De Madrid a Barcelona: en busca del equilibrio entre Inteligencia Artificial y energía

Entre febrero y marzo pasado se celebró un doble evento que sin duda va a consolidarse como la parada latinoamericanista en Europa: el Latam Digital Summit, liderado por el Center for Economic Convergence Latin America y el DPL Group (editor de este espacio), y el Mobile World Congress de GSMA. 

En general, las agendas de las conferencias son como los artículos del The Economist, buenas, pero siempre algo rezagadas de lo que está pasando en el mundo. En este dúo los organizadores mostraron agilidad y abordaron todos los temas de actualidad de la agenda de tecnología y telecomunicaciones.

Incluso se aventuraron en un tema que excede el foco habitual, pero cuya importancia técnica, financiera y social es creciente, el aumento del uso de energía por las nuevas tecnologías, en particular por la IA Generativa. 

Así, en Barcelona hubo cinco sesiones que monográficamente abordaron el tema. Y en Madrid fue mencionado por buena parte de los panelistas (especial agradecimiento al líder de Alianzas Globales de CAF, Ignacio Corlazzoli, por mencionar el libro que estoy lanzando con mi socio Víctor Muñoz, sintetizado en El código Verde: IA+Energía).

Déjenme darles sólo dos datos. Según proyecciones de Schneider Electric, la demanda de electricidad relacionada con la IA podría alcanzar los 1.370 teravatios-hora para 2035, aproximadamente equivalente al consumo eléctrico combinado de Japón y Alemania en la actualidad. 

Al mismo tiempo, la carrera financiera se está acelerando y las principales empresas tecnológicas planean invertir más de 600.000 millones de dólares en infraestructura de IA en 2026 (cerca del PIB de Argentina), en buena medida para expandir su capacidad de almacenamiento y cómputo. Ambas cifras están generando dudas sobre su sostenibilidad.

¿Cómo reconducir esta evolución hacia una senda equilibrada en lo técnico, financiero y medioambiental?  Estoy convencido de que hay que innovar para generar un flujo mayor de energías limpias a costes asumibles. 

Hay que ahorrar, tanto desde la oferta como desde el uso (no necesitamos IA para localizar una dirección). Y hay que aumentar la transparencia en el reporte del volumen y distribución de recursos (energía, agua) empleados en los desarrollos de la IA. 

Ni pausas/moratorias como la propuesta por el senador Sanders y la congresista Ocasio-Cortez que se antojan no realistas, ni simplemente trasladando la responsabilidad a las Big Tech sin gobernanza, como impulsa el presidente Trump

“En el medio está la virtud”, se atribuye a Aristóteles. Siendo Generación X, un cierre más natural para mí es una joya musical oda al equilibrio, Society de Eddie Vedder. Ahondaremos en cómo avanzar en este equilibrio entre IA y energía en futuras columnas.