Una sala, en cuyo espacio, a través de unos auriculares, se pueden escuchar las voces recreadas de Remigio Crespo Toral o Honorato Vázquez; o una plataforma virtual que permite hacer el recorrido, en tercera dimensión, del AcllaHuasi del Pumapungo; o imágenes de cuadros restaurados por una aplicación que funciona con inteligencia artificial.
Estos son algunos de los elementos que, mediante la tecnología e innovación de historiadores y museógrafos, en los dos últimos años, han llegado a ser parte de los museos de Cuenca.
Y es que esos sitios ya no solo son lugares en donde se custodia el pasado. Una vez que la pandemia arribó y con ella la irrupción de la tecnología y digitalización, los museos empezaron a repensar en su función. Y Cuenca no se quedó atrás.
Consulta más información aquí.