El mundo está entrando de lleno en la era de la Inteligencia Artificial (IA) y su impacto será decisivo para la competitividad de la economía de los países en los próximos años, así lo revela el Global Digitalization and Intelligence Index (GDII) 2025, elaborado por IDC en colaboración con Huawei, que mide el avance de más de 90 países en su transición hacia una economía digital e inteligente.
El estudio advierte que para 2030, la IA podría aportar hasta 22.3 billones de dólares a la economía global, lo que equivale al 3.7% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, consolidándose como uno de los motores de crecimiento más relevantes de la historia reciente.
Sin embargo, también alerta sobre los riesgos de profundizar la brecha digital si los avances tecnológicos se concentran en unos pocos países y sectores. A su vez, advierte que muchos gobiernos han priorizado políticas de digitalización “de escaparate”, enfocadas en servicios visibles como trámites en línea o aplicaciones móviles, pero sin invertir lo suficiente en infraestructura crítica, como conectividad 5G, capacidad de cómputo y almacenamiento de datos, o energías limpias para sostener estos sistemas, lo cual puede derivar en economías incapaces de escalar sus transformaciones digitales, con consecuencias en productividad, sostenibilidad e inclusión social.
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El GDII evalúa la infraestructura tecnológica existente y analiza el ciclo cerrado de los datos, desde su creación hasta su aplicación económica. En concreto, el índice mide siete pilares fundamentales: creación de datos, transferencia, procesamiento y almacenamiento, aplicación, energía digital, políticas públicas, y talento y ecosistemas.
De esta manera, el informe traduce el grado de digitalización de un país en su capacidad real de generar valor económico e innovación.
La investigación abarca economías que en conjunto representan 94% del PIB mundial y 83% de la población del planeta. Los países se dividen en tres grupos de acuerdo con el Banco Mundial: economías de ingresos altos, medios-altos, y medios-bajos a bajos.
Las economías de ingresos altos lideran en los ámbitos de creación de datos, aplicaciones digitales y talento especializado. El primer lugar lo ocupa Singapur, con 77.4 puntos, seguido por Estados Unidos con 77.2. Detrás se ubican Finlandia con 70.6, Suecia con 70.5 y Países Bajos 69.3 puntos.
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Estos países tienen en común sus ecosistemas digitales consolidados y políticas públicas robustas que impulsan la innovación. Además, el GDII destaca su capacidad para crear y aplicar datos a gran escala, así como el sólido talento tecnológico con el que cuentan. Esto representa una ventaja considerable en la integración de soluciones de IA en empresas y gobiernos.
Sin embargo, estas economías presentan desequilibrios internos. Mientras alcanzan puntajes elevados en políticas públicas (73.5); creación de datos (63.1), aplicaciones (65.8) y talento (65.2), su desempeño en procesamiento y almacenamiento de datos apenas llega a 37.3 puntos, lo que refleja una brecha significativa frente a sus propios logros en otros pilares y expone la urgencia de invertir en infraestructura de Nube y Centros de Datos sostenibles.

En el caso de las economías de ingresos medios-altos, el panorama es heterogéneo, ya que algunos países despuntan como hubs digitales dinámicos, pero otros mantienen brechas en conectividad y almacenamiento.
En el ranking de países, China encabeza este grupo con 67.8 puntos, seguidos de Malasia, Tailandia y Brasil con 51.2 puntos, 47.4 puntos y 46.7 puntos, respectivamente. De América Latina figuran países como México con 42.7 puntos, Colombia con 39.7 y Argentina con 38.6.
Por su parte, las economías de ingresos medios-bajos y bajos enfrentan barreras sistémicas en el despliegue de infraestructura, la baja oferta de talento TIC y los altos costos de acceso que, en conjunto, restringen sus avances.
En este extremo se encuentran países que aún enfrentan enormes desafíos para consolidar sus ecosistemas digitales. La lista la finaliza Uzbekistán con 31.6 puntos, seguido por Tunisia con 30.7, Kanya con 29.5, y los dos últimos países son Egipto con 28.1 puntos y Bolivia con 27.9.
Estos resultados reflejan limitaciones persistentes en infraestructura de conectividad, baja capacidad de cómputo y almacenamiento, y sistemas de talento en etapa incipiente.
No obstante, el informe destaca que muchos de estos países tienen un potencial considerable en energía digital y en la expansión temprana de servicios en línea, lo que podría sentar las bases para un crecimiento más inclusivo si se acompañan de inversiones sostenidas y políticas claras.
Impacto económico y sectorial
El Global Digitalization and Intelligence Index acuña el término “inteligencia digital”, que hace referencia a la nueva fase de la transformación tecnológica en la que el valor de una economía no depende únicamente de contar con infraestructura digital, sino de su capacidad para convertir datos en conocimiento y el impacto económico real mediante el uso de la IA.
Explica que esta etapa sucede a la conectividad y a la digitalización, y se caracteriza por un ciclo cerrado de datos que incluye creación, transferencia, procesamiento y aplicación, y al integrarse con políticas efectivas, talento especializado y energía sostenible determina la competitividad de los países en la era de la IA.
De acuerdo con el GDII, la economía digital representará 25% del PIB global hacia finales de 2025, con un valor estimado de 26.7 billones de dólares, por lo que destaca el potencial de la transformación digital que produce 9.55 dólares por cada dólar invertido.
En los sectores económicos, la inteligencia digital está redefiniendo modelos de negocio. En el sector bancario impulsa la transición hacia la automatización financiera y la toma de decisiones asistida por IA, mientras que en el sector energético facilita la integración de energías renovables, predice la generación y optimiza el consumo.
El transporte y la logística avanzan hacia operaciones autónomas, con sistemas predictivos que mejoran la seguridad y reducen costos. Incluso industrias tradicionales como el retail y los servicios profesionales ya emplean Big Data y algoritmos para personalizar la experiencia del cliente y agilizar procesos internos.
Teniendo en cuenta el potencial de la tecnología, específicamente de los datos y su gestión adecuada, el informe aclara que la madurez digital ya no se mide sólo en infraestructura, sino en la capacidad de un país para convertir datos en inteligencia, valor económico y social.
Recomendaciones estratégicas
El reporte plantea una serie de acciones urgentes para que los países aceleren su transformación digital, como ampliar la infraestructura de cómputo con más despliegue de banda ancha, 5G y Centros de Datos verdes. Estas inversiones son clave no sólo para aumentar la capacidad de procesamiento de datos, sino también para garantizar que las nuevas plataformas digitales operen bajo principios de sostenibilidad y eficiencia energética, reduciendo el impacto ambiental del crecimiento tecnológico.

Asimismo, hace énfasis en actualizar marcos regulatorios que fortalezcan la gobernanza digital y atraigan inversión extranjera. El informe subraya que las políticas deben acompañar la innovación con marcos legales claros en materia de privacidad, ciberseguridad, ética de la IA y propiedad intelectual, de modo que se promueva la confianza de ciudadanos y empresas en el ecosistema digital. De esta manera, los países podrán capitalizar con mayor rapidez los beneficios de la economía inteligente y evitar vacíos regulatorios que frenen el desarrollo.
Otro punto central es la necesidad de impulsar aplicaciones inteligentes en las industrias para elevar la eficiencia productiva. El GDII recomienda acelerar la adopción de soluciones de Inteligencia Artificial en sectores estratégicos como energía, salud, transporte, logística y servicios financieros, ya que son motores de productividad y pueden generar efectos de arrastre sobre otras áreas de la economía.
Esta transición debe ir acompañada de incentivos a la innovación empresarial, así como de iniciativas que fomenten la digitalización de pequeñas y medianas empresas.
El informe insiste en la importancia de formar talento interdisciplinario mediante programas en IA, ciencia de datos y nuevas tecnologías, pues la disponibilidad de profesionales capacitados será el factor que determine si la infraestructura y las políticas realmente se traducen en innovación y valor económico.
Además, se recomienda ampliar la participación de los ecosistemas de startups, comunidades de software abierto y redes de investigación, para que el talento pueda generar soluciones propias y no dependa únicamente de modelos importados. Sólo así los países podrán asegurar un crecimiento digital sostenible, inclusivo y competitivo en la era de la inteligencia.