De telcos a techcos: una oportunidad razonable

En el mundo se consolida una tendencia que cala en las compañías de telecomunicaciones como un bálsamo de oportunidad. Se trata del tránsito de ser una “telco” tradicional a convertirse en una “techco”, con todas las solemnidades de la ley. La palabra suena moderna, sofisticada, casi con el halo aristocrático de pertenecer a la corte exclusiva de los innovadores digitales.

Claro ha querido subirse en Chile y Argentina a la corriente neo-identitaria. El Diario Financiero relató “la estrategia de Claro Empresas para transitar desde una telco a una techco apalancada por Hitss y Scitum”. 

DPL News añadió que en Argentina la firma relanzó su estrategia B2B bajo la misma consigna. Todo indica que la compañía bermellón busca transformarse en un hub de soluciones digitales, integrando las capacidades de América Móvil en minería, retail, smart cities y ciberseguridad.

Pero Claro no camina sola. Entel apostó por Ocean, Telefónica creó Tech, GTD despliega soluciones digitales y hasta Mundo acompaña su nombre de pila con el apellido “tecnología al alcance de todos”. La excepción sería WOM, que aún se aferra al relato clásico B2C, con campañas publicitarias que prefieren otras causas antes que el cambio de piel.

La tentación está clara para las telecos: huir de la canasta básica de los commodities para vestirse con la ropa cool de los servicios digitales. Pero ¿es esta mudanza un cambio real de paradigma o sólo maquillaje comercial?

Telcos, techcos y techs: la fauna digital

Conviene ordenar la fauna. Una telco (telecommunications company) es la compañía tradicional de telecomunicaciones. Su núcleo de negocio consiste en desplegar redes fijas y móviles, ofreciendo servicios básicos de voz, datos, SMS e Internet. Su modelo económico descansa en ingresos derivados de planes y tarifas, como Movistar, Claro, Entel o WOM.

En cambio, la techco representa la ambición de la telco por transformarse en algo más: una empresa que combina conectividad con servicios digitales. Su oferta incluye Cloud, ciberseguridad, IoT, Big Data, Edge Computing, soluciones digitales para empresas y gobiernos. En el fondo, intenta reducir su dependencia de la conectividad básica y orientarse hacia el B2B y las plataformas digitales. Telefónica Tech, Orange Business Services o T-Systems son buenos ejemplos.

Por su parte, la tech (technology company) es una empresa nativa digital, cuyo ADN no proviene de las redes. Su razón de ser son el software, los ecosistemas globales, la Inteligencia Artificial, los servicios Cloud y la monetización de datos. Su modelo de negocio descansa en la escalabilidad, la publicidad y la venta de plataformas, con una regulación prácticamente inexistente. Ahí se inscriben Google, Microsoft, Amazon, Apple y Meta.

La distinción no es trivial. El riesgo de la techco es olvidar que, a diferencia de las Big Tech, su activo distintivo es la conectividad, la infraestructura crítica que sostiene cualquier promesa digital.

De redes a servicios: evolución de la competencia

Durante décadas, las telcos se diferenciaron por la competencia en redes. La primera que desplegaba líneas en una zona geográfica se convertía en líder indiscutida de ese territorio. Las rezagadas llegaban después a disputar el feudo o, en algunos casos, se beneficiaban de la desagregación para usar redes ya construidas.

Con el tiempo, la competencia migró a los servicios. El negocio de las redes pasó a desarrolladores especializados: American Tower, Phoenix Tower o Cellnex en torres móviles; Onnet o Holdco en fibra óptica. Las telcos, en cambio, quedaron en el segmento de provisión de servicios de conectividad.

Al principio, la competencia era por los servicios de voz, planes de datos o banda ancha. Pero pronto se volvió un terreno poco fértil: vender megas y minutos se parece demasiado a vender papel higiénico y leche. Entonces allí surge la techco como la apuesta evolutiva lógica: diferenciarse mediante servicios digitales más sofisticados. Así, la competencia entre las telcos sigue siendo por servicios, pero mediante prestaciones diversas y complejas. 

Supervivencia y cambio de paradigma

Detrás de la metamorfosis hay un impulso pragmático: la supervivencia económica. Los ingresos por conectividad caen, las tarifas se estancan y la inversión en redes debe seguir creciendo. Convertirse en techco es, en parte, un acto de sobrevivencia. Como el buen padre de familia que debe asegurar que el pan siga en la mesa cada mañana para alimentar a los suyos.

Pero también la transición puede leerse como un cambio de paradigma industrial. La telco era un proveedor de infraestructura básica, un commodity. La techco aspira a ser una plataforma habilitante de la economía digital. Dicho de otro modo, estaríamos en presencia de pasar de las redes como tuberías esenciales (paradigma telco) a redes como base de servicios digitales (paradigma techco).

No es un simple rebranding. Muchas compañías parecen convencidas de que la provisión de voz, datos o Internet se transformó en un producto indiferenciado. Y cuando tu negocio se parece demasiado a vender un tarro de jurel, algo debe cambiar con urgencia.

La autoestima herida del sector

Más allá de la lógica económica, hay una fuerza psicológica en juego: el ego herido de las telcos. Una lectura freudiana vería en esta transición un complejo de inferioridad. El estigma de ser proveedores de un servicio estandarizado empuja a buscar reconocimiento como agentes innovadores.

Los discursos rimbombantes de las Big Tech —emprendedores que levantan millones en rondas de capital, unicornios inflados, pitchs enardecidos— exacerban ese complejo. Y algunas telcos empiezan a sentir vergüenza de su identidad, a verse miradas en menos.

Pero conviene recordarlo: sin el ADN de las telecomunicaciones, sin la conectividad robusta y segura, no habría Inteligencia Artificial, blockchain, robótica avanzada o smart cities. La telco sigue siendo la columna vertebral invisible del ecosistema digital, aunque a veces se nos olvide.

El desafío regulatorio: un terreno asimétrico

El tránsito hacia la techco también tensiona el marco regulatorio. Las telcos siguen hiperreguladas: concesiones, licencias de espectro, control tarifario, obligaciones de cobertura, continuidad y universalidad del servicio, etc. En el otro extremo, las Big Tech disfrutan de un ecosistema anémico en reglas. 

¿Dónde caben las techcos? En el limbo. Demasiado digitales para vivir bajo las cadenas pesadas del régimen telco, pero demasiado telcos para reclamar la liviandad normativa de las Big Tech. Esa es la asimetría regulatoria: un terreno de juego desnivelado donde las reglas parecen diseñadas para otros tiempos.

El desafío para los poderes legislativos es claro: actualizar los marcos normativos, definir cómo se regula a un actor híbrido y generar un terreno de juego más equilibrado. La pregunta no es sólo económica, sino política y social: ¿qué obligaciones tendrán las techcos en materia de cobertura, neutralidad, seguridad o continuidad de servicios?

La resbalosa identidad techco

La techco puede presentarse como una decisión estratégica coherente con la evolución del sector. Pero hay un límite: no puede olvidar que su esencia sigue siendo telco. Su activo distintivo es la red, la infraestructura crítica que permite la existencia de cualquier ecosistema digital. 

Al final, el orgullo de ser telco no debería perderse. Ni la Inteligencia Artificial ni el metaverso funcionarían si no hubiera alguien que, discretamente, tendiera los cables y encendiera los routers.

Ahora bien, si la techco pretende convertirse en una tech pura, me temo que corre el riesgo de diluirse en un disfraz inútil. Porque las Big Tech tienen ventajas estructurales en innovación, escalabilidad y control de datos. Son dinosaurios que llevan mucho mayor tiempo dominando con hegemonía el mundo jurásico. 

En definitiva, la encrucijada es clara: ¿queremos telcos sólidas que, al mutar en techcos, fortalezcan la conectividad universal con servicios de valor agregado? ¿O preferimos híbridos difusos, pseudotechs, ansiosos de competir en un terreno donde carecen de ventajas reales? ¿En cuál de estos modelos estarán pensando abrazar Claro, Entel, Movistar, GTD y Mundo?