México avanza en la incorporación a la seguridad social de personas que prestan servicios a través de plataformas digitales

El gobierno federal de México anunció un nuevo esquema piloto que permitirá la formalización e integración de personas prestadoras de servicios a través de plataformas digitales, de entrega, conductores o servicio de transporte, mediante aportaciones voluntarias al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que les garantiza el derecho a la salud, a una pensión y salvaguarda la continuidad de sus semanas de cotización.    

Como toda innovación disruptiva, las plataformas digitales de transporte y entrega, entre otras muchas más, llegaron para romper esquemas y paradigmas clásicos, en este caso, alrededor de la generación de ingresos y la movilidad urbana.

Si bien en su momento el gobierno, como rector de ambos sectores, se encontró sin las herramientas adecuadas para responder rápidamente a estos cambios, hoy ha dado un paso positivo en la búsqueda de su integración a la economía formal para potenciar sus beneficios clave. Tal es el caso del esquema de retención fiscal a los prestadores de servicios a través de plataformas como un antecedente de formalización.

En México se abrió una nueva prueba piloto para la integración de los usuarios conductores y repartidores de las plataformas digitales al sistema de seguridad social operado por el IMSS, el cual permitirá su acceso a los cinco seguros del Régimen Obligatorio del Instituto: Enfermedades y Maternidad; Riesgos de Trabajo; Invalidez y Vida; Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez; Guarderías y Prestaciones Sociales.

Las plataformas que se sumaron al acuerdo son Beat, DiDi, Rappi y Uber, mismas que promoverán el programa de incorporación voluntaria entre sus usuarios en tanto trabajadores independientes, quienes podrán incorporarse de manera voluntaria.

Según el IMSS, la aportación requerida empieza a partir de alrededor de 40 pesos diarios o menos de 1,200 pesos al mes.

Mediante este acuerdo se logran diferentes beneficios tanto para el usuario como para la economía en general. Por un lado, se amplían los beneficios de la seguridad social a los usuarios de las plataformas, conductores y repartidores, al tiempo que se ofrecen opciones para coadyuvar a la sostenibilidad de las finanzas de sus hogares en el corto, mediano y largo plazo, lo cual a su vez contribuirá a reducir las brechas de desigualdad en nuestro país.      

A diferencia de otros esquemas de movilidad u otras actividades económicas, quienes se desempeñan en las plataformas no se les puede catalogar como informales, toda vez que pagan sus respectivos impuestos mediante las retenciones correspondientes. Por lo tanto, las plataformas contribuyen a otorgar más certeza de operación para todo el ecosistema.

Recientemente, las plataformas colaborativas DiDi, DiDi Food y Beat anunciaron junto con la Consar y el BID un proyecto piloto con conductores, quienes mostraron su disponibilidad para realizar aportaciones voluntarias para su Afore o retiro voluntario.

Entre los cuestionamientos en la operación de las plataformas digitales se encuentran la falta de esquemas que permitan a los colaboradores integrarse a los sistemas de seguridad social, incluido el acceso a servicios de salud o la apertura de cuentas de ahorro para el retiro.

Los gobiernos alrededor del mundo han explorado múltiples alternativas, desde forzar su introducción al mercado laboral tradicional como Reino Unido, hasta esquemas mixtos que garanticen la flexibilidad y apertura características de estas plataformas.

Aunque no es el caso de los prestadores de servicios a través de plataformas de transporte o entregas, cabe señalar que la informalidad, desde la perspectiva laboral, es entendida como “el trabajo que se esté realizando sin contar con el amparo del marco legal o institucional”. Según el INEGI, es uno de los problemas estructurales de la economía mexicana y latinoamericana en general, que también presentan los sistemas de transporte público concesionado. De ahí la relevancia de las plataformas y los esquemas de incorporación voluntaria a los sistemas de cada país.

De acuerdo con cifras recientes del INEGI hasta el segundo trimestre de 2021, se estima que en México la tasa de informalidad laboral se ubicó en 56.2 por ciento entre la población de 15 años y más.

Precisamente, las capacidades de gestión de ingresos, de coordinación, logística y activos que ofrecen las plataformas digitales permitirían una nueva oportunidad para facilitar la integración y la formalización -y la correspondiente recaudación- a los miles de colaboradores que las integran.

Los gobiernos federal y estatales han realizado diversas campañas para la formalización de aquellos trabajadores del sector informal. El IMSS ya contaba con la Incorporación Voluntaria del Régimen Obligatorio, que permitía a trabajadores informales o que fueron dados de baja por sus patrones, continuar con su cotización en el seguro social.

Hasta agosto de 2021, el IMSS reportó 20.42 millones de afiliados en puestos de trabajo eventuales y permanentes, 4 por ciento por arriba de lo registrado un año antes, luego de recuperarse de su punto más bajo de 19.5 millones de afiliados durante la pandemia.

En 2020, el gobierno de la Ciudad de México y el IMSS presentaron un programa para afiliar a conductores de transporte concesionado, que se estimaba podría beneficiar hasta a 15 mil trabajadores de este servicio en la capital del país.

También en Aguascalientes, tras la publicación de la nueva Ley de Movilidad en 2018, se buscó la integración de los trabajadores del transporte público concesionado a la seguridad social, aunque con resultados mixtos hasta el momento. Son los propios choferes los que han evitado su incorporación, ya sea porque no quieren estar sujetos a un salario fijo o porque buscan evadir el pago de otras obligaciones[1].

En el contexto internacional, un estudio reciente del centro de investigación Fedesarrollo recomendó que para impulsar la formalización entre los participantes de las plataformas, en especial, entre aquellos que ganan menos de 2.3 salarios mínimos en Colombia, coticen con 15 por ciento de sus ingresos, a la par de la formación de un fondo (al que contribuirían plataformas y colaboradores) que permitiría compensar el posible desbalance fiscal.

La creciente importancia de las plataformas

Es innegable que las plataformas digitales se han convertido en una parte esencial de la economía. Los usuarios han encontrado nuevas ofertas de productos y servicios a mejores precios y condiciones, mientras que se han consolidado como una alternativa de empleo o para la capitalización de activos para los que participan como oferentes o vendedores.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina las plataformas digitales de trabajo han aumentado 14 veces durante la última década, para un total de aproximadamente 56.

Conforme más plataformas y usuarios se integran a la economía, los gobiernos enfrentan el desafío de garantizar tanto los derechos laborales de sus colaboradores como los derechos de los consumidores, de una manera en que se evite frenar la innovación y el crecimiento de estos nuevos esquemas.

El esquema explorado en México, a través de la incorporación voluntaria de los usuarios de plataformas al IMSS, es una medida positiva y un primer paso que permite preservar los beneficios por el uso de las plataformas digitales o aquellas características que más valoran los participantes, tales como la independencia y la flexibilidad.

Según una encuesta realizada por el Colegio de México en 2020, los usuarios de las plataformas afirmaron que lo que más les gusta es la flexibilidad (47%) y el ingreso (28%), mientras que sólo 11.4 por ciento consideró que lo que menos le gusta es la falta de garantías laborales.

No se puede negar que las plataformas ofrecieron una alternativa de ingresos para múltiples familias que perdieron o vieron reducidos sus ingresos por causa de las medidas de confinamiento en la pandemia. La misma encuesta del Colmex señala que al menos 34 por ciento de los encuestados durante 2020 se integraron a alguna plataforma a partir del confinamiento.

Durante el pico más alto de la pandemia, la tasa de desocupación en México se elevó hasta 5.4 por ciento en junio de 2020, según cifras del INEGI. Aunque se detectan señales de recuperación, hasta mayo de 2021 la tasa de desocupación se encuentra en 4.1 por ciento, aún por arriba de niveles pre pandémicos (3.2% en marzo de 2020).

Es relevante que desde 2013, el economista venezolano Ricardo Hausmann, mediante su artículo “La lógica de la economía informal”, estableció una relación entre la falta de transporte urbano eficiente y la persistencia de la informalidad en América Latina. Básicamente, afirmaba que al no contar con un medio de transporte eficiente, la población que vive en la periferia de las ciudades opta por la operación de un negocio informal desde o lo más cercano a su hogar.

En ese sentido, el impulso a las nuevas plataformas de transporte colaborativo y la formalización laboral de sus usuarios podría contribuir a que a las ciudades formen un nuevo ecosistema de movilidad urbano, que ofrezca certeza a los transportistas sin importar la plataforma o vehículo que operen, mientras se mejora y fortalecen las alternativas de servicio a la ciudadanía.


[1] Aún no se otorga IMSS a taxistas – El Sol del Centro | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Aguascalientes y el Mundo

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