Si piensa en un dron, seguramente imagina a un aparato que asemeja un pequeño avión y con un zumbido de abeja, y que sobrevuela un campo mientras una persona lo controla en tierra. Y si le piden que piense en los usos de los drones, a su cabeza vendrán imágenes de fotografías asombrosas tomadas desde las nubes, o equipos como estos volando campos minados en la guerra.
De hecho, esto último ocurre. Los drones durante la invasión rusa a Ucrania han tenido un papel clave, pues espían y hasta bombardean zonas de combate.
Pero, los drones también pueden tener fines más pacíficos y menos asombrosos. “Las aplicaciones de los UAS (vehículos no tripulados, por sus siglas en inglés) se basan en volar en solitario y controlados por un piloto, que usa una videocámara a bordo o un GPS”, explica el Francisco Valera Pintor, profesor de la Universidad Carlos III en un artículo del portal The Conversation.
Consulta aquí más información.