El Economista Miguel Terán
No es ningún secreto que la ciberdelincuencia está en auge, y es que a día de hoy, por desgracia, cada vez es más común haber sido víctima de algún tipo de ciberataque o conocer a alguien cercano que lo haya sido. Y es que a pesar de los avisos y alertas, y de que los usuarios son cada vez más conscientes de los peligros, los criminales consiguen engañar y salirse de la suya con nuevas formas de estafar.
El principal problema para nuestra ciberseguridad es que si bien hay unos patrones en estos timos que nos permiten identificarlos, los atacantes consiguen repararlos o cambiarlos para que esa referencia deje de servir. Por ejemplo, con ataques de phishing, siempre se ha recomendado buscar faltas de ortografía para detectar un engaño, pero las estafas ahora son cada vez más perfectas y no incluyen este tipo de errores.