Las Vegas.- Aunque todavía existen dudas sobre el verdadero valor de la Inteligencia Artificial (IA), la realidad es que la tecnología se ha integrado en muchas de nuestras actividades diarias y cotidianas, a veces sin que nos demos cuenta, desde transacciones bancarias hasta elegir una ruta en una aplicación de mapas. En ese sentido, durante el Dell Technologies World (DWT) se discutió sobre su impacto para la humanidad en áreas como la educación o la creatividad.
IA con impacto social
Michael Shepherd, senior Distinguished Engineer en Dell, habló sobre las diferentes etapas de la IA, incluyendo la más reciente conocida como Intelligence-as-a-service, compuesto por servicios y herramientas para dar acceso a la tecnología en diversas formas y aplicaciones.
El ingeniero presentó los avances de Dell en el desarrollo de asistentes personales, los cuales ahora integran nuevos aspectos para generar una mayor empatía y confianza entre los usuarios, de modo que puedan ser empleados en casos de uso como atención al cliente en el sistema financiero, ayuda para estudiantes universitarios o en apoyo a la salud.
Hasta ahora, muchos de los grandes modelos de lenguaje (LLM), basados típicamente en chatbots, funcionan de una manera lógica: ofrecen respuestas a consultas y preguntas al acceder a información y bases de datos predeterminadas. Sin embargo, la comunicación humana se compone de otros elementos como gestos, movimientos naturales del cuerpo o la interacción continua entre los interlocutores.
Shepherd destacó la labor de Dell para integrar estos elementos en nuevos asistentes digitales, que tengan la capacidad de empatizar mejor con el usuario, junto con componentes de seguridad que reduzcan las alucinaciones al mínimo, y eviten acceso a respuestas potencialmente dañinas.
Andy es una de las asistentes digitales presentadas por la compañía, con la expectativa de que pueda ser utilizada en múltiples casos de uso, como proveer recomendaciones financieras a clientes de un banco o como guía para recién ingresados a la universidad.
Los grandes modelos de lenguaje (LLM) utilizados para el desarrollo de Andy pueden ejecutarse desde una AI PC, por lo que Dell espera que al no depender de una conexión a Internet o del procesamiento de la Nube, se facilite su uso y despliegue en múltiples aplicaciones, incluyendo aquellas con impacto social. La asistente puede usarse con gafas de Realidad Virtual, donde puede incluso moverse e interactuar en ambientes 3D.
Andy está siendo utilizada por organizaciones como Omnibridge, dedicada al desarrollo de soluciones para personas con alguna discapacidad de lenguaje. Mediante una cámara conectada a una PC con IA, la asistente es capaz de interpretar el lenguaje de señas para ofrecer respuestas e información. Según la organización, esto podría tener múltiples aplicaciones en hoteles y hospitales para cerrar la brecha de atención a comunidades que padecen de alguna discapacidad, y no depender de la presencia de intérpretes, por ejemplo.
En ese sentido, el modelo es entrenado para entender el lenguaje de señas en diversos idiomas, ya que este suele ser diferente entre múltiples países, incluso entre Estados Unidos y el Reino Unido, aun cuando ambos países hablan inglés.
Shepherd explicó también que este y otros asistentes en desarrollo por la compañía consideran otros aspectos para crear una mayor confianza entre los usuarios. Por ejemplo, darle movimientos naturales, como estirarse o balancearse, y que simplemente no sea una cara con labios que se mueven.
Sin embargo, también advirtió sobre la posible creación de asistentes hiperrealistas. Por un lado, indicó que al saber que es una máquina con quien se está interactuando, los usuarios llegan a sentir mayor confianza para hacer preguntas o compartir información que usualmente no lo harían con otro interlocutor humano. Asimismo, reconoció el riesgo de que la IA pueda utilizarse para la creación de deepfakes, que podrían emplearse para diseminar información falsa.
De la economía del conocimiento a la economía de las ideas
Neil deGrasse Tyson, famoso astrofísico y divulgador científico, también estuvo presente en el DWT para discutir sobre el impacto que la IA puede tener en áreas como la educación o la creatividad. Por un lado, reconoció que la llegada de esta tecnología debería dar nuevas herramientas para la creación de nuevas ideas, pero al mismo tiempo nos permite saber cuánto más ignoramos sobre el resto del universo.
“En física y astrofísica, a medida que crece el área de nuestro conocimiento, también lo hace el perímetro de nuestra ignorancia. Así que podemos estar orgullosos de lo que hemos descubierto. Pero ese perímetro crea nuevas perspectivas que ni siquiera sabíamos que existían, en las que ahora podemos hacer preguntas que antes no imaginábamos. Y qué hace el cómputo si no permitirnos pensar de formas que nunca antes habíamos pensado, realizar tareas de formas que nunca antes habíamos imaginado”, dijo.
Sin embargo, también cuestionó si la IA puede considerarse realmente como un sistema inteligente, ya que si básicamente se compone por la suma de todo el conocimiento humano en Internet, probablemente no sabrá cómo responder ante algo nuevo en el mundo real, por ejemplo, identificar una nueva especie de molusco.
En ese sentido, coincidió en que “la IA impulsará la creatividad”, ya que sectores como artistas y otros creadores se verán más presionados por ser originales e innovadores, en vez de enfocarse en realizar trabajos derivativos.
En cuanto al impacto sobre la educación, dijo que el “sistema debe cambiar”, al priorizar habilidades sobre cómo pensar, cómo procesar información y derivar nueva información. Mientras que el cómputo nos permitió entrar a la “economía del conocimiento”, la IA habilitará una nueva “economía de las ideas”.
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“Así que si queremos que la sociedad avance, lo que no quiero es que la IA se encargue de todo y nos volvamos perezosos. Y si nos volvemos perezosos, nos anquilosaremos en ese momento. Estamos en el conocimiento accesible a todos por AI, y no hay nuevas ideas que surjan. No sería un futuro tan malo, pero dado el arco de civilización que tenemos, quiero que continúe. Y la única forma en que puede continuar es si toda esta industria apoya la creatividad humana en vez de simplemente reemplazarla”, aseveró.
Para ello, recomendó también que el sistema educativo cambie. En lugar de enfocarse en la regurgitación de conocimiento, los estudiantes deberían ponerse a prueba en exámenes orales donde sea posible determinar si realizaron la recopilación y procesamiento de información.
También calificó la llegada de la computación como el “gran éxito” del siglo XX, ya que cambió totalmente el curso de la humanidad. Pese a ello, advirtió que no siempre se le reconoce su impacto, ya que está tan integrada en nuestra vida diaria, “que ni siquiera se destaca”. De la misma forma, aún cuando hay personas que afirman que no les importa la IA, o que realmente no la usan, la tecnología ya está integrada en mucho de lo que hacemos, en algo que parece tan simple como pedir una dirección en el sistema de navegación de un auto.