La revolución de las superapps: cómo una sola app está cambiando el mundo digital

Las superapps se están volviendo uno de los fenómenos más cañones del mundo digital. En Asia ya están en todos lados, y poco a poco también están pegando en el Occidente. Estas apps, que juntan un montón de servicios en una sola plataforma, están cambiando por completo cómo nos movemos en el mundo digital. Imagínate una app que no sólo sirve para chatear, sino que también te deja hacer el súper, pedir un taxi, pagar el café, encargar comida y mil cosas más. Pues esa es la onda de las superapps.

Un ejemplo clarísimo es WeChat, hecha por Tencent en China. Empezó siendo sólo para mensajear, pero ahora ya es una app con de todo: pagos, reservaciones, juegos, citas… lo que se te ocurra. Es como un compa digital que te acompaña en casi todo lo que haces en el día. Esa es la idea de una superapp: un ecosistema donde haces de todo sin salirte de la misma aplicación.

Otro caso que está súper avanzado es el de Meituan, otra app china que junta comida a domicilio, reservaciones de hotel, boletos de cine, viajes y hasta telemedicina. Meituan usa Inteligencia Artificial para mover mejor a sus repartidores, darte recomendaciones súper personalizadas y hasta anticiparse a lo que vas a necesitar, según el clima o lo que esté pasando en tu ciudad. Es como si la app te leyera la mente.

También está Grab, de Singapur, que le está tirando bien alto al futuro. Además de transporte, comida y seguros, ya metieron microcréditos e inversiones, todo desde la misma app. Y lo chido es que, aunque no tengas historial bancario, la app te analiza con Inteligencia Artificial y Big Data para ver si te puede prestar lana. En países donde no todos tienen banco, eso cambia el juego.

Un caso bien interesante es el de Yanolja, una superapp coreana que está enfocada en los viajes y hoteles. Con Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas, crearon un sistema para que los hoteles hagan todo desde ahí: reservas, check-in automático, controlar luces y clima en los cuartos… todo con tu celular. Es como si tuvieras el control del hotel en la palma de la mano.

En India, también se están poniendo las pilas. El gigante Tata lanzó Tata Neu, una app que quiere ser como el centro digital del país. Puedes comprar, viajar, ganar recompensas, ver tus seguros y más, todo en la misma app. La idea es juntar todas las marcas de Tata en una sola plataforma con Inteligencia Artificial y la fuerza de su nombre.

En el mundo árabe, la startup Careem—que ya es parte de Uber—pasó de ser sólo para pedir carros a ser una superapp que hace de todo: compras, transferencias, recargas de celular, citas y hasta trámites del gobierno. Le meten mucha onda a adaptar todo según la cultura local, usando AI para que la app se sienta cercana y útil a cada quien.

Y aunque en el Occidente vamos más lento, ya se están viendo señales. Elon Musk dijo que quiere convertir X (antes Twitter) en una superapp global, al estilo WeChat. La idea es juntar redes sociales, pagos, mensajería y servicios digitales en una sola app que cambie cómo usamos Internet.

Pensando a futuro, las superapps van a estar todavía más conectadas con tecnologías nuevas. Con la Inteligencia Artificial Generativa, van a salir asistentes digitales más rifados que van a saber lo que necesitas antes de que tú lo sepas.

La Internet de las Cosas va a dejar que controles tu casa, tu coche o lo que sea desde la app. Y con blockchain y la identidad digital, va a haber servicios más seguros, contratos inteligentes y manejo chido de tus datos personales. O sea, las superapps van a ser como un control remoto inteligente para tu vida real.

Para las empresas, esto es una gran oportunidad… pero también un buen reto. Estar en una superapp te da acceso a millones de personas y te hace todo más fácil, pero también hay que tener cuidado con temas como la privacidad, el manejo de datos y no volverse dependientes de una sola plataforma. Porque si todo está en una sola app, los riesgos también crecen.

Las superapps no son una moda pasajera: son la evolución natural de un mundo que cada vez está más conectado y hecho a la medida. Donde la tecnología se mezcla con lo que hacemos todos los días. Algunas partes del mundo ya están metidas en esta onda, y el resto se está preparando para subirse. Porque sí, la próxima revolución digital puede estar… a un clic de distancia.