La IA es culpable de que estén aumentando las emisiones de carbono de Google
En 2023, las emisiones de carbono de Google aumentaron 13% debido a la demanda energética de la IA. La empresa se enfrenta a un desafío por intentar alcanzar el objetivo de emisiones netas cero para 2030, mientras se mantiene competitiva en el desarrollo de la nueva tecnología.
Google reveló en su informe medioambiental anual que en 2023 sus emisiones de carbono aumentaron 13 por ciento respecto a 2022, alcanzando un total de 14.3 millones de toneladas métricas de CO2.
La principal causa de este incremento se debe a que el consumo de electricidad de los centros de datos aumentó 17 por ciento, impulsado por la demanda de intensidad de cómputo requerida por sus nuevas tecnologías de Inteligencia Artificial (IA).
En su informe, Google reconoció que enfrenta un gran desafío al intentar reducir las emisiones de carbono mientras las demandas energéticas de la infraestructura de IA continúan creciendo. “Alcanzar el objetivo de emisiones netas cero para 2030 no será fácil”, afirmó la empresa.
El consumo de electricidad de los centros de datos a nivel mundial en 2022 fue de 240 a 340 TWh (teravatios por hora). Con el aumento en la demanda de IA, la Agencia Internacional de Energía estima que este consumo se duplique hasta alcanzar los 1,000 TWh en 2026, el equivalente al consumo eléctrico de todo Japón.
Relacionado: ¿Qué tanta electricidad demandarán los centros de datos en 2026?
Los centros de datos desempeñan un papel esencial en el entrenamiento de modelos de IA como Gemini de Google y GPT-4 de OpenAI, que impulsa al chatbot ChatGPT.
Google apuesta por crear soluciones con IA para la sostenibilidad
A pesar del reto energético, Google sostiene que la IA también tiene el potencial de ayudar a mitigar entre el 5 y 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030.
Google afirmó que su compromiso es acelerar las acciones para reducir el cambio climático mediante el uso de la IA, abordando al mismo tiempo su impacto ambiental. Para lograrlo, el gigante tecnológico ha invertido en desarrollar una infraestructura informática más eficiente, con centros de datos que son 1.8 veces más eficientes que los estándares empresariales.
Además, ha desarrollado chips para IA como Trillium, una Unidad de Procesamiento Tensorial (TPU) de sexta generación, que es un 67 por ciento más eficiente energéticamente que su predecesora, la TPU v5e. Esta TPU fue diseñada para acelerar el procesamiento de tareas de Aprendizaje Automático y redes neuronales artificiales.
Google también ha implementado prácticas que reducen significativamente la energía necesaria para entrenar modelos de IA y las emisiones asociadas. La empresa asegura que está utilizando la IA para desarrollar tecnologías que ayuden a reducir las emisiones globales en áreas clave, como modelos de predicción de inundaciones y la reducción del tráfico mediante la optimización del tiempo de espera de los semáforos en las ciudades.