La nueva Movistar: ¿el competidor que pondrá en jaque a Altán Redes?

El sector de las telecomunicaciones en México acaba de dar un giro de 180 grados.

Con la venta de la filial de Telefónica al consorcio liderado por OXIO, Movistar ha dejado de ser una operadora tradicional para convertirse en un experimento tecnológico.

Ya no quiere pelear por el usuario que busca un plan de 200 pesos en el OXXO; ahora, su verdadera guerra es por el mercado mayorista, y su rival directo no es Telcel, sino Altán Redes.

Para entender este movimiento hay que despejar una duda razonable: ¿cómo va a vender servicios si no tiene torres ni antenas propias, ni espectro?

La respuesta es un contrato de arrendamiento estratégico. Movistar tiene un acuerdo con AT&T que le permite usar toda la infraestructura de última milla de la empresa estadounidense.

Lo que OXIO compró no fue una red de metal, sino una cartera de 21 millones de clientes y el derecho de acceso a una red de primer nivel.

Mientras Telcel y AT&T siguen atrapados en la guerra de subsidiar teléfonos y construir torres, la “nueva Movistar” operará como una plataforma de Telecom-as-a-Service (TaaS).

Es, en esencia, un intermediario inteligente: toma la red física de AT&T, la procesa a través de su software en la Nube y la revende “en pedacitos” a otras empresas.

Aquí es donde se pone interesante. Hasta hoy, si una empresa (como Walmart con Bait o una Fintech) quería lanzar su propia telefonía, sólo tenía una opción real: Altán Redes, la Red Compartida impulsada por el Estado mexicano.

Pero Altán tiene un talón de aquiles: su cobertura y estabilidad han sido cuestionadas en zonas urbanas densas, y su modelo de negocio está muy amarrado a mandatos gubernamentales de conectividad social.

La nueva Movistar de OXIO entra a competir ahí con tres ventajas competitivas que podrían asfixiar a Altán: Movistar ofrecerá a los nuevos Operadores Móviles Virtuales (OMVs) la robustez de la red de AT&T (4G y 5G), que suele superar en rendimiento urbano a la de Altán; dos, no sólo vende “gigas”, vende una plataforma donde una empresa puede crear su operadora en días, con analítica de datos en tiempo real; y tercero, que al ser una empresa privada con respaldo de fondos de inversión, puede ser mucho más agresiva y ágil en sus precios y contratos que una entidad con participación estatal.

Lo que veremos es que Altán Redes tendrá que “despertar de sus laureles” y empezar a innovar seriamente, si no quiere perder a sus clientes más grandes frente a la tecnología de OXIO.

Irónicamente, la nueva Movistar podría convertirse en el mayor cliente de AT&T y, al mismo tiempo, en el mayor dolor de cabeza para los planes de conectividad del Estado mexicano. Movistar ya no compite por quién tiene la mejor señal, sino por quién tiene la mejor interfaz para que las marcas se vuelvan telcos.

Al final, Telcel y AT&T seguirán peleando por nosotros, los usuarios finales, pero Movistar y Altán pelearán por las empresas. Y en esa batalla, el software de OXIO parece llevar la mano sobre el cemento de Altán.

¿Ustedes qué opinan?

Nos leemos en la próxima #BigTech