México 5G

Telia es una poderosa empresa de telecomunicaciones con sede en Estocolmo y su principal mercado se encuentra en Suecia y Finlandia. La compañía opera en otros países nórdicos, algo en Europa del Este y Asia. La empresa ostenta a nivel global 150 millones de usuarios.

Recientemente, la directora ejecutiva de Telia, Allison Kirkby, fue provocadora y solicitó a sus colegas operadores que “identifiquen un sentido de propósito y aborden sin piedad sus fallas para reinventarse para la era digital”, mientras, explicaba las decisiones tomadas para transformar Telia en una empresa rentable y con propósito.  

Kirkby dejará la dirección de Telia para dirigir un grupo de telecomunicaciones inglés al cual le urge dirección y que frecuentemente se le mencionaba en América Latina como una referencia exitosa. En realidad, ha sido un desastre: British Telecom. 

Kirby afirmó que cuando asumió el cargo de directora en Telia “la empresa no tenía capital para invertir en 5G, a pesar de ser un negocio de telecomunicaciones. Diversas actividades la habían sacado de sus objetivos y distrajeron recursos económicos y desviaron la estrategia del grupo. 

Kirkby propuso que la empresa y los objetivos estratégicos deberían centrarse en las telecomunicaciones, “porque así es como creíamos que podríamos volver al crecimiento”. 

Durante demasiado tiempo, “Telia, como muchas otras empresas de telecomunicaciones, creció en regiones y sectores en los cuales no tenía derecho a ganar ni a medio ni a largo plazo”.

En la actualidad, el mundo de las telecomunicaciones está siendo sometido a presiones extremas y algunas empresas tienen problemas de identidad y buscan su nuevo destino. Como observador privilegiado, afirmo que América Latina encuentra diversas formas de presión al ejercicio de inversión que realizan estas empresas y muchas de ellas están haciendo, o no, las preguntas que Kirkby plantea.

El negocio de las telecomunicaciones cambia. Hoy, las telecom móviles ya no existen. Hoy hablamos de infraestructura digital, end to end, esto quiere decir que existe nueva tecnología que gestiona de forma más eficiente las redes. 

Los operadores deben usar la Nube, cómputo al borde, WiFi 6, toneladas de fibra y masivas cantidades de espectro. Esto vuelve viseral e intensiva la inversión de recursos. Si a esto le agregamos los altos precios del espectro, el bajo ingreso por usuario, la devaluación, una alta competencia económica y la regulación excesiva, comprenderemos por qué algunos operadores abandonan sus inversiones en Nube, venden sus redes de fibra, sus torres y divisiones completas de infraestructura. 

No hay dinero que alcance para el sueño de una sociedad conectada. La política pública y la regulación son herramientas vitales para facilitar la expansión de la conectividad o para detener la conectividad. 

Cuando nacía 3G y 4G, el espectro era caro y los gobiernos usaban como caja chica a los operadores de telecomunicaciones; pero hoy la diversidad de nueva infraestructura y la enorme cantidad de espectro desilusionan cualquier plan de negocios.

5G nace entre incertidumbre, geopolítica, vieja regulación, falta de nueva política pública digital y marcos legales obsoletos hijos de la revolución industrial. Y debemos agregar un elemento adicional. Las empresas y diversos elementos del ecosistema digital padecen de la falta de un sentido de identidad y solidaridad con las bases esenciales de una sociedad digital. Cada actor esta industria piensa que está solo y que no es parte de un ecosistema y de una industria. El reto civilizatorio a principios del siglo XXI, pone a la empresa TIC y Telco del mismo lado.

La industria digital y el sistema que la vertebra necesita todas sus partes, una visión generosamente compartida y acciones encaminadas a enfrentar un futuro incierto, y transformar nuestra sociedad en una sociedad digital justa, igualitaria, equitativa, innovadora y competitiva.

Los invito esta semana los días 27 y 28 de septiembre a que asistan a México 5G: https://mx5g.com.mx/.