martes, mayo 24, 2022
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México | Bëë Xhidza Aire Zapoteco: los retos de mantener una radio comunitaria en México

CNNExpansión Ana Luisa Gutiérrez

Son las cinco de la mañana en la Sierra Norte de Oaxaca y, a la par que los campesinos inician su jornada laboral, Oswaldo Martínez Flores, desde su cabina de radio, prepara el guion para su programa matutino en la estación Bëë Xhidza Aire Zapoteco del 106.3 FM. Comenzará su transmisión con el pronóstico del clima, pues es uno de los temas más solicitados por los vecinos, que en su mayoría se dedican a la agricultura.

Aquí, en el territorio del pueblo xhidza, la radio comunitaria es una extensión de la vida cotidiana. Inicia transmisión a las 6 de la mañana y cierra micrófonos a las 9 de la noche, hora en la que los pobladores se preparan para descansar. De lunes a domingo, las cuatro personas a cargo de Bëë Xhidza Aire Zapoteco trasmiten programas que abordan la actualidad de la comunidad, derechos indígenas, música folclórica y romántica, entretenimiento a partir de su tradición, cambio climático, así como contenidos de Radio Educación, a través de un convenio, y de Aristegui Noticias, de manera diferida. Todo en Bëë Xhidza, es decir, en lengua zapoteca.

“La mayor parte de la comunidad sigue manteniendo la lengua zapoteca, pero aquí se le conoce como Bëë Xhidza, y eso ha hecho que la gente sienta a la radio como suya porque las comunidades escuchan su propia lengua”, explica Martínez Flores, cofundador y coordinador del colectivo Xhidza y coordinador general de Kieru Kas.

Antes de Bëë Xhidza Aire Zapoteco las únicas frecuencias que llegaban a la Sierra Norte de Oaxaca eran las de Veracruz, cuyos contenidos resultaban descontextualizados y lejanos a la realidad del pueblo xhidza. En 2009 decidieron cambiar esa realidad. “Nos juntamos para hacer nuestra propia radio comunitaria, en donde podríamos hablar en nuestra propia lengua y de nuestros propios problemas y lo que venga de fuera lo podríamos traducir”, relata Martínez Flores.

Sin embargo, crear y mantener una radio comunitaria es complejo. Se requiere de una fuerte inversión para adquirir equipos radiofónicos, computadoras, un espacio para grabar y una concesión para poder trasmitir. La comunidad xhidza no se rindió. Su primer paso fue recaudar fondos y los encontró con la Asociación de Radios Cristianas, organización no gubernamental de Canadá, quien los financió con 200,000 pesos para adquirir equipos radiofónicos.

Pero faltaba la pieza más importante: la frecuencia de radio. Conseguir una concesión para AM o FM, cuenta Martínez Flores, es difícil, principalmente por los requisitos que se requieren, como contar con capacidad financiera y especificaciones técnicas para el uso de bandas.

Por ello, optaron por otra vía: establecer su radio a través del uso de las frecuencias libres de Veracruz que llegan a su comunidad, valiéndose de convenios internaciones, como el de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que señala la importancia de los derechos a la educación y a los medios de comunicación en las comunidades indígenas, o la declaración de los pueblos indígenas y la ley reglamentaria de los pueblos y comunidades de Oaxaca, que permiten a las comunidades establecer sus propios medios de comunicación en lengua materna.

“Vimos una frecuencia que estuviera libre y, a partir de ahí, empezamos a transmitir. Cuando surge una estación que empieza a transmitir, nos cambiamos para no robarles frecuencia a esa estación. Porque esta radio no busca hacerle competencia a otra emisora, es un radio regional”, relata Martínez Flores.

El uso de frecuencias libres por parte de comunidades indígenas para desarrollar sus propias radios ha provocado que se les tilde de ‘piratas’ o ‘clandestinas’. Pero para el cofundador del colectivo Xhidza estas denominaciones son injustas, “pues lo único que tratamos de hacer es difundir nuestras costumbres. Vivimos en comunidad y está el pensamiento de servir y ayudarnos entre todos a través de la radio. Detrás de una radio hay mucho esfuerzo y se están buscando alternativas”.

Cuando se promulgó en 2013 la reforma de Telecomunicaciones y Radiodifusión en México, diversos especialistas advirtieron el peligro que representaba el convertir los procedimientos administrativos y legales tan complicados para que las comunidades indígenas pudieran acceder a una concesión, pues provocarían que transmitieran a través de frecuencias libres.

Este año, Bëë Xhidza Aire Zapoteco, que llega aproximadamente a 25 comunidades, con más de 25,000 habitantes y con una audiencia de 12,500 radioescuchas, quiere que su situación de uso de bandas cambie. Ha decidido entrar a un proceso de licitación de concesiones, pues considera que el IFT junto con la UNESCO busca que los mecanismos que se asentaron en 2013 ahora sean más sencillos.

“Ahora ya se nos está aceptando las condiciones con las que operamos, aquí lo importante es tener calidad de la emisión y lo que antes se veía más eran las instalaciones en donde se estaba trasmitiendo”, dice.

¿Cuánto cuesta mantener una radio comunitaria?

Oswaldo Martínez Flores recuerda que en un principio Bëë Xhidza Aire Zapoteco sólo salía al aire los fines de semana, debido a que sus transmisores consumían mucha electricidad, aumentando los costos de la producción. “Los gastos salían de las cooperaciones e incluso nosotros poníamos de nuestra propia bolsa y las personas nos apoyaban en especie con maíz o frijol, para poder continuar con la transmisiones”.

Con el tiempo buscaron alternativas para mitigar los gastos: las energías limpias. A través de un convenio con una organización pudieron instalar equipos de luz solar. Los resultados fueron inmediatos: los costos por este insumo disminuyeron 80%.

Para mantener al aire a Bëë Xhidza Aire Zapoteco se requiere un millón de pesos al año. Actualmente, la organización indígena de Estados Unidos NDN es quien los apoya financieramente.

Bëë Xhidza Aire Zapoteco considera que las radios comunitarias tienen un papel relevante dentro de los pueblos indígenas, ya que no sólo les permite estar informado, también preservar sus costumbres y lenguas e, incluso, organizarse para crear escuelas. Para continuar con sus proyectos radiofónicos, requieren mayor apoyo del gobierno a fin de acceder a recursos financieros y a más concesiones.

“Creemos que a través del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas se debe microrregionalizar el tema de las radios, para que vengan a ver que estas radios están cumpliendo una función de preservar nuestra lengua y nuestras raíces”, cuenta. “Además, si nos asignaran un presupuesto anual podríamos mantener esta radio y generar empleos, incluso para las nuevas generaciones. Porque hasta ahora muchos hemos dado nuestro tiempo para el bien común. El ser comunicador aquí no es como una forma de trabajo sino una forma de vida”.

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