Reforma Jorge F. Negrete P.
Una vez más se verifica un conflicto entre taxistas de un sistema tradicional, en este caso, del aeropuerto. La semana pasada, las empresas y taxistas acreditados en el aeropuerto de la CDMX bloquearon las avenidas principales para llegar al aeródromo. ¿La razón? El acceso al aeropuerto por los autos del sistema de transporte de movilidad por Internet.
La Copa Mundial de la FIFA se verificará este 2026. Será la vigésima tercera edición de la Copa Mundial de Fútbol organizada por la FIFA y se desarrollará del 11 de junio al 19 de julio de 2026. Pero tenemos un problema: la movilidad y el transporte en plataformas de movilidad por Internet.
Norteamérica, entendida como Canadá y Estados Unidos de América (EUA), resolvió hace muchos años el problema de la movilidad vía aplicaciones de Internet en los aeropuertos. La totalidad de los aeropuertos de Norteamérica solucionaron el problema con política pública, no con regulación y menos con legislación. Norteamérica ha comprendido que la respuesta a un problema es la solución eficiente y rápida del gobierno, no el marco rígido e inoperante de la ley.
Cuando usted se baja de cualquier aeropuerto en Norteamérica, encuentra un sistema eficiente y simple de movilidad, donde conviven trenes de largo alcance, trenes de cercanía, autobuses de ciudad, autobuses de cercanía, taxis tradicionales, autos rentados y plataformas de movilidad.
Existen sistemas de señalización que indican en qué piso del aeropuerto, en qué puerta específica y en qué sector se encuentra el pick up ride, o espacio de toma de taxis de aplicación por Internet. Todos los sistemas de movilidad conviven con eficiencia y éxito. Los automóviles que lo atienden a usted son recientes, de alta gama y ecológicos. Todos compiten con precios y calidad.
¿Qué pasa en México? El servicio de transporte no es visto como una herramienta del desarrollo que habilita el derecho de acceso a la movilidad y el ejercicio de otros derechos como la salud, educación y el trabajo, mucho menos como generador de empleos, herramienta para combatir la pobreza, ni sistema de logística para la economía digital para las ciudades, ni un medio para garantizar un transporte seguro para pasajero y chofer.
Es visto como una presa política y un trofeo por las autoridades federales y locales. Se le percibe con desprecio y como una herramienta de explotación, precarización del ingreso, de impuestos extraordinarios locales y federales, de estadística laboral ante el Seguro Social y complicidad política para partidos. Las autoridades no permiten ni definen el acceso a los automóviles de estos sistemas en los estados, alcaldías y se les niega el permiso de operación y se les extorsiona.
La Cepal documentó más de seis millones de nuevos empleos en América Latina a través de las plataformas, en un lapso que comenzó en la pandemia y que continúa un proceso acelerado de crecimiento.
Este modelo es exitoso en ciudades con visión digital como San Francisco, Dubai, Malasia, Singapur y Nueva York, entre otras.
Se quiere destruir y abusar del modelo:
Derecho de piso. El cobro por trabajar en barrios y ciudades llegó al mundo digital. ¿Innovas, inviertes, promueves la economía digital y habilitas los derechos humanos en el mundo digital con plataformas de movilidad? entonces pagas 2% en la CDMX. ¿Lo pagan taxistas, microbuses y autobuses? No. Es una extorsión que margina y castiga el combate a la pobreza, el empleo y la innovación.
La Secretaría del Trabajo lideró la iniciativa para inscribir en el IMSS a los trabajadores de las plataformas de movilidad. Ellos ya tenían seguros médicos, pagan impuestos, tenían financiamiento fintech y monitorean pasajero y conductor en su seguridad, servicio y calidad. Les incorporaron un costo que impacta el modelo de negocio. Hay más de 600,000 trabajadores de taxis tradicionales en el país que no tienen seguridad social ni privada y tampoco pagan impuestos.
La ley, la regulación y el populismo digital sobre la política pública.
Presidente de Digital Policy & Law
X: @fernegretep