicios en México. Entonces la pregunta obligada es, ¿por qué incluir la comunicación vía satélite si ni satélites rusos están autorizados a prestar servicios legalmente en México?
GLONASS. Este sistema ruso se utiliza para la navegación (terrestre, marítima, aeronáutica) y la localización de personas, vehículos u objetos a través de sistemas satelitales. El GLONASS es equivalente al GPS de EUA, al Galileo de la Unión Europea, al Beidou de China o al IRNSS de la India (este con alcance regional). El GLONASS es dependiente del Ministerio de Defensa ruso.
La discusión del Acuerdo AEM/Rusia preocupó por la posibilidad de que Rusia instalara estaciones terrenas para usar el GLONASS en México, porque Rusia podía realizar espionaje, etcétera. ¿Cree usted que para espiar a México se requiera un Acuerdo como el suscrito por AEM? ¿Será que sólo Rusia espía a México o también lo harán las demás potencias?
¿Qué hacer? México debe invertir en investigación y desarrollo de tecnología y de la industria espacial antes de que sea más tarde de lo que ya es. La soberanía tecnológica es lo que se escucha una y otra vez en la retórica, pero las acciones son las que hacen falta.
En la situación actual donde México podría ser la manzana de la discordia entre EUA, Rusia y China, ¿tiene México que inclinarse por alguno o puede colaborar con todos? ¿Por qué, para qué y a cambio de qué México se comprometería solo con alguno de esos países? ¿En qué medida y cómo pudiera colaborar con todos? Preguntas que no admiten una fácil, ni única respuesta, pero que sin duda invitan a la reflexión.