La magia de los cables submarinos en el mundo moderno
La infraestructura de cables submarinos es esencial para la conectividad global, ya que permite que una gran parte de las telecomunicaciones del mundo se transporte a través de estos sistemas de alta capacidad y baja latencia.
Ray Collins, vicepresidente sénior de Infraestructura y Estrategia Corporativa de Liberty Latinoamérica
¿Alguna vez te preguntaste cómo puedes conectarte al mundo digital, jugar en línea con personas de todo el planeta o realizar transacciones electrónicas de manera instantánea? Para muchos, la respuesta obvia es “Internet”, pero pocos se detienen a pensar cómo viaja realmente ese Internet entre países y continentes. La verdadera magia detrás de la conectividad reside en los cables submarinos. Sin ellos, la interconexión global que hoy damos por sentada no existiría. Una falla en estos sistemas puede generar rápidamente interrupciones generalizadas.
En los primeros días de la conectividad, “conectar Europa y América por teléfono”, por ejemplo, requería un cable (o más) entre ambos continentes. Las conexiones satelitales llegaron poco después, pero no pueden seguir el ritmo de los volúmenes de datos actuales y además dependen de factores externos como el clima, la actividad solar, la latencia, entre otros. La llegada de Internet lo cambió todo: el volumen de datos a transmitir creció exponencialmente, creando una necesidad aún mayor de rutas de comunicación. Si utilizamos una analogía del mundo actual, los datos son como vehículos que necesitan carreteras para viajar y llegar a su destino. Y todos sabemos lo frustrante que es quedar atrapado en el tráfico. Para evitarlo, se han construido “superautopistas”: rutas por donde los datos pueden circular de forma fluida y llegar a su destino sin congestión. Este concepto surgió hace muchos años a partir de esta misma analogía, dando origen al término “superautopistas de la información”.
Estas “superautopistas” son, en gran medida, los cables submarinos. Cuando las personas escuchan este término, pueden imaginar unos pocos hilos de fibra en lo profundo del océano, sin darse cuenta de que estos cables son las arterias invisibles de la conectividad global y fundamentales para disfrutar muchas de nuestras actividades digitales favoritas. También son vitales para el desarrollo económico de los países, ya que permiten que una parte significativa de las telecomunicaciones del mundo fluya sin interrupciones. En Centroamérica, esto ya empieza a ser evidente: El Salvador avanza hacia su primer cable submarino internacional de fibra óptica, un sistema que será construido por Liberty Networks y que tendrá una ruta aproximada de 1,800 kilómetros para conectar directamente al país con Panamá, fortaleciendo la resiliencia y reduciendo la dependencia de rutas terrestres regionales.
La tecnología de los cables ha evolucionado de manera notable desde que Europa y América se conectaron por primera vez, y las velocidades de transmisión han crecido exponencialmente. Hoy nuestras vidas están más conectadas que nunca: videollamadas, redes sociales, servicios médicos remotos, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas y más. Toda esta actividad digital depende de una infraestructura física tan compleja como esencial: los cables submarinos y los Centros de Datos. Mantenerlos operativos, seguros y actualizados implica costos tan elevados como indispensables.
Los cables submarinos transmiten datos a través de fibras ópticas protegidas por múltiples capas de materiales resistentes para garantizar su funcionamiento en el entorno marino. Sin embargo, el fondo del océano puede ser impredecible y estos sistemas siguen estando expuestos. Terremotos, anclas de barcos, actividad volcánica o incluso accidentes rutinarios de pesca pueden dañar los cables. Cuando eso ocurre, las reparaciones deben realizarse con embarcaciones especializadas que localizan y corrigen la falla, a menudo con costos de millones de dólares. Además, se implementan planes de redundancia de emergencia cuando es necesario para preservar la continuidad del servicio. Pocas empresas pueden hacerlo, y Liberty Networks es una de ellas.
Una vez que los datos emergen del océano, viajan hacia enormes centros de datos en tierra. Estas instalaciones albergan miles de servidores que almacenan, procesan y distribuyen la información que usamos cada día. Su operación requiere sistemas de refrigeración constantes, fuentes de energía redundantes, seguridad física y digital, y frecuentes ciclos de actualización tecnológica.
La calidad del servicio que exigen los usuarios y los mercados —velocidad, disponibilidad 24/7 y cero interrupciones— requiere que empresas de telecomunicaciones como Liberty Networks mantengan y amplíen continuamente su infraestructura. En un contexto donde el tráfico de datos aumenta debido al crecimiento de 5G, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la nube y el trabajo remoto, la infraestructura no sólo debe mantenerse, sino también anticipar las necesidades futuras.
Innovación a larga distancia
En el núcleo del cable se encuentran las fibras ópticas, hechas de vidrio o plástico, que transportan los datos en forma de pulsos de luz, lo que permite una transmisión a gran velocidad. El cable incluye dispositivos que amplifican las señales ópticas, asegurando que los datos puedan recorrer largas distancias sin degradarse. Los extremos del cable se conectan a estaciones de amarre en tierra, donde se suministra la energía necesaria para la amplificación de la señal y donde el tráfico se distribuye a través de redes locales y globales, permitiendo la interconexión entre continentes y países.
La infraestructura de cables submarinos es crítica en regiones como América Latina porque permite la transmisión de datos a largas distancias, interconectando al mundo a través del mar, generando mayores oportunidades y facilitando el progreso económico y tecnológico de los países en desarrollo. Por esta razón, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe cuentan con una o más estaciones de amarre en tierra. Estos son puntos estratégicos de conexión para esta infraestructura, que permiten el flujo de avances en conectividad y contenido digital hacia y desde la región.
En este contexto, Liberty Networks se ha enfocado en fortalecer la conectividad en América Latina mediante acciones estratégicas, entre ellas una inversión de 250 millones de dólares en infraestructura de cables submarinos y centros de datos. Este plan a cinco años, lanzado en 2023, busca expandir la infraestructura de redes terrestres y submarinas para mejorar el acceso digital, ampliar los centros de datos y ofrecer soluciones empresariales avanzadas en toda la región.
La empresa reconoce la importancia del cableado submarino para la conectividad regional y, desde hace muchos años, se ha dedicado a desarrollar la infraestructura de tecnología de fibra óptica más avanzada en América Latina y el Caribe. Con casi 60,000 kilómetros de cable submarino de fibra óptica y 28 terabytes (TB) de capacidad iluminada, Liberty Networks permite una transmisión de datos monumental, conectando a más de 30 países.
Liberty Networks opera una de las redes de banda ancha más extensas de América Latina y el Caribe. Como parte de su estrategia de expansión, la compañía ha establecido alianzas para acelerar el desarrollo de estas redes. Recientemente anunció una expansión significativa de su cobertura al activar dos nuevos Puntos de Presencia (PoPs) en México y actualizar uno existente en Perú. Estas mejoras estratégicas proporcionarán a empresas locales, operadores y entidades gubernamentales tránsito IP de alta velocidad, sólida protección contra ataques DDoS y servicios MPLS y Ethernet, permitiéndoles escalar operaciones, mejorar el rendimiento y conectarse sin problemas a redes globales. Con estas incorporaciones, Liberty Networks ahora cuenta con 96 PoPs mayoristas en América Latina y el Caribe.
Además, en alianza con Gold Data, Sparkle y SubCom, se está desarrollando un nuevo sistema de cable submarino panregional llamado MANTA, que conectará México y Estados Unidos con América Latina. El sistema MANTA busca mejorar el flujo de tráfico de datos en la región al proporcionar nuevas rutas de alta capacidad y baja latencia. Estas rutas interconectan centros de datos clave en Ciudad de México, Querétaro, Bogotá y Ciudad de Panamá con Estados Unidos, utilizando nuevos puntos de acceso en Veracruz (México) y San Blas (Florida).
En conclusión, los cables submarinos son la infraestructura silenciosa que sostiene el mundo digital moderno. Bajo la superficie del océano se encuentra la red que hace posible la comunicación global, el comercio digital, la innovación y el intercambio de conocimiento a una escala nunca antes vista. Cada videollamada, transacción financiera, servicio en la nube o tecnología emergente depende, en última instancia, de esta base física de conectividad global. A medida que la demanda digital se acelera y nuevas tecnologías transforman las economías, la importancia de una infraestructura submarina resiliente y de alta capacidad seguirá creciendo. A través de inversión sostenida, innovación tecnológica y alianzas estratégicas, Liberty Networks contribuye a garantizar que América Latina y el Caribe permanezcan firmemente conectados al ecosistema digital global, impulsando oportunidades, progreso y desarrollo digital de largo plazo en la región.
