sábado, mayo 28, 2022
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Más fibra óptica y data predictiva, retos de conectividad en América Latina ante COVID-19

En las últimas semanas, algunos países ya han reportado aumentos significativos en el tráfico de datos, congestionando las redes, durante las medidas de aislamiento para contener el virus.

En Italia, los pacientes en etapa terminal por la enfermedad del coronavirus (COVID-19) se despiden de sus seres queridos a través de una videollamada. Otros países han utilizado aplicaciones para identificar y monitorear personas posiblemente infectadas. A medida que los diferentes gobiernos adoptan estrategias de aislamiento para contener la propagación de la pandemia, la tecnología se vuelve imprescindible para mantenernos conectados.

Ante este escenario de emergencia, la capacidad de las redes de telecomunicaciones se ve desafiada. Operadores y reguladores de Perú, Ecuador, México, Chile, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo han pedido a los usuarios que hagan un uso racional de los servicios para evitar que las actividades prioritarias ―como el teletrabajo, la telemedicina y la teleducación― puedan llevarse a cabo sin interrupciones.

Ya se ha observado un incremento de tráfico de alrededor de 30 por ciento en Chile en la última semana; en Europa, un aumento aproximado de 30 y 75 por ciento en España e Italia, respectivamente; en Estados Unidos, Verizon ha reportado un alza de 75 por ciento en el consumo de datos tan sólo para juegos en línea.

Para la región de América Latina, el reto, en medio de esta contingencia sanitaria y del repunte en el consumo de datos que ha generado, debe ser invertir más en fibra óptica, en la banda ancha fija de alta velocidad, afirma Rodrigo Ramírez Pino, presidente de la Cámara Chilena de Infraestructura Digital y exsubsecretario de Telecomunicaciones.

De acuerdo con la OCDE, la penetración de fibra óptica en México es de 23.4 por ciento y en Chile asciende a 25.2. En la región, Brasil es el país líder en esta tecnología, pues a través de ella se realizan 32 por ciento del total de accesos.

Aunque las estadísticas no son desalentadoras, “el problema en América Latina es lo fijo: tenemos muy poca inversión de fibra óptica al hogar. Ese debe ser nuestro gran mantra: llevar alta capacidad a lugares más pobres”, señala.

Con la emergencia por el COVID-19, explica que “ha quedado de manifiesto, uno, el estrés de las redes y, segundo, la gran cantidad de inversión que se ha hecho en infraestructura básicamente para cubrir las necesidades de ocio y entretenimiento”.

La mayor parte de los datos se están utilizando en plataformas como Netflix o YouTube, tan es así que, a petición de la Unión Europea, estas firmas ya se comprometieron a bajar la calidad de video para aminorar el tráfico en la pandemia. En realidad, explica el especialista, el consumo de datos en entretenimiento es mucho mayor a lo que representa el gasto en el teletrabajo o en los servicios públicos digitales.

Además, la región carece de un diseño estratégico sobre Internet. No existe una definición sobre la velocidad mínima que deberían tener los servicios de banda ancha fija, y la inversión en mejorar la calidad de la infraestructura digital se ha concentrado en los centros urbanos con mayor poder adquisitivo, apunta Ramírez Pino. En tanto, la periferia tiene un acceso inferior a banda ancha de fibra óptica.

Esta desigualdad digital se recrudece en situaciones de crisis como la que ahora atraviesan los países para tratar de contener la expansión del COVID-19. Por ello, también será tarea del sector público y privado articular esfuerzos para mejorar la conectividad en las poblaciones rezagadas, a fin de apoyar las acciones de detectar nuevos casos de contagio y soportar la transmisión de datos.

COVID-19, un punto de inflexión para la conectividad

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos otorgó permisos de espectro temporales a tres operadores móviles para que estos puedan robustecer la capacidad de sus redes y satisfacer la demanda de los usuarios durante la pandemia.

¿Podría América Latina seguir los mismos pasos? En opinión de Ramírez Pino, no es una solución. “A mí no me convence: no creo que vaya a resolver el problema de inmediato, porque actualmente la gran inversión que nosotros tenemos que hacer, sí o sí, es en fibra óptica”.

“Si necesitas resolver un problema inmediato, a no ser que tengas infraestructura escondida, si te asigno espectro, ¿cómo se hace una inversión en corto tiempo? (…) Más espectro, pero ¿para qué? Las redes y su capacidad se proyectan a cinco o diez años de la demanda. Si tengo una red que está pensada a tres o cuatro terabytes hogar y un promedio de 10 GB de consumo por usuario, yo realizo una proyección y por eso hago una inversión.

“La alta demanda ya no me toma por sorpresa: lo que provoca es que tengo que adelantar todo ese plan de inversión que tenía, pero la inversión en infraestructura ya la hice. Cuando dicen que van a dar más espectro, lo que se me ocurre es que alguna compañía tiene la inversión hecha y ya desplegada la infraestructura”, expone el experto.

En ese sentido, una ruta más adecuada para resolver la congestión de las redes sería una gestión eficiente de la red y un plan de acción basado en la data predictiva, detalla Ramírez Pino. Con base en la información sobre el comportamiento del tráfico y los cambios que se vayan presentando, puede conocerse qué tanto va a crecer la demanda durante el COVID-19 y crear una ruta de acción.

La ‘data predictiva’ permite medir patrones de consumo y distribuir la capacidad de la red en función de la demanda. Gracias a ello la Unión Europea pudo tomar la decisión de llamar a que Netflix disminuyera el consumo de datos en su plataforma al menos por 30 días.

“Las empresas tienen que hacer un balance de cómo van aportando de manera escalonada a los desafíos de una situación incierta”. Hasta ahora, varios proveedores de servicios de telecomunicaciones ya han anunciado medidas como zero rating para páginas informativas del gobierno o servicios médicos; se comprometieron a asegurar la continuidad de las comunicaciones a pesar de la falta de pago; suspendieron la portabilidad, y algunos han ofrecido GB adicionales a sus usuarios.

Ese es un plan inicial. Durante el tiempo que dure la pandemia en la región, la industria tiene que prepararse para actuar sobre la marcha. ¿Colapsará Internet?, probablemente no, dice Ramírez Pino.

Sin embargo, esta contingencia marcará una inflexión en materia de conectividad: por un lado, cambiará la percepción entre la sociedad sobre la importancia que tiene Internet y la economía digital en la vida social; por otro, será aún más evidente que se necesita impulsar la inversión en tecnologías de banda ancha como la fibra óptica.

Violeta Contreras García
Violeta Contreras García
Violeta Contreras es editora de contenidos multimedia especializada en telecomunicaciones de Iberoamérica

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