Digital X Files | De la sociedad del conocimiento al desplazamiento laboral

Es hora de aprender a reparar la máquina que lo reemplazará en su trabajo.

La sociedad del conocimiento es “una sociedad bien educada, que se basa en el conocimiento de sus ciudadanos para impulsar la innovación, el espíritu empresarial y el dinamismo de su economía”, así la define la Organización de Estados Americanos (OEA).

Esta descripción pretende atender las necesidades de la vida postmoderna en la que prevalecen los conocimientos y las habilidades humanas por encima de los trabajos de fuerza física y los trabajos repetitivos que hasta ahora fueron predominantes en algunas áreas de la sociedad.

Sin embargo, muchas personas alrededor del mundo temen por que la tecnología les quite el trabajo, y no es un temor del todo irreal.

Un estudio de McKinsey Global Institute (MGI) destaca que para 2030, entre 400 y 800 millones de personas serán desplazadas de sus puestos, ya que sus trabajos han sido automatizados.

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Rápidamente las herramientas de automatización se toman los trabajos del mundo en fábricas, limpieza, seguridad y análisis de datos, entre otros, con el fin llevar a cabo procesos más eficientes, ágiles y autónomos para optimizar costos en las industrias.

Con la promesa de fortalecer a la sociedad del conocimiento, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) asegura que la automatización creará unos 58 millones de nuevos empleos.

Si se comparan las cifras de MGI y el BID, aún está pendiente el empleo de entre 342 a 742 millones de personas, un escenario que sigue siendo desolador.

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Tal y como sucedió durante la Primera Revolución Industrial en el siglo XVIII, algunos trabajos serán reemplazados por máquinas como consecuencia de la evolución misma. A su vez, otros tantos vinculados a esa nueva tecnología nacerán.

Así que evitar ser reemplazado es imposible.

Lo que sí se puede hacer es fortalecer a la sociedad del conocimiento para amplificar las ventajas de la tecnología en cada escenario laboral, pues hay aspectos que la tecnología y la automatización no han logrado penetrar.

Por ejemplo, el mundo ya conoce los vehículos autónomos, pero no existen motocicletas, ni bicicletas autónomas. También existe ChatGPT, que le explica a un usuario con claridad cuáles pueden ser la diferencias de celulares o escribe un texto para algún tema, pero sigue siendo incapaz de hablar con fluidez sobre temas actuales (cuando no existe suficiente información en la web) o de imprimir a los textos algún tipo de sentimiento; en este sentido, expresiones artísticas como la poesía y la literatura romántica resultan invisibles para estas herramientas o insípidas, cuando logran hacerlo.

Pero todo lo anterior son características naturales para las personas.

Así, el surgimiento de nuevos entornos laborales y la mejora de los actuales se dará gracias al uso de esta tecnología como un medio y no como el fin último de la transformación laboral. Además, debe hacerse desde la combinación con el capital humano de las empresas.

Es decir, no basta con incorporar una nueva tecnología en algún proceso de la empresa si no cuenta también con un análisis de su impacto y de los roles que van a ocupar las personas tras su implementación.

El rol de los sectores para crear la sociedad del conocimiento

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El camino hacia una sociedad del conocimiento suena prometedor y lo es, pero no significa nada si las personas no desarrollan esos conocimientos; en cambio, se convierte en una bonita forma de llamar al desplazamiento laboral y a la ausencia de mano de obra para llevar a cabo ciertas tareas.

Para evitar que eso suceda, el sector público y privado tienen un rol indispensable en la creación y el fortalecimiento de las habilidades digitales que serán necesarias en la elaboración, el funcionamiento, la reparación y la subsistencia de este modelo.

Bajo el propósito de avanzar hacia un entorno laboral optimizado que contemple a todos los trabajadores e incluya la automatización y la tecnología, es necesario crear escenarios de trabajo vinculantes entre empresas y gobiernos.

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Lograrlo dependerá del diálogo constante entre industrias, en donde se compartan experiencia, buenas prácticas y se planteen alternativas sobre una posible regulación o la libertad de la exploración; es el camino ideal para conseguir un verdadero desarrollo social.

No obstante, el momento que enfrenta la sociedad actual respecto a la automatización sigue siendo un camino por descubrir.

Como sucede con muchas tecnologías, las dudas y respuestas se presentarán en el proceso y la evolución de la misma, por lo que será cuestión de tiempo encontrar nuevos caminos que permitan vincular mejor a cada sector y garantizar la protección de los trabajadores.

Por lo pronto, mientras el mundo transita este camino, el principal desafío es educar a la mayor cantidad de personas posible para que se sumen a este proceso y sea un camino que transiten todas las personas desde sus propias realidades.