El rol de los organismos multilaterales de crédito en la transformación digital de la región

Los operadores y los gobiernos no están solos en el desafío de cerrar la brecha digital en América Latina. Los organismos multilaterales de crédito, como es el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) vienen apoyando a la región en proyectos y prevén un escenario futuro donde será aún mayor la necesidad de colaboración público-privada.

La región está enfrentando un importante desafío en la inversión del sector, afirmó Eduardo Chomali, coordinador de la Agenda de Transformación Digital de CAF, en la primera jornada de Colombia 5G. “La baja inversión en América Latina (en comparación con los países de la OCDE) no es caprichosa, estamos hablando de contextos distintos, estos países ya tienen una base más sólida de infraestructura básica en fibra y nos llevan algunos años de ventaja”.

El representante de CAF afirmó que hay tres atributos fundamentales para que la región siga avanzando en la transformación digital: resolver la barrera de asequibilidad económica y de capital humano en los sectores que no acceden a Internet, la necesidad de aumentar la inversión en infraestructura digital para acomodar el creciente tráfico, y hacer uso productivo de Internet.

Para eso, sostuvo, se requieren nuevos mecanismos de colaboración público-privada y una acción interministerial para la transformación digital efectiva.

Asimismo, Chomali mencionó algunos modelos innovadores de asociaciones público-privada, como el Programa Único-Demanda Rural en España (subvenciones hasta el 90% de la inversión de los operadores en zonas rurales) o el programa Internet for all en Estados Unidos (subsidio a la demanda).

Por su parte, Pau Puig Gabarró, especialista en Telecomunicaciones del BID, se refirió a un reciente estudio publicado por el organismo que cuantifica la brecha de inversión futura en la región: se necesitará 16 por ciento más de las inversiones esperadas por los operadores a 2030 para alcanzar un escenario de metas similares a la penetración de los servicios en los países de la OCDE.

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“Hay una tendencia a la baja de la capacidad inversora del sector, que responde a los costos del despliegue por la naturaleza de las nuevas tecnologías y una tendencia a la baja de los ingresos. En este panorama vemos que el esfuerzo adicional que estamos proponiendo para lograr objetivos aspiracionales es en las tecnologías punteras, un 40 por ciento se iría a 5G y un 30 por ciento a FTTH. De manera que, si no hacemos estas inversiones, no sólo vamos a dejar desatendidas a zonas rurale, sino que también estaríamos dejando de invertir en las tecnologías punteras, lo que generará una pérdida de competitividad en el país a largo plazo”, proyectó Puig Gabarró.

En este marco, el especialista destacó los apoyos a los gobiernos que el BID está realizando para financiar despliegues de infraestructura: mencionó el proyecto de despliegue de redes a través del subsidio mínimo en República Dominicana, los fondos para fortalecer a la empresa pública de telecomunicaciones en Nicaragua, y la Red Compartida en México.