Reforma Jorge F. Negrete P.
“Trabajando juntos podremos ampliar las infraestructuras para que las redes lleguen a quienes no están conectados y transformen el acceso en oportunidad”: Doreen Bogdan, Secretaria General de la UIT. Digital Summit Latam en Madrid.
Conectar es dar acceso, habilitar, en definitiva, los derechos humanos en el mundo digital. El derecho de acceso a Internet habilita todos los derechos humanos en forma simultánea. El principio constitucional de derechos indivisibles e interdependientes se convierte en una realidad ipso iure e inmediata. Ninguna autoridad ni empresa puede conculcar o limitar este principio. Cualquier acción en contra debe ser protegida por el constitucionalismo digital.
Pero mientras conectamos a más personas, surgen nuevos problemas. Los valores compartidos en Occidente, como la democracia, la república, los derechos humanos y su expresión más visible, la libertad de expresión, se transforman en conceptos polisémicos que significan cosas distintas para cada país, región económica, Gobierno subnacional y partidos políticos.
Todo lo que conocíamos sobre estos conceptos comienza a ser interpretado de forma distinta. Miles de años acumulados en nuestra institucionalidad jurídica son cuestionados públicamente y debatidos en el foro digital de las redes globales por jefes de Estado, presidentes de empresas tecnológicas y órganos internacionales.
Cuando las redes de telecomunicaciones masificaron el flujo de comunicación digital, se transportaron valores locales y comenzó su disputa en otros territorios. El sistema de anticuerpos políticos y económicos comenzó a fragmentar la regulación y actuar bajo miedo, bajo riesgo. Eso ha pasado en Europa.
Europa ha regulado las plataformas digitales en todas las materias posibles. Ha aplicado multas millonarias a todas ellas. Recientemente, un grupo de presidentes europeos señaló como oligarcas digitales a los CEO de las Big Tech y desde el Twitter de algunos de estos empresarios se señaló como autoritario y poco democrático a algún político.
Macrón, Mertz, Sánchez y Thierry Bretón encabezan la artillería pública. Otros buscan la mesura en la conversación como Ursula von der Leyen y Mario Draghi.
Europa, la madre de nuestra civilización Occidental está bajo fuego al buscar su resurgimiento digital. EUA tiene el dominio estratégico de la tecnología digital y la Inteligencia Artificial (IA); con ello, quiere que la regulación de este mundo sea bajo sus leyes.
Quien quiera acceder a esta tecnología debe jugar con los valores jurídicos americanos. China cuenta con infraestructura, tecnología digital e IA, pero va atrás de EUA. ¿Su fortaleza? Un mercado de más de 1300 millones de chinos y soluciones a bajo costo. ¿Su estrategia?, masificar su infraestructura, la tecnología digital e IA en toda su población y mantener sus procesos de innovación tecnológica a presión máxima.
Durante el Digital Summit Latam celebrado en Madrid la semana pasada, se percibió una Europa que busca:
1. La reactivación inmediata de las inversiones en materia de infraestructura digital.
2. Una tendencia inevitable a la desregulación del mundo digital. Un colapso y abandono de la regulación ex ante en infraestructura.
3. ¿La primera acción? La Ley de Redes Digitales que busca la fusión, eficiencia e inversión de los operadores de telecomunicaciones.
4. Fondos públicos inmediatos para redes, Data Centers, Inteligencia Artificial y semiconductores.
La pelea sobre la verdad de los valores de Occidente seguirá a debate en el foro internacional entre Europa, Estados Unidos y China.
Somos testigos del desmantelamiento de una institucionalidad que había funcionado, pero que ahora estorba con la fragmentación del mundo digital: Rusia con su Internet, China con su propio modelo y todo Occidente reclamando la vigencia de una tradición jurídica y la imposición de otra.
Mientras tanto, masificar la conectividad y tener redes poderosas es la primera respuesta soberana a esta guerra donde, tarde o temprano, vamos a entrar.
Presidente de Digital Policy & Law
X: @fernegretep