“Discursos estigmatizantes sobre ciertas naciones por 5G hacen que todos salgan perdiendo”

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Hoy, 5G es motivo de competitividad entre empresas y países, ya sea entre proveedores de equipos, operadores de telecomunicaciones o disputa mundial por liderar el mercado. Pero no siempre fue así. A principios de la década pasada, organizaciones privadas y países como China y Estados Unidos contribuyeron a la construcción de la nueva generación de tecnología.

La información es comentada por el Doctor Sandro Mendonça, consejero de la Autoridad Nacional de Comunicaciones (Anacom) de Portugal y profesor de la Escuela de Negocios ISCTE, y Luciano de Freitas, especialista en Regulación de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) de Brasil e Investigador del Centro de Derecho Sectorial y Regulatorio de la Universidad de Brasilia.

Ambos son autores del estudio El auge de las tecnologías y sistemas 5G: un análisis cuantitativo de la producción de conocimiento, y hablaron con DPL News sobre las características de la evolución del 5G y las implicaciones para el futuro.

Pluralidad

“Al inicio [del proceso de construcción del 5G], el 50 por ciento de los aportes eran de entidades no académicas, especialmente empresas, y el otro 50 por ciento de universidades y centros de investigación”, dijo Mendonça. “Después, el sector privado se estabilizó en un 25 por ciento, porque empezó a trabajar en otras fases de la cadena. Le preocupan más las patentes, los prototipos y el desarrollo de la propia tecnología”.

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Esta pluralidad también se ha manifestado a nivel mundial. La investigación de Mendonça y Freitas analizó 10 mil artículos sobre 5G e identificó autores de 107 países. Las principales naciones que trabajaron en la construcción del 5G fueron China y Estados Unidos –incluso en trabajos de coautoría–; luego algunos países europeos (Reino Unido, Finlandia, Suecia, Francia, Italia y Portugal); y la sorpresa fue un tercer grupo, integrado por Pakistán, India, Arabia Saudita, Qatar, entre otros.

“Esa es una señal de que varios países, aunque estén por debajo de la frontera tecnológica, no han renunciado a tener voz en la tecnología que podría definir su propio futuro”, explicó Mendonça. “Aparentemente, ven en la innovación y el conocimiento el camino para su desarrollo”.

Beneficios

Los autores señalan que la participación de entidades públicas y privadas es fundamental para la construcción de una tecnología compleja y global como es el 5G. “Un sistema tecnológico tan complejo siempre requiere apertura, grandes consensos y alianzas”, dijo Mendonça.

Lo mismo ocurre con la participación de varios países. “Esta inclusión es muy importante para la producción de tecnologías que pueden ser revolucionarias”, dijo el profesor, y agregó que los discursos estigmatizantes sobre ciertas naciones hacen que todos salgan perdiendo.

¿Y por qué países que no son conocidos por su producción tecnológica comenzaron a ganar relevancia en este proceso 5G? Freitas respondió que es una estrategia de desarrollo.

La evidencia es que países como Arabia Saudita y Qatar han apostado por políticas públicas para la formación de capital humano. “Esto tiene un impacto intangible en el liderazgo de estos países que, al cabo de algunos años, puede influir en el grado de desarrollo de la nación”, argumentó el especialista de la Anatel.

“Si tomamos la historia de los países que actualmente están a la vanguardia de esta producción de conocimiento, ellos también empezaron así. En algún momento se desviaron del promedio e invirtieron en una política continua de producción de conocimiento y formación de capital humano”.

Freitas agregó que esta observación sirve de lección para Brasil y México, por ejemplo, que son grandes consumidores de tecnología, pero bajos productores de conocimiento. “Con base en esa evidencia, podemos sugerir políticas públicas para que Brasil se sume al club de los países productores de conocimiento, que forman científicos calificados para trabajar en la construcción de conocimiento y tecnología”.

Para Mendonça, el que se destacó en esa producción de conocimiento está más preparado para otras herramientas del futuro, como la Inteligencia Artificial (IA) y las tecnologías satelitales. “Ellos [los países] entran por una vía, pero luego la inversión permite que ese capital humano siga otros caminos, que incluso pueden servir para las competencias básicas de la economía”.

Esto demuestra que, además de aumentar la eficiencia de las industrias y habilitar nuevos servicios para los consumidores finales, 5G –y otras tecnologías– puede ser responsable de impulsar la economía de los países a largo plazo.

La lección que queda es la importancia de invertir en ciencia y tecnología y en la colaboración internacional. “Romper esta red de colaboración sólo puede causar daño a ellos mismos [en referencia a Estados Unidos y China] y al resto del mundo”, agregó Mendonça.

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