Informe | Una revisión de la realidad global sobre 5G SA y 5G Advanced

El ciclo global del 5G ha entrado en una fase decisiva en la que la cobertura ya no es el principal diferenciador, sino la capacidad de ejecución. El estudio de Ookla y Omdia, A Global Reality Check on 5G SA and 5G Advanced, revela que la brecha de cobertura entre los principales bloques económicos se ha reducido, pero una profunda brecha de capacidades se ha ampliado, lo que refleja la preparación divergente de los ecosistemas nacionales para desplegar y monetizar núcleos 5G standalone (5G SA), considerados la base que desbloquea “el verdadero potencial del 5G como plataforma para la innovación, aplicaciones industriales y servicios avanzados”. Esto confirma que el impacto económico del 5G dependerá cada vez más de la inversión, el software y la capacidad de monetización.

En términos de adopción y desempeño, el avance del 5G SA muestra diferencias marcadas entre regiones. En Estados Unidos, la proporción de usuarios standalone creció de 24% a 32% interanual, con velocidades medianas de 404 Mbps, mientras el Consejo de Cooperación del Golfo lidera con 1.13 Gbps, evidenciando el potencial de la arquitectura standalone. Europa registra 205 Mbps, un 45% más rápidas que non standalone (NSA), y China alcanzó una participación del 80.9%, consolidando su escala. Estos datos reflejan que la madurez del 5G SA está estrechamente vinculada a decisiones de inversión, espectro y política pública, con implicaciones directas para mercados emergentes, incluida América Latina.

La monetización del 5G SA está evolucionando hacia modelos comerciales concretos basados en niveles de velocidad, network slicing y paquetes segmentados, con un impulso creciente en el segmento empresarial. El informe destaca que países con marcos regulatorios específicos, como Brasil, que implementó obligaciones claras de cobertura vinculadas al 5G SA, han logrado acelerar la adopción y el desempeño. En conjunto, el análisis destaca que el verdadero diferenciador competitivo del 5G SA no es sólo la infraestructura, sino la capacidad de monetizar la red mediante estrategias comerciales, regulatorias y tecnológicas que definirán el impacto económico del 5G en América Latina y el resto del mundo.

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