Reforma Jorge Fernando Negrete P.
La duda no sólo es una pregunta, es un dilema que se desenvuelve en el mundo tangible y en el de la creencia. Es un debate entre lo material y lo inmaterial; entre tener y desear. Pero la duda también provoca incertidumbre. En el lado material podemos decidir no hacer nada, esperar; y en el inmaterial, la fe se mantiene. En ambos casos hay temor.
En materia de política pública, la acción del Estado tiene un origen generado por la ley, un mandato originado en la Constitución y en la protección de los derechos fundamentales. La lucidez de la acción pública se expresa en la operación del mandato y surge la institucionalidad de la acción pública: se dirige y se gerencia la solución a los problemas. Pues bien, tengo una duda fundada. No conozco ni la política digital, ni comprendo el diseño institucional que la va a operar en este Gobierno, tampoco los presupuestos que le van a dar vida.
La rectoría económica fue durante décadas la forma como el Estado abordaba la asimetría en el consumo de bienes y servicios del ciudadano, cómo se tutelaban derechos con la acción pública. Todo comienza con una hoja de ruta y un objetivo. No es tan complicado. Un destino, esfuerzos comunes. Las hojas de ruta digitales en América Latina han sido diversas. El Plan Vive Digital de Colombia, Imagina Chile, Argentina Conectada, el Plan de Banda Ancha de Brasil, etc. Pero esos planes fueron diseñados para una sociedad 3G y 4G.
4G fue la madre de los nuevos mamuts tecnológicos como Facebook, Google, Amazon y Apple, entre otros y liberó el valor que globalizó a Uber, Airbnb, Kindle, Spotify, Netflix, Instagram, etc.
Viene 5G y atrás de ella, una compleja estructura tecnológica que consolida un nuevo ecosistema digital y nuevos recursos que evolucionarán muy rápido. Cada año, la capacidad de procesamiento de datos y cómputo se verá duplicada y se expresará en el desempeño de la nueva red. Como lo señalé, las fronteras entre contenidos protegidos por el derecho de autor y la industria TIC se fusionarán con la industria telecom, desapareciendo bajo un velo sutil de nuevos servicios, más valor y oportunidades para liberar bienestar digital a la sociedad.
5G es un reto poderoso para las empresas del ecosistema digital y el Gobierno. Todas, cada una en su territorio, han realizado monumentales inversiones para presentar valor en la nueva cadena de este ecosistema. Empresas como Qualcomm e Intel, la taiwanesa AMD y ahora con la china Kirin, liberan el poder del procesamiento de datos como nunca en la historia.
En el tema de cómputo, no habrá redes robustas que no se apoyen en poderosos centros de cómputo, supercómputo y cómputo al borde. Cisco, IBM, Lenovo, Dell y HP regresan a la base de todo, el cómputo y su capacidad de gestionar una red inteligente que transforma datos en información y usa esta última con Inteligencia Artificial en tiempo real en todas partes.
El poder TIC tiene a Microsoft, Oracle, Amazon, Amdocs y decenas de empresas en la gestión de la información, más nube y nuevos servicios. Incluso entran al juego las SmartTV de Samsung, Panasonic, Sony y Hisense. El poder móvil de la visionaria Ericsson y el universo end to end de Nokia y Huawei son la base de una nueva arquitectura tecnológica donde nace este ecosistema.
No ha nacido la competencia convergente en México y ya advertimos la hiperconvergencia, todo será succionado por el agujero negro del Internet del todo.
En agosto, el índice de crecimiento mensual TIC señalado por la consultora Select registró el nivel más bajo del año, y el sector telecom bajó 4.3 por ciento. Tengo dudas fundadas. ¿Qué hará el Gobierno y el regulador con este formidable capital intelectual? ¿Qué políticas y regulación imaginan para vincular tecnología a derechos fundamentales y estimular un mercado que tiene apetito de apoyar el desarrollo nacional?
Marginación o bienestar digital no serán producto de la tecnología, menos de 5G; serán la presencia o ausencia de política pública y regulación, su causa.
Presidente de Digital Policy & Law
Twitter @fernegretep
