Excélsior Maricarmen Cortés
La baja en la producción de semiconductores o semichips no sólo afecta a la industria automotriz de América del Norte, con empresas como Honda y Toyota que han anunciado paros en sus plantas productivas y retrasos en la producción y exportación, sino que ya tiene implicaciones en toda las cadenas de valor de las industrias electrónica, informática y de telecomunicaciones, y hasta para los fabricantes de aparatos domésticos.
Eduardo Elizondo, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Aparatos Domésticos (ANFAD), informó que la producción y la exportación de productos domésticos, como cocinas y refrigeradores, se han visto afectadas no sólo por el desabasto de microchips, sino también de resinas, cuya producción, al igual que la de otros petroquímicos, se vio afectada por las nevadas en Texas, y también de acero y de cobre.
Los problemas se han agudizado, explicó, porque, por la pandemia, hay un incremento de la demanda de enseres domésticos no sólo en México, sino en Estados Unidos y, en su opinión, no es un problema que podrá resolverse en el corto plazo porque tardará varios meses en regularizarse la producción.
Desde luego, hay también una gran preocupación en Estados Unidos y el gobierno de Biden está impulsando nuevas inversiones, como la de Intel, que invertirá en Arizona 20,000 mdd para dos nuevas plantas de semiconductores. La nueva secretaria de Comercio, Gina Raimondo, aseguró que esta inversión ayudará a fortalecer el liderazgo de Estados Unidos, creará empleos de ingresos altos y disminuirá la dependencia frente a otros países.
México, desde luego, debería seguir el ejemplo e impulsar también inversiones para la fabricación de semiconductores, como está haciendo Estados Unidos.