Las protestas llevadas a cabo en Estados Unidos en los últimos meses, que exigen equidad racial, tuvieron fuertes consecuencias luego de que Facebook no respondiera como se esperaba, alegando que la compañía mantendría una postura de no intervención.
Las organizaciones de derechos civiles, como la Liga Antidifamación y la NAACP, no vieron con buenos ojos la reacción poco empática de Facebook, y crearon el movimiento Stop Hate for Profit, que insta a los anunciantes para que retiren el gasto publicitario de las plataformas de Facebook, por no cumplir con sus políticas sobre discurso de odio y la información errónea.
El más reciente en reducir drásticamente sus gastos publicitarios en la plataforma es Disney.
Durante el primer trimestre de 2020, Disney fue el principal anunciante estadounidense de Facebook, gastando aproximadamente 210 millones de dólares en anuncios ―estimó la firma de investigación Pathmatics―, otras compañías que se han unido a la campaña contra Facebook incluyen a Starbucks, Ford, Verizon, The North Face, entre otros.
El gigante del entretenimiento ha detenido la publicidad de su servicio de transmisión de video Disney+, señalaron personas familiarizadas con el tema.
Asimismo, Disney detuvo el gasto en Instagram para su servicio hermano de trasmisión, Hulu, que gastó 16 millones de dólares en Instagram del 15 de abril al 30 de junio, señaló la firma de investigación.
Los anuncios de ABC y redes de cable, propiedad de Disney (como Freeform), prácticamente han desaparecido del sitio, indicó el Wall Street Journal.
Por su parte, el gigante de las redes sociales ha señalado que invierte miles de millones de dólares en mantener sus plataformas seguras y ha prohibido a 250 organizaciones de supremacía blanca de Facebook e Instagram. Además, señaló que invierte en Inteligencia Artificial para encontrar casi el 90 por ciento del discurso de odio antes de que alguien lo señale.
Facebook tiene alrededor de 70 mil millones en ingresos publicitarios anuales, generados por más de ocho millones de anunciantes, por lo que se necesitaría un boicot sostenido por parte de los principales anunciantes para afectar económicamente a la empresa, señaló el WSJ.
La compañía se ha reunido con anunciantes y agencias a finales del mes pasado, pues planeaba evaluar las reglas que los editores y los creadores deben seguir si querían ganar dinero con su contenido en Facebook por medio de anuncios.