El Universal Irene Levy
Una de las características más importantes de las resoluciones del Poder Judicial es la claridad. ¿Cómo acatar una sentencia si no son claros sus efectos? La falta de precisión en lo que se resuelve, empero, no es siempre producto de la inocencia, y menos cuando se trata de la Corte. En el caso que le contaré, la ambigüedad entraña mala fe, una clara intencionalidad de mantener la confusión y el error por parte de la presidenta, Norma Piña, quien en este tema le ha seguido el juego a Arturo Zaldívar ¿intereses comunes?
Cuando en agosto de 2022 se resolvieron las acciones de inconstitucionalidad 150 y 153/2017, invalidando el decreto de 2017 que reformó la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, y que eliminaba varios de los derechos de las audiencias, la sentencia no fue clara por lo que hace a los efectos, es decir, si los artículos originales de 2014 modificados por un decreto ya invalidado recuperaban su vigencia. Ante la obviedad jurídica de que los preceptos de 2014 sí quedaban vigentes, sorprendió el entonces presidente Arturo Zaldívar, cuya cercanía con Televisa es pública y notoria, quien deslizó a los medios una supuesta nota de comunicación social advirtiendo que no revivían los artículos de 2014; con ello, nos despojó de nuestros derechos. El resto de la Corte calló.
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