Japón prueba robots y redes satelitales para evitar el abandono de sus campos de arroz

En Japón, el arroz no sólo es un alimento básico; forma parte de su cultura y de la vida diaria de las comunidades rurales y urbanas. Sin embargo, producirlo se ha vuelto cada vez más complicado. Aunque el precio del grano ha aumentado y el gobierno tiene interés por la agricultura, el país enfrenta una crisis en el campo.

El envejecimiento de la población rural y el éxodo de los jóvenes hacia las ciudades han provocado que muchas tierras agrícolas queden abandonadas. A esto se suma el reto de que gran parte de las parcelas disponibles no son aptas para el cultivo. Muchas de ellas están ubicadas en zonas montañosas, son de difícil acceso, tienen formas irregulares o son demasiado pequeñas para operar maquinaria agrícola moderna.

La combinación de estos factores, la falta de mano de obra, la complejidad del terreno y la escasa adopción de soluciones tecnológicas ha llevado a que grandes extensiones de tierra permanezcan sin trabajar, lo que agrava aún más la crisis del sector agrícola japonés.

Según datos del Censo Agrícola y Forestal de 2015, ya son alrededor de 423,000 hectáreas las que se consideran tierras agrícolas ociosas en el país, lo que afecta directamente la capacidad productiva del sector.

Tecnología para revivir el campo

Ante este panorama, Japón está apostando por usar tecnología avanzada para volver productivas esas tierras que hoy están en riesgo de ser olvidadas.

En junio de 2025, Internet Initiative Japan (IIJ), tmsuk, Pulsiv8 y Koyawata, un grupo de empresas tecnológicas, lanzó un proyecto piloto para desarrollar un sistema de apoyo al cultivo de arroz para reducir la necesidad de mano de obra en zonas desfavorecidas.

El programa, implementado en la ciudad de Nobeoka, prefectura de Miyazaki, forma parte del Proyecto de Promoción de la Transformación Digital (DX) en Sociedades Regionales, impulsado por el Ministerio del Interior y Comunicaciones. La iniciativa combina robots, Inteligencia Artificial (IA) y tecnologías de comunicación e iniciativas de contratación de agricultores.

Robots agrícolas

El sistema se basa en el uso de pequeños robots agrícolas, diseñados específicamente para funcionar en parcelas reducidas o irregulares donde la maquinaria tradicional no tiene cabida. Estos robots pueden realizar tareas básicas como la preparación del terreno, siembra y monitoreo del cultivo.

Con el apoyo de Starlink y Wi-Fi HaLow, los robots podrán operar a distancia en tiempo real, incluso en zonas remotas. Estas tecnologías permiten monitorear sin necesidad de redes convencionales. A eso se suma la IA integrada, que detecta fallos y riesgos en el entorno, optimizando la seguridad y el rendimiento del sistema.

El objetivo no es sólo demostrar que la tecnología puede funcionar en estos terrenos, sino evaluar cuánto trabajo humano puede reemplazarse sin comprometer el rendimiento de los cultivos ni la calidad del arroz producido.

Alianzas para rescatar tierras

El proyecto tiene un fuerte enfoque comunitario. Colabora con instituciones como la Universidad de Kyushu, la Corporación de Desarrollo Agrícola de Kitauramachi y autoridades locales para diseñar nuevas estrategias agrícolas adaptadas al entorno. Entre estas se encuentran el doble cultivo, el cultivo de arroz de secano y la contratación de residentes locales para tareas complementarias.

Busca construir un modelo replicable que permita aprovechar tierras improductivas, garantizar ingresos sostenibles y reactivar la actividad agrícola en zonas donde seguirían perdiendo población y productividad.

La iniciativa pretende recuperar el cultivo del arroz y apostar por una agricultura que integra tecnología, comunidad y sostenibilidad, demostrando que es posible innovar con el entorno rural.

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