De las cloacas al campo: Palgey Maim almacena agua reciclada para el cultivo

Tel Aviv, Israel, enviado. El sol cae a plomo sobre los extensos campos de Ramat Menashe, al norte de Israel, una región agrícola con déficit natural de agua, mientras Miri Peled, directora de Comercialización de Palgey Maim, nos guía para conocer uno de tantos receptorios de aguas recicladas y paneles solares. El mensaje es claro: las aguas residuales no son un desecho sino un recurso estratégico en este país. 

Donde antes esas aguas fueron desechos cloacales, ahora fluyen aguas limpias para regar cultivos que alimentan la región, como el aguacate. Es el corazón de un proyecto nacional que convierte 80 por ciento de las aguas residuales de Israel en un recurso valioso para la agricultura, lo cual incluye normas de calidad para riego de alimentos sin riesgo sanitario.

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Palgey Maim es una empresa israelí especializada en proyectos de tratamiento y reutilización de aguas cloacales. 

La empresa planifica, construye y opera infraestructura para el reciclaje de aguas cloacales en Ramat Menashe. El proceso incluye desbaste, tratamiento biológico, centrifugado de lodos y almacenamiento en cientos de receptorios equipados con paneles solares que alimentan bombas de impulsión. 

El agua tratada se conduce a embalses (receptorios) cercanos a las zonas agrícolas. En el Valle de Jezreel y Ramat Menashe hay más de 230 de estas reservas construidas por empresas como Palgey Maim.

Encima de cada receptorio de agua se instalan paneles fotovoltaicos que generan la electricidad necesaria para hacer funcionar las bombas y lograr un sistema autosuficiente y de bajo costo operacional.

Con cerca de 120 plantas de tratamiento en todo el país y más de 230 embalses de agua regenerada, Israel recicla 80 por ciento de su agua residual, vendiéndola a agricultores a 30 centavos de dólar el m³. 

El proceso de reciclaje de aguas cloacales incluye recolección y pretratamiento de las aguas que llegan desde redes de colectores cloacales a la planta de Palgey Maim, donde se eliminan sólidos gruesos mediante rejillas y desbaste inicial.

El siguiente paso es el tratamiento biológico. Se aplica un proceso de lodos activados para degradar materia orgánica: los microorganismos consumen los contaminantes disueltos para reducir la carga a niveles aceptables para el siguiente paso.

Tratamiento y centrifugado de lodos, filtración avanzada y desinfección, eliminación de patógenos para asegurar agua apta para riego de cultivos alimentarios.

El 80 por ciento de las aguas residuales en Israel se reciclan para uso agrícola, muy por encima del segundo país mejor posicionado, España, con 20 por ciento.

El modelo israelí, ejemplificado en Ramat Menashe, combina alta eficiencia de reciclaje, energía renovable y precios accesibles de agua reciclada para constituir un ecosistema que busca ser un referente para zonas áridas.