Europa necesita un cambio radical en su política de competencia: Carlos López Blanco
La Unión Europea propuso cambios en las normas que atañen a las redes digitales,a partir de una normativa que incluye actualizaciones en materia de espectro y un pasaporte único para operadores, promete menos trabas regulatorias y da plazos a los países miembros para transiciones de infraestructura, como el apagado de cobre.
DPL News conversó con Carlos López Blanco, experto en temas digitales y regulación en telecomunicaciones, sobre el impacto de las modificaciones, los puntos clave y las deudas normativas con el ecosistema digital.
Nicolás Larocca: ¿Cómo nace esta propuesta y cuál es la mayor novedad que presenta?
Carlos López Blanco: Europa avanzó hacia un régimen regulatorio del mundo digital absolutamente novedoso, regulando los mercados, los servicios digitales, la ciberseguridad, la Inteligencia Artificial, etc. En ese contexto, había una parte de la regulación a la que tarde o temprano había que meterle mano. Toda la vanguardia de la regulación europea en materia digital ha sido siempre la legislación de telecomunicación, y la legislación de telecomunicación históricamente, o ya hace tiempo, es una regulación europea. Es decir, no hay hoy un cuerpo regulador nacional sustancial. En todo este tsunami regulatorio por ser el que previamente tenía un mayor desarrollo, este sector quedó como la parte menos innovadora.
La Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés) propone un cambio muy relevante: se presenta como reglamento y no como directiva. Es una gran diferencia porque es una norma directamente aplicada, que no necesita adaptación en el derecho nacional, ni siquiera tiene que transcribirse en el Boletín Oficial de cada país. No se trata de obligaciones o principios que los países deben aplicar en un determinado periodo y con márgenes de maniobra relativamente amplios, sino que son reglas que entran en vigor con el mismo contenido y de la misma manera en todos los países miembro.
Nicolás Larocca: ¿Considera que el pasaporte único es un guiño para la consolidación?
Carlos López Blanco: Creo que es un salto normativo importante, aunque queda la duda de hasta qué punto habrá interés de una empresa de telecomunicaciones de extender sus redes y servicios por toda Europa. Considero que es un buen paso hacia la idea de Mercado Único Digital.
Como digo que podría ayudar a la consolidación, de la mano de una política de espectro más flexible, debo marcar que el elefante en la habitación en materia de consolidación es el derecho a la competencia. Ahí está el tema: no será la DNA la norma que arregle los problemas de consolidación del sector de las telecomunicaciones.
Hay avances, sí, en el establecimiento de criterios comunes, y eso podría generar que haya un operador que aproveche normas homogéneas para romper fronteras y convertirse europeo. Esa sí puede ser la historia, pero eso no es consolidación.
Nicolás Larocca: ¿Qué opina del articulado que propone la migración a fibra? ¿Qué otros ítems considera relevantes?
Carlos López Blanco: En cuanto a las normas comunes de despliegue y desarrollo de infraestructura, como la transición a fibra, habrá países para los cuales sean muy importantes y otros para los que no sea nada importante. En España, por ejemplo, el cobre se apagó hace mucho. En la misma caja entra el tema del Servicio Universal: servirá o impactará a aquellos países que lo tienen menos desarrollado.
Los cambios respecto a la actividad satelital sí pueden ser más relevantes y una oportunidad si se incluye en un combo con las nuevas políticas de espectro y el pasaporte único: ofrece cierta viabilidad a empresas que potencialmente quieran convertirse en operadores europeos de arriba abajo.
Por otra parte, una de las grandes obsesiones de la Unión Europea en materia digital tiene que ver con la ciberseguridad. Se introducen algunas disposiciones interesantes respecto a la resiliencia de las redes y establece una preocupación regulatoria en las consecuencias de hechos, como desastres naturales en las redes de telecomunicaciones, algo que hemos visto con el apagón eléctrico en España.
Nicolás Larocca: ¿Cuáles serán los puntos álgidos de debate en las etapas posteriores?
Carlos López Blanco: El Fair Share. Veremos que las empresas de telecomunicaciones seguirán dando batalla para convertir lo que hasta ahora es un mecanismo de arbitraje voluntario en algo más importante. Su aliado será el Consejo Europeo. Por otro lado, las digitales creo que están satisfechas con lo que propone el texto, pero no se fiarán y también intentarán ejercer su lobby. Mi opinión es que no se va a avanzar mucho más.
El segundo tema es la neutralidad de la red y cuestiones asociadas. Considero que es una discusión que podría encender algún foco en las próximas etapas.
El tercer aspecto polémico, siempre lo es, tiene que ver con los derechos de los usuarios. Las asociaciones de consumidores siempre buscan ir más allá, con más indemnizaciones y nuevos derechos, y esta norma no será la excepción.
Aun con estos puntos creo que es un texto que va a pasar en lo sustancial sin mayores polémicas, que tendrá alguna tensión entre la Comisión Europea y los países miembro con algún país que intente limitar el pasaporte único o cuestiones de ese tipo, pero no mucho más.
Nicolás Larocca: ¿Cambia el posicionamiento de Europa en el mapa geopolítico digital con esta normativa?
Carlos López Blanco: Esta es una norma que, aunque insuficiente, bien utilizada representa una oportunidad; es un avance para el sector de las telecomunicaciones. Da instrumentos a aquellos operadores más innovadores en Europa. La única manera de construir un verdadero mercado único de telecomunicaciones es que haya operadores únicos de telecomunicaciones. Hasta ahora, eso sólo se podía hacer a través de consolidaciones inorgánicas. Esto abre puertas a que algún operador, orgánicamente, pueda ir construyendo otro modelo.
Ahora, si estamos hablando de la competitividad de las empresas de telecomunicaciones a nivel global, el asunto es distinto. Esto no va a acabar con el problema sustancial de la fragmentación en el mercado europeo. En Estados Unidos hay tres operadores con tamaño y escala suficiente para generar rentabilidad y no tienen ya actividad fuera de allí. Esto no lo arregla aquí el reglamento, porque para hacerlo tenía que haber ido mucho más allá en todo sentido. Para eso es necesario dar un cambio radical a la política de competencia en la Unión Europea, que tiene que favorecer los procesos de consolidación a nivel europeo.
Así, si la Comisión Europea flexibiliza su política de competencia, ahí sí la DNA ayudaría muchísimo, porque le daría más instrumentos a las empresas para fortalecer el proceso de consolidación; pero en este contexto no, porque no tiene la llave para hacerlo.
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Estos temas serán debatidos en Digital Summit Latam 2026, el 26 y 27 de febrero en el Palacio de Linares, en Madrid, España. Registro: https://digitalsummitlatam.com/
