El Fondo Monetario Internacional (FMI) urgió a los países miembros a echar a andar reformas que mejoren los niveles de vida de la población y el desarrollo económico, aprovechando el apoyo social que les llevó al poder.
Propuso utilizar los resultados electorales que llevaron al triunfo a los gobiernos, como uno de los mecanismos de apoyo para conseguir los consensos necesarios para ejecutar reformas como las de competencia en los sectores eléctrico y de telecomunicaciones.