#MeTooColombia: cuando las redes sociales se convierten en el canal oficial para denunciar el acoso contra periodistas

Bajo las etiquetas #MeTooColombia y #YoTeCreoColega en X, Instagram y Facebook, decenas de mujeres periodistas han relatado públicamente experiencias de acoso sexual, abuso de poder y violencia de género dentro de redacciones, coberturas y espacios laborales en medios de comunicación de Colombia.

El detonante fue la publicación de testimonios contra reconocidos presentadores de televisión de Caracol Televisión: Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego, lo que llevó a la empresa de comunicación a desvincular a ambos periodistas. Acto seguido, se generó una especie de efecto dominó de denuncias.

Las historias compartidas por periodistas colombianas no son casos aislados o individuales, al contrario, revelan patrones reiterados de abuso de superiores contra periodistas en procesos de prácticas y en sus etapas iniciales de formación profesional, presiones laborales, acercamientos físicos no consentidos y represalias contra quienes denunciaran.

El fenómeno ha sido calificado por varias de las denunciantes como un “pacto de silencio” que durante años permitió la continuidad de estos comportamientos, pues estas prácticas no eran desconocidas dentro del gremio.

Tener que quitarse de encima a un periodista… a la fuerza, varias veces y a empujones, para que no le dé un beso en un ascensor no es normal”: Juanita Gómez.

Todo este calvario de acoso sexual y laboral empieza en mi caso en el 2017. Con una ilusión gigante de pertenecer y de demostrarme que por mis capacidades iba a llegar a quedarme en RCN… Yo hice las prácticas como con 78 personas y sólo había dos posibilidades de quedarse. Una vacante en RCN y la otra era en NTN24. En esos seis meses la di toda y conté con la suerte de que yo estaba en el equipo de fin de semana”: denunciante anónima para Infobae.

De acuerdo con una encuesta hecha por el Observatorio de la Democracia Universidad de Los Andes, del 2020, seis de cada 10 mujeres periodistas dijo haber sido víctima de violencia de género en sus espacios laborales, y de ellas, 79% mencionó que quien les acosó fue un superior dentro de su empresa.

Lo peor es que algunas denunciantes aseguraron solicitar el apoyo de Recursos Humanos para encender alarmas de acoso dentro de su empresa, pero dichas instancias no hicieron nada.

Acudí a Recursos Humanos pensando que me iban a proteger… pero lo único que hicieron fue decirme que tuviera cuidado, que él era ‘importante’ en la empresa. Nunca pasó nada”: testimonio anónimo.

Cuando denuncié, me hicieron sentir que el problema era mío… que estaba exagerando. Después de eso, entendí por qué nadie hablaba”: denunciante anónima.

La ausencia de los canales oficiales ha sido, justamente, lo que ha activado la ola de denuncias a través de redes sociales que parece ser, ahora, la única vía que ha permitido a las mujeres elevar su voz en contra del acoso del que han sido víctimas en estos medios de comunicación.

A raíz de esto, organizaciones y redes de periodistas habilitaron canales seguros para recibir testimonios, acumulando más de 200 denuncias

Paralelamente, la Fiscalía General de la Nación confirmó la recepción de más de 50 denuncias formales, lo que llevó a la creación de equipos especializados y recepción oficial de correos para formalizar las denuncias a través de denuncia.acoso@fiscalia.gov.co, e inició una investigación sobre el caso Caracol.

La misma ministra TIC, Carina Murcia, se pronunció sobre el movimiento a través de su cuenta de X, donde hizo énfasis en la importancia de escuchar y creer en las víctimas. Reconoció que las mujeres “tenemos miedo. Un miedo que nos han infundado en este sistema patriarcal desde que somos niñas. No nos creen y, lo más grave, es que con el paso del tiempo hemos asumido una responsabilidad propia de que hablar es hacer daño, cuando el daño siempre ha estado”.

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Este tipo de agresión surge a partir de una relación profundamente desigual entre el agresor y las víctimas, quienes usualmente son mujeres a las que les duplican o triplican la edad, y bajo unas condiciones de poder económico y laboral que hacen mucho más difícil para ellas denunciar sin represalias que impidan su propio crecimiento laboral o profesional.

El alcance de MeTooColombia ha trascendido el sector periodístico.

Las denuncias han salpicado a instituciones públicas, provocando incluso la renuncia de funcionarios y la apertura de investigaciones en distintas entidades del Estado, aunque en una menor medida que la de los medios de comunicación, especialmente Caracol Televisión.

Aun así, la tendencia de MeTooColombia parece ser el camino hacia el fin del “pacto de silencio” y de violencia de género que durante décadas ha reinado en los medios de comunicación.