Derecho Digital: Infraestructura digital, Internet y democracia

Reforma Jorge F. Negrete P.

La infraestructura digital (radiobases, fibra óptica, Data Centers, Edge Computing, chips y software) es la más poderosa infraestructura de nuestra sociedad. Permite el flujo de transmisión de datos del universo digital, denominado Internet, y permite o no el fortalecimiento de nuestra democracia.

La certeza jurídica en el despliegue de infraestructura con la menor cantidad de intereses políticos e intereses económicos y la profunda autonomía de los reguladores vinculados al mundo digital, definirán el rápido crecimiento económico de nuestro país y el fortalecimiento de nuestras instituciones democráticas. La democracia y las instituciones de la República se fortalecen y expanden en un mundo digital libre.

Cuando el derecho de acceso a Internet se materializa en una conexión, comienza uno de los momentos más apasionantes de nuestra sociedad. Una conexión, una cuenta de correo y tu identidad digital te abren el ejercicio de tus derechos humanos en una dimensión inconcebible. Una miscelánea de productos y servicios privados y públicos casi infinita. El ejercicio de todos tus derechos humanos se pueden ejercer aquí, en el territorio digital. Por eso es tanto un derecho, como un recurso, acceder a Internet. ¿Qué derechos se ejercen en Internet? Todos. Derecho de acceso a la cultura, la salud, la educación, la seguridad, la movilidad, al trabajo y todos los que los instrumentos jurídicos de cada país establezcan o reconozcan.

Pero la dimensión política tiene mención aparte. El espacio del debate y la confrontación pública se da en el ciberespacio digital. La libertad de expresión, el derecho a la información, el derecho de acceso a la información, la libertad de prensa e incluso el voto digital, son algunos de los derechos en carne viva actualmente.

No entraré en el tema de las Fake News, sino de la oportunidad de construir un espacio público que promueva pluralidad informativa, opinión informada y una masiva oportunidad de millones de fuentes informativas que documenten dichos, hechos y afirmaciones.

Primero conectar. No podremos conectar a más mexicanos con los precios del espectro radioeléctrico como los actuales. Los precios altos del espectro atacan el ejercicio de acceso a Internet y, por consecuencia, del ejercicio de los derechos fundamentales.

Segundo. Las empresas públicas de telecomunicaciones no son competitivas, carecen de recursos económicos y capital intensivo de trabajo, sus gobiernos corporativos trabajan lento y reaccionan sin reflejos y eficiencia en el mercado.

Tercero. Hay que tener reguladores independientes y con una vocación clara por los derechos fundamentales, donde se encuentran los derechos de libertad de expresión, prensa y derecho a la información. Hoy, muchas decisiones en materia de competencia económica restringen el ejercicio de estos derechos y los conculcan por años. El derecho de la competencia económica y figuras como la preponderancia, que vienen de 4G, deben desaparecer. Estas figuras atentan contra la libertad de expresión, información, pensamiento y van en contra de la democracia y las instituciones.

Cuarto. El voto digital es factible. Dejemos de hablar del voto electrónico, eso es del pasado. Usted está en su casa, en una comida familiar, en el campo, en su auto, en el Metro o el camión y puede votar en la discreción y soledad de su equipo de computo o dispositivo móvil. ¿Dudas en la seguridad? Siempre, hasta en el mundo analógico existen. ¿Se acuerdan del conflicto Calderón-Lopez Obrador? Si hay ciberseguridad y política digital electoral, podremos ahorrar costos, transparentar procesos, generar mayor participación ciudadana y confianza en nuestras instituciones.

Las libertades políticas se ejercen en Internet. Más y mejor conectividad es igual a mayor calidad de nuestra democracia.

Presidente de Digital Policy & Law

X / @fernegretep