Las autopistas digitales requieren derribar 4 paradigmas: Millicom

“Se necesitan procesos que pongan el espectro al servicio del ciudadano. El objetivo no debe ser una subasta, sino la ampliación de cobertura digital”, aseguró el CEO de Millicom.

Barcelona. La industria reconoció en todos los escenarios posibles del Mobile World Congress (MWC) que está en un momento desafiante, pero Millicom es optimista.

En diálogo con DPL News, el CEO y presidente de la Junta Directiva de Millicom, Mauricio Ramos, habló de las ambiciosas metas operativas y financieras de la compañía. Opinó que América Latina tiene grandes oportunidades en el mundo digital gracias a su crecimiento demográfico y la población joven, pero para que se expandan las autopistas digitales se requieren cambios de paradigma que incluyan superar la visión recaudatoria del espectro, reformular los fondos de servicio universal, que las Big Tech participen en la financiación de las redes y participar de modelos de compartición de infraestructura.

En los últimos años, Millicom se ha convertido en uno de los principales operadores de telecomunicaciones de Centroamérica, luego de haberse retirado del mercado africano y aprovechar la salida de sus competidores de algunos de estos países para consolidar su posición.

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Además, sigue potenciando su negocio en Colombia, donde encendió 5G y suscribió un acuerdo con Movistar para integrar su infraestructura de telecomunicaciones y espectro, con el objetivo de crear una red única de acceso móvil en el país.

Al cierre de 2023, el operador alcanzó 40.6 millones de clientes móviles en América Latina, de los cuales más de la mitad son 4G, y logró 13.3 millones de hogares pasados, lo que supone un crecimiento de 3.4 por ciento interanual.

Consultado por los objetivos de Millicom para los próximos años, Ramos enumeró: seguir avanzando en la construcción de autopistas digitales, entregar más conectividad, más cobertura, mejores servicios tanto en fija como en móvil, los despliegues 5G, aprender de la compartición de redes y avanzar en la convergencia.

“Estamos buscando este año, con todas las inversiones que hemos hecho, con el crecimiento que hemos tenido, con el foco que hemos puesto en América Latina, tener una empresa que sea mucho más rentable y que genere mucho más flujo de caja”, afirmó Ramos.

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La reestructuración que hizo Mauricio Ramos desde que está al frente de la compañía, focalizando su estrategia en la región y desinvirtiendo en África, está dando frutos operativos: los ingresos crecieron 6.8 por ciento en el cuarto trimestre de 2023, impulsados ​​por un aumento de los ingresos por servicios de 7.7 por ciento.

Para todo el año, las ganancias crecieron 1.5 por ciento y el flujo de caja operativo fue de 1.3 mil millones de dólares, un aumento orgánico de 12.3 por ciento, excluyendo indemnizaciones y otros gastos excepcionales, gracias en gran medida al mejor desempeño en su operación en Colombia.

Para 2024, la meta es lograr un flujo de caja libre de capital de 550 millones de dólares. “Hemos lanzado una nueva meta para 2024 muy ambiciosa, generando flujo de caja libre, muy positiva. Nos sentimos muy contentos de que vamos a poder lograr eso. Eso nos permite saber que podemos continuar robustamente invirtiendo en la región”, confirmó.

Oportunidades de América Latina y sus cambios de paradigmas

Mauricio Ramos destacó que el crecimiento demográfico y la población joven son una oportunidad que tiene la región para destacar en el mundo digital.

“Tenemos que construir ese futuro digital que son las autopistas digitales, darles a las nuevas generaciones las herramientas para que puedan convertirse en ciudadanos digitales”, dijo.

Para el desarrollo de la economía digital, afirmó, se necesitan autopistas digitales, que son las redes móviles y fijas, y desde Millicom busca elevar la discusión para darle a lo digital la dimensión de infraestructura para el desarrollo de la economía.

“Esto debe ser una prioridad. Celebro que en muchos de nuestros países la agenda digital está en manos de las cabezas del Estado, porque hay una visión de más largo plazo. Para que esas autopistas digitales se construyan hay que cambiar muchos paradigmas”.

Agregó que para que esto se produzca hay que cambiar la noción de que el espectro es una forma a través de la cual los Estados recaudan dinero.

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“Se necesitan procesos que pongan el espectro al servicio del ciudadano. El objetivo no debe ser una subasta, sino la ampliación de cobertura digital. Ese paradigma ha empezado a cambiar. Vemos que muchos gobiernos evitan la palabra subasta y hablan de procesos de asignación de espectro”.

Opinó que otro paradigma que hay que cambiar es el concepto de los fondos de acceso universal que se recaudan de la industria y que son utilizados para distintos destinos. 

“Cuando era una industria que crecía de manera significativa sus ingresos, tal vez tenía sentido esta carga impositiva. Pero hoy en día se invierte más en crear capacidad digital con ingresos que cada vez son más apretados. Entonces, los fondos de servicio universal deben utilizarse para retornar a la industria”. El directivo mencionó que en donde se pueda se debería implementar subsidio a la demanda.

La industria de telecomunicaciones se enfrenta con la necesidad de ampliar su capacidad digital constantemente. Ejemplo de esto es que el promedio regional de consumo mensual por individuo es de 11 GB y en tres años será de 40 GB.

En un contexto donde los ARPU están apretados, esto plantea un desafío para el sector, y supone el tercer paradigma: “hay que buscar que todos aquellos que participan del ecosistema contribuyan a su financiación. Hasta el día de hoy, la construcción de esa capacidad, de esas autopistas digitales, ha sido por cuenta y cargo únicamente de la industria. Se puede ampliar para que las Big Tech sean partícipes de un ecosistema mucho más robusto”.

Por último, planteó la compartición de las redes como modelo para lograr que el ecosistema sea más viable y sostenible a largo plazo.

“Ese concepto que ya se abrió paso en países desarrollados empieza a hacerse paso en América Latina”, dijo.

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En este sentido, resaltó el acuerdo que Tigo suscribió con Movistar en Colombia. “Esto significa para el usuario mayor cobertura, mejor uso del espectro, continuidad del servicio y un uso óptimo de los recursos.”

Consultado por los motivos para dar este paso en Colombia, Ramos respondió: “el país cuenta con ARPUs bajos, requiere grandes inversiones de cobertura y el espectro tiene un costo muy alto.

“La forma de aliviar muchos de esos desafíos es la vía de la compartición de redes. Con esta combinación vamos a tener una cobertura más amplia en Colombia y dar paso a 5G, de manera que es un ganar-ganar para el usuario, para el país y para los operadores”.

“En muchos países estamos empezando a trabajar en conjunto con los reguladores en cómo logramos mayor cobertura y mayor digitalización. Las soluciones las conocemos todos de tiempo atrás. Estamos en un momento en el cual, si no son implementadas, no llega a nuestros países la revolución digital que necesitan las poblaciones nuevas”.