El problema del financiamiento de infraestructura digital no es de dinero

Madrid, España. El financiamiento para proyectos de infraestructura digital en América Latina enfrenta, más que dificultades de disponibilidad de recursos, el de la capacidad de transformar necesidades en iniciativas que resulten viables y sostenibles. Al mismo tiempo, se presenta como reto el entendimiento de que lo digital es eje transversal del desarrollo, coincidieron representantes de la banca y organismos internacionales en Digital Summit Latam, que tuvo lugar en Madrid.

“El problema no es de dinero. Esa es la buena noticia. La mala es que sí hay desafíos como la confianza y la necesidad creciente de cooperación”, sintetizó Eduardo Chomali, ejecutivo Senior de Transformación Digital y Servicios al Ciudadano de CAF. Agregó que los interesados deben trabajar en la calidad de la estructuración de los proyectos y la sofisticación de los modelos de negocio a partir de un mejor entendimiento de la demanda real. “Hay que ver el ciclo completo, solo así es posible el éxito”, puntualizó.

Eva del Hoyo Barbolla, asesora principal del Departamento de Asociaciones de Impacto del Banco Europeo de Inversiones, coincidió en que los instrumentos financieros existen pero “se deben construir puentes más precisos entre las necesidades y los proyectos”. También alertó que en América Latina los cambios de administración y de prioridades por parte de los gobiernos son un tema a atender, porque las iniciativas siempre son de mediano o largo plazo.

En su turno, Sameem Gaffar, gerente Sénior de Asociación y Participación Multilateral en la Organización de Cooperación Digital (OCD), planteó la importancia de entender lo digital ya no como un sector específico sino como un habilitador transversal. “No es una industria y nada más, es un facilitador para las sociedades”, consideró. Luego se quejó de la fragmentación institucional e hizo énfasis en la necesidad de pasar al diálogo a mecanismos estables, que incluyan herramientas de evaluación de madurez digital y apoyo concreto para que los países puedan poner en marcha iniciativas de alto impacto.

En síntesis, el desafío del financiamiento es más estratégico que económico. Hay que pasar de la conversación a iniciativas de largo plazo, independientes de los cambios de gobierno, que se traduzcan en soluciones reales para personas, empresas y gobiernos. Fortalecer la cooperación y asumir que la infraestructura digital es un componente transversal del desarrollo económico es solo el primer paso para pasar de la oportunidad a los resultados.