Tel Aviv, Israel, enviado. Antes de darle el trago, observo la cristalina apariencia de un vaso con agua en Tel Aviv. El refrescante líquido se desliza por la garganta hasta sentir que llega al estómago. A mi organismo ha entrado agua salada del Mediterráneo y de las cloacas de la ciudad, pero desalinizada y reciclada, respectivamente. Esta combinación de ambos tratamientos del líquido en un mismo vaso sólo es posible en Israel.
En un soleado recorrido por los extensos invernaderos y campos experimentales del kibutz Magal, la cuna de la innovación en riego por goteo, Oded Israeli, del Departamento de Crecimiento de Netafim, guió paso a paso por las instalaciones donde se gestiona la tecnología que hoy sustenta la agricultura de precisión en Israel y el mundo.
A lo largo de la visita, pude constatar cómo Israel, pese a su extrema escasez de recursos hídricos (60% del territorio es desierto), ha alcanzado niveles de reciclaje de aguas residuales de 90 por ciento y opera cinco plantas desalinizadoras que aportan 100 millones de m³ anuales cada una.
Esta política y estrategia ha eliminando el desabasto de agua en Israel.
Hidrodiplomacia israelí y gestión integrada del agua
Israel ha convertido la escasez en oportunidad: en 2024 recicló 90 por ciento de sus aguas residuales, frente al 10 por ciento de 1970.
Árboles de cítricos y aguacates se riegan con agua reciclada. El 95 por ciento de la producción de aguacate va al mercado europeo.
Además, cuenta con cinco plantas desalinizadoras (Ashkelon, Hadera, Sorek, Palmachim y Ashdod), cada una con una capacidad de 100 millones de m³/año, que garantizan un suministro continuo tanto para consumo humano como agrícola.
El agua en Israel es un bien público gestionado por el Estado, que establece tarifas diferenciadas: entre 2 y 3 USD/m³ para consumo doméstico (con un tramo subvencionado para los primeros 14 m³) y alrededor de 0,40 USD/m³ para riego agrícola
En Tel Aviv no es posible distinguir en un vaso si el agua procede de desalación o reciclaje, dado el alto grado de mezcla y homogeneización en la red, pero también la calidad del líquido tratado.
Fundada en 1965, Netafim se ha consolidado como líder mundial en soluciones de riego por goteo. En febrero de 2018, Mexichem (hoy Orbia) adquirió 80 por ciento de sus acciones, integrándose al segmento de Agricultura de Precisión de la multinacional mexicana.
Netafim mantiene más de 33 subsidiarias y cuenta con 17 plantas de fabricación alrededor del mundo (aproximadamente 20 fábricas según datos actuales), generando un volumen de negocio cercano a los 1 300 millones de dólares.
Su modelo de negocio no se basa en la venta de productos agrícolas, sino en ofrecer “soluciones integrales”: diseño, ingeniería e implementación de sistemas de riego, junto con tecnología patentada y soporte técnico especializado.
Tecnología de riego por goteo: el sistema gota a gota
El corazón de la innovación de Netafim reside en sus goteros de laberinto con flujo turbulento y auto-limpieza continua, capaces de prevenir la acumulación de sales y garantizar uniformidad en el caudal incluso en terrenos irregulares.
Su línea de emisores compensadores de presión mantiene un flujo constante independientemente de la altura o variaciones de presión, gracias a un mecanismo diferencial que regula la emisión y proporciona acción de auto-enjuague.
Además, el desarrollo de goteros con diafragma de silicona para zonas montañosas permite moderar la presión y asegurar que cada gotero entregue exactamente la misma cantidad de agua, optimizando el rendimiento de cultivos a distintos niveles de altitud.
El sistema funciona para cualquier tipo de cultivo.
¿Cuál es el diseño e implementación paso a paso?
Lo primero es el estudio previo que hacen los agrónomos mediante el análisis detallado de las condiciones del suelo y las necesidades hídricas del cultivo.
Posiblemente, se realiza un modelado computacional o simulación en el software GrowSphere para optimizar costos, modelos de negocio y componentes antes de su construcción.
Se construye la infraestructura que incluye el receptorio de agua, bombas de extracción, filtros para limpiar el agua y tanques de fertilizante para hacer la mezcla y la fertigación y finalmente hacer el tendido de líneas.
Un tractor despliega mangueras enterradas a 15–25 cm de profundidad, con emisores separados cada 40–60 cm, lo cual garantiza que cada gotero suministre entre 0,6 y 1 litro por hora.
Una vez instalado, el sistema opera hasta 11 años sin cambios de tubería, pues la irrigación subterránea elimina pérdidas por evaporación y minimiza el mantenimiento.
Monitoreo en la nube
El sistema se encarga de la mezcla de agua y fertilizantes con precisión (“fertigación”), lo cual permite duplicar o triplicar rendimientos al dosificar nutrientes justo en la zona de las raíces.
La tecnología desarrollada por Netafim conecta sensores de suelo y clima en la Nube, ajusta automáticamente el plan de riego según temperatura ambiente, nubosidad o lluvias, detecta obstrucciones por cambios de presión y dosifica fertilizante en tiempo real.
En sentido práctico, hace más calor: el sistema aumenta el goteo. ¿Va a llover?: reduce el goteo o suspéndelo. ¿Se necesitan más nutrientes?: aumenta el fertilizante en la mezcla de agua.
Todos los datos quedan disponibles en línea para el agricultor, quien accede a análisis de tendencias, historiales de riego y recomendaciones desde cualquier dispositivo.
Sostenibilidad y futuro
En Israel 95 por ciento de los agricultores emplea el riego por goteo. Ahorran hasta 60 por ciento de agua frente a métodos convencionales como aspersión o alegación.
¿Qué sucede con las mangueras dañadas o que terminan su ciclo de vida? Netafim trabaja en emisores y mangueras reciclables o biodegradables para cerrar el ciclo de vida de sus productos.