Empleos pueden ser reemplazados por IA, pero aún hay oportunidades

Casi 40 por ciento de los empleos a nivel mundial están expuestos a ser reemplazados por la Inteligencia Artificial (IA), lo que podría tener implicaciones importantes a nivel macroeconómico en cuanto a la generación de empleos y el alza de los salarios, según un nuevo estudio publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El estudio IA Generativa: Inteligencia Artificial y el futuro del trabajo analizó el impacto potencial que podría tener la IA sobre el empleo a nivel mundial y encontró que casi 40 por ciento de los trabajadores están en labores con gran exposición a ser reemplazados por una IA. Esta tasa se eleva a un 60 por ciento en economías avanzadas, donde existe una mayoría de labores cognitivas.

Sin embargo, el estudio también advierte que al menos la mitad de estas posiciones tienen el potencial de obtener ventajas dada la complementariedad con herramientas de IA que ayuden a elevar su productividad y eficiencia. Dado el alto nivel educativo en las economías avanzadas, los empleados tienen mejores oportunidades de aprender nuevas habilidades y reducir el riesgo de ser reemplazados.

El estudio introduce tres categorías para medir el nivel de exposición a la IA: “alta exposición, alta complementariedad”; “alta exposición, baja complementariedad”; y “baja exposición”.

En ese sentido, en una economía avanzada media, 27 por ciento del empleo corresponde a ocupaciones de alta exposición y alta complementariedad, y 33 por ciento a empleos de alta exposición y baja complementariedad.

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En comparación, las economías de mercado emergentes tienen porcentajes correspondientes del 16 y 24 por ciento, respectivamente; los países de renta baja tienen porcentajes del 8 y 18 por ciento, respectivamente.

En los empleos de alta complementariedad existe una mayor probabilidad que ocupaciones como abogados o cirujanos puedan verse beneficiados en sus procesos de toma de decisión. En el caso de empleos con baja complementariedad, aunque también podría haber beneficios, existe una mayor probabilidad de que sean reemplazados por la tecnología.

Por el contrario, en economías de renta baja, el nivel de empleos de exposición baja es de casi el 80 por ciento, tomando en cuenta que la mayoría se encuentran en labores físicas como lo pueden ser artesanos, agricultores o artistas, como lo es el caso de la India.

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Sin embargo, tampoco están a salvo del impacto de la IA. “Aunque muchas economías de mercado emergentes y en desarrollo pueden experimentar menos perturbaciones inmediatas relacionadas con la IA, también están menos preparadas para aprovechar sus ventajas. Esto podría agravar la brecha digital y la disparidad de ingresos entre países”, advierte el informe.

Los autores del estudio explican que lo anterior depende de la habilidad de los países para innovar, adoptar y adaptarse a la IA, además de políticas públicas y de regulación alrededor de esta, como la definición de los derechos de propiedad, políticas redistributivas y otras fiscales.

“Debido a la profundización del capital y a un aumento de la productividad, se espera que la adopción de la IA aumente la renta total. Si la IA complementa con creces el trabajo humano en determinadas ocupaciones y los aumentos de productividad son suficientemente importantes, el mayor crecimiento y la mayor demanda de mano de obra podrían compensar con creces la sustitución parcial de las tareas laborales por la IA, y los ingresos podrían aumentar en la mayor parte de la distribución de la renta”, señala el informe.

Para la medición del posible impacto de la IA, los autores proponen la formación de un Índice de Preparación de IA, compuesto por ciertos indicadores como infraestructura digital, innovación e integración económica, capital humano y políticas de mercado laboral, y regulación y ética.