Excélsior Pilar Sánchez
Es una realidad que los videojuegos han pasado a ser una forma para adquirir nuevos conocimientos, así lo demuestran los investigadores del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM, que desarrollaron un juego con el que enseñan a alumnos de nivel licenciatura a fabricar celdas solares y medir su eficiencia al generar electricidad.
Save Perovskite se desarrolla en un laboratorio al cual se le acaban los fondos económicos para realizar investigación y existe el riesgo de que sea clausurado, por ello deben hacer su mejor esfuerzo para obtener resultados y rescatar la inversión.
“No hay enemigos. Es un proceso de simulación en el cual el jugador compite contra sí mismo. Se le enseñan los pasos para hacer una celda y va investigando libremente las diferentes variables que hay para mejorarla, a fin de obtener una eficiencia cada vez más alta. Hay mensajes motivadores y conforme van superando retos, se les brindan más conocimientos para mejorar las celdas”.
“Ahora tenemos muchas fuentes de información en internet, videos, YouTube que a pesar de que muchos lo ven como una diversión, también es una herramienta educativa. Durante la pandemia no se pudo asistir a los salones por casi dos años y ha sido necesario buscar nuevas formas de aprender. Creemos que no está peleada la diversión con aprender y el videojuego es un pequeño ejemplo”.
El jugador debe tomar decisiones y cada una afecta en el corto y largo plazos. Por ejemplo, elegir los reactivos con los que fabricarán sus celdas, los instrumentos y máquinas de fabricación, los parámetros de depósito y horneado, entre otros, para finalmente evaluar la eficiencia de la celda.
La iniciativa ha obtenido recursos tanto del Programa de Apoyo a Proyectos para Innovar y Mejorar la Educación (PAPIME) como del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM, a los cuales el académico y sus colegas se inscribieron antes del inicio de la emergencia sanitaria por la covid-19.