El factor digital

Reforma Jorge F. Negrete P.

Mi querida amiga Marina Rosso, fundadora de Chicas TIC Argentina, escribía “a todos nos llegó una transformación digital acelerada y sin anestesia”. La transformación digital está llegando tan imperceptible como visceral, tan sigilosa como impertinente, tan indispensable como vital. Pagos electrónicos, comercio electrónico, trabajo a distancia, educación, salud y acceso a la cultura. La inmersión digital ha llegado a casi toda la sociedad. La normalidad digital puso a prueba los servicios en Internet y los servicios de logística. La sorpresa digital está masificando con furia algunas marcas, productos y servicios, unos locales y otros globales.

En plena pandemia las redes de telecomunicaciones han soportado la demanda de servicios y un tsunami de tráfico de datos. Pero el tsunami destruyó valor en miles de empresas y lo trasladó a otras, las empresas digitales. Amazon alcanzó un récord histórico en su cotización en la bolsa de valores, junto con Paypal, Apple, ViacomCBS. Zoom pasó de 20,000 millones de dólares a 39,000 en 3 meses. Microsoft superó a Apple en su cotización de bolsa, también informó que “las videollamadas a través de Teams crecieron 1,000% en marzo y que 183,000 instituciones educativas en 175 países usan esta herramienta para educación”. La poderosa Cisco, informó que, en el mes de marzo, su aplicación superó 300 millones de usuarios y 14,000 millones de minutos en reuniones a través de Webex.

En materia audiovisual, Netflix, HBO, Amazon Prime Video, Filmin, Claro Video y Movistar+ han incrementado el tráfico y el consumo de sus servicios. Disney+ alcanzó 50 millones de clientes. En e-commerce, Shopify incrementó su valor 65% y vale 76,000 millones de dólares, algo parecido sucedió con eBay. El resurgimiento de la economía y de las empresas pasa por el factor digital y su efecto inmediato. La transformación digital y diversas empresas tecnológicas anticipan lo que será una nueva y poderosa economía digital. Las empresas digitales resisten la pandemia, el cisne negro.

Después de la pandemia, algunas marcas se harán viejas, comenzarán a marchitarse, serán olvidadas de inmediato. Los consumidores, los usuarios de productos y servicios cambiarán de marcas. Las empresas que no se transformen digitalmente van a desaparecer o padecer el nuevo sistema de competencia. Los viejos hábitos pesarán en la rutina diaria. Tomar un taxi, nuestro auto o el transporte público para ir a juntas del otro lado de la ciudad será un acto ineficiente para la nueva economía, mejor una videollamada. La comodidad llegará a casa, comprar en línea ropa, alimentos y entretenimiento. El café persistirá como un compañero en la lectura de periódicos y libros digitales.

Que quede claro, nuestra civilización se cimbra por un efecto de la pandemia, un proceso evolutivo llamado transformación digital. Las cadenas de valor de los negocios, de nuestro trabajo y de la política pública se vuelven eficientes a partir del uso de la tecnología. La destrucción de las viejas formas de hacer ya es acompañada por un caos creativo, por nuevas formas de construir en la sociedad, más eficiente, más económico, midiendo procesos, resultados y empoderando equipos de trabajo. IBM lanza soluciones para la nube en sector financiero, Edge computing-5G y compite con Microsoft, Amazon, Huawei, Oracle. TIC y telecom como una poderosa fuerza transformadora.

El confinamiento comenzó la clausura de una sociedad analógica. Mckinsey Institute señala que “las organizaciones impulsadas por datos tienen 23 veces más probabilidades de conseguir clientes, seis veces más probabilidades de conservarlos y, en consecuencia, 19 veces más probabilidades de ser rentables”. Un paradigma se ha comprobado, es tiempo de evolucionar.

Después de la pandemia la sociedad deberá comprender que el determinismo histórico existe y el cisne negro volcó su mirada de fuego en un factor de transformación. Al estilo de Chema Pérez Gay, El antídoto frente al veneno lento de la incertidumbre, es… el factor digital.

Presidente de Digital Policy & Law

Twitter @fernegretep

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