martes, noviembre 29, 2022
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Lecciones digitales de Brasil para México

Proceso Jorge Bravo

Brasil es un líder y ejemplo a seguir para México en materia tecnológica, de telecomunicaciones, de conectividad y de inversiones para el sector digital.

El saliente presidente Jair Bolsonaro, independientemente de su postura ideológica y vencido por un muy estrecho margen de votos por el emblemático Lula da Silva, impulsó como pocos el sector de las telecomunicaciones en Brasil con una reforma a su marco legal y una ambiciosa licitación de espectro para el despliegue de redes 5G, entre otras acciones positivas.

La subasta 5G de Brasil tuvo cuatro características principales que la convierten en un modelo a seguir y que pueden ser imitadas por cualquier país de la región que realmente quiera impulsar su sector de telecomunicaciones:

1) Licitó un amplio paquete de frecuencias para 5G, ello para habilitar la hiperconectividad; 2) lo más importante fue que no tuvo un enfoque recaudatorio en la licitación de espectro; 3) contenía un conjunto de compromisos de inversión, cobertura y de instalación de infraestructura para desplegar rápidamente la red 5G en el país y 4) resultaron ganadoras 11 empresas, de las cuales cinco fueron nuevos actores en el mercado de servicios móviles.

La mayor parte del pago en efectivo por las frecuencias se canjeó por compromisos para conectar ciudades, pueblos, escuelas y carreteras en Brasil. El valor económico de la subasta fue de 50.2 mil millones de reales (9.15 mil millones de dólares), de los cuales 15.76% fueron ofertas directas de las empresas, y el 84.23% restante debe invertirse en compromisos de cobertura hasta 2029.

Antes de la subasta 5G en Brasil, el país modernizó su ley de telecomunicaciones para atraer las inversiones. También permitió la consolidación y reestructura del mercado móvil para preparar la competencia entre los operadores convergentes.

Los cambios profundos que impulsó Bolsonaro al marco legal de telecomunicaciones en Brasil permitieron redirigir los recursos destinados a servicios obsoletos de telefonía fija hacia la masificación del acceso a Internet de banda ancha.

Otorgó a los operadores flexibilidad para reinvertir en infraestructura digital. Transitó de una licencia de 20 años renovable por única vez a licencias de 20 años renovables indefinidamente y permitió el mercado secundario del espectro, es decir, la venta de frecuencias entre operadores para hacer un uso más eficiente del recurso.

Bolsonaro volvió a crear el Ministerio de Comunicaciones que había sido eliminado por un antecesor y nombró como ministro a Fabio Faria, un político que sí comprendió, lideró, supo y logró elevar al más alto nivel la relevancia de las telecomunicaciones, la infraestructura digital y condujo con éxito la subasta 5G.

Mientras en México el corsé regulatorio de la preponderancia en telecomunicaciones limita las inversiones de América Móvil, este consorcio destinó sus inversiones a Brasil porque el gobierno y el regulador garantizaron la certidumbre jurídica para las inversiones de toda la industria.

En noviembre de 2019, Carlos Slim Domit, presidente del Consejo de Administración de América Móvil, se reunió con Bolsonaro, a quien le presentó un plan de inversiones por 33 mil millones de reales por tres años (aproximadamente 6.4 mil millones de dólares), sin incluir las inversiones para la subasta 5G que se realizaría en noviembre de 2021.

Otra empresa, Telefónica de España, que se ha retirado de varios países en América Latina e incluso ha devuelto espectro radioeléctrico en México y Colombia por el alto costo de explotar las frecuencias, tiene en Brasil un mercado estratégico y exitoso para sus operaciones. Después de España, Brasil es el mercado más relevante para Telefónica.

Otra medida favorable para el sector de las telecomunicaciones en Brasil fue la entrada en vigor de una ley que propone una carga más justa y racional de impuestos a las telecomunicaciones para que los usuarios paguen menos por los servicios y se masifique la conectividad.

Bolsonaro también actualizó la Ley de Antenas: facilita la instalación de infraestructura de telecomunicaciones; refuerza la gratuidad del derecho de vía; recupera el “silencio positivo”, es decir, la licencia automática si los ayuntamientos no la otorgan en 60 días, y contempla la instalación de antenas pequeñas con exención de permiso, fundamental para la masificación de 5G.

Brasil ya identificó el caso de uso 5G y la transformación digital de su sector agroindustrial, en el cual es una potencia.

Y a todo esto, ¿qué pasará con Lula que ganó con 50.9% de los votos? Él gobernó de 2003 a 2010. Durante su primer mandato promulgó la Ley de Innovación Tecnológica, el Plan de Aceleración del Crecimiento de la Ciencia y la Tecnología y realizó la subasta 3G.

Lula cree que para reducir las desigualdades se necesita aumentar el acceso de la población a las tecnologías modernas y promover su uso de manera interactiva. Su primer gobierno apoyó la conexión de escuelas públicas a Internet, la distribución de computadoras portátiles a estudiantes y maestros y el establecimiento de telecentros para el aprendizaje y el entretenimiento.

Con su nuevo triunfo, las empresas de telecomunicaciones ya le pidieron a Lula reforzar la “importancia de la conectividad para acelerar el crecimiento económico, aumentar la competitividad de la economía brasileña y promover la inclusión social”.

En campaña, Lula prometió Internet de calidad en todo el territorio y garantizar la participación popular directa a través de tecnologías digitales. Crear una nueva legislación laboral que incluya a los colaboradores de plataformas. Restablecer fondos y organismos públicos para promover la investigación científica y tecnológica. Crear una política económica que acelere la transición digital, el uso de Inteligencia Artificial, biotecnología y nanotecnología.

Brasil tiene mucho que mostrar a América Latina en telecomunicaciones y Lula será el nuevo líder de la izquierda latinoamericana, pero él sí con visión tecnológica y digital.

Jorge Bravo
Jorge Bravohttps://digipolis.wordpress.com/
Jorge Bravo es Director General en Digital Policy & Law. Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

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