De la Inteligencia Artificial a la computación cuántica, la siguiente frontera tecnológica

Si hay algo claro es que la Inteligencia Artificial (IA) domina actualmente la agenda tecnológica global, pero para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y para varias empresas, la próxima gran transformación ya comenzó con la computación cuántica, que surge como una tecnología con potencial para redefinir sectores completos de la economía y alterar las bases de la competitividad tecnológica mundial.

La señal más evidente de que pronto la computación cuántica saldrá de las investigaciones y pruebas de laboratorios llegó. La OCDE presentó la primera recomendación intergubernamental dedicada específicamente a las tecnologías cuánticas. El organismo describe esta iniciativa como “el primer estándar internacional destinado a establecer principios compartidos para el desarrollo y uso responsable de tecnologías cuánticas confiables, con el objetivo de fortalecer la innovación, la seguridad, la interoperabilidad y la cooperación internacional, al tiempo que se gestionan riesgos relacionados con la ciberseguridad, la privacidad y otros posibles usos indebidos”.

El movimiento resulta significativo porque refleja un cambio de prioridades. La discusión ya no se limita a cómo aprovechar la IA, sino a cómo prepararse para una nueva generación de tecnologías que podrían redefinir los límites mismos de la computación.

El impulso surge tras la explosión de la IA Generativa, que produjo un fenómeno que trasciende a la propia Inteligencia Artificial y convirtió la capacidad computacional en uno de los activos estratégicos más importantes de la economía digital.

Durante años, la infraestructura tecnológica fue considerada una capa de soporte para la innovación. Hoy ocurre lo contrario. Los modelos avanzados de IA requieren volúmenes masivos de procesamiento, almacenamiento y energía, transformando Centros de Datos, procesadores y cadenas de suministro en elementos centrales de la competencia tecnológica global.

En entrevista con DPL News, Hiram Monroy, Commercial Senior Manager para AMD en Latinoamérica Hispana, describió esta realidad como una de las principales transformaciones del sector. “La IA está impulsando una demanda de cómputo sin precedentes, obligando a empresas y gobiernos a replantear sus arquitecturas tecnológicas y sus estrategias de inversión”.

Pero existe un límite práctico y, con ello, una pregunta: ¿qué ocurre cuando incluso las infraestructuras más avanzadas encuentran límites para resolver determinados problemas?

Es precisamente en este punto donde la computación cuántica empieza a ganar relevancia.

La propia OCDE reconoce que las tecnologías cuánticas tienen el potencial de “redefinir las fronteras de las tecnologías de la información en informática, así como en detección y comunicaciones”, al tiempo que podrían generar aplicaciones comerciales innovadoras capaces de abordar desafíos globales y beneficiar a sociedades y economías.

A partir de dicho potencial, cobra más sentido la promesa de la computación cuántica: “ejecutar tareas que tomarían años en horas”, aseguró Monroy.

Para que esto se convierta en una realidad es necesario comprender que la computación cuántica no es la sucesora de la IA, sino parte de su evolución.

El documento de la OCDE reconoce explícitamente la necesidad de “promover la interoperabilidad entre tecnologías cuánticas, computación de alto desempeño e IA”.

Este punto resulta especialmente revelador porque muestra que la próxima etapa tecnológica probablemente no estará dominada por una única tecnología disruptiva, sino por la convergencia de varias capacidades avanzadas.

La IA continuará desempeñando un papel central en automatización, análisis de datos y generación de conocimiento. La computación de alto rendimiento seguirá siendo indispensable para aplicaciones científicas e industriales. 

La computación cuántica, por su parte, buscará resolver problemas específicos, cuya complejidad excede las capacidades de los sistemas actuales.

Desde la perspectiva de la industria, la computación cuántica representa mucho más que un avance tecnológico incremental. El Commercial Senior Manager para AMD en Latinoamérica Hispana sostiene que existe una “creciente carrera científica y comercial impulsada por el potencial de resolver problemas complejos en una fracción del tiempo que requieren los sistemas actuales”.

Dentro de las aplicaciones más prometedoras figuran “el desarrollo acelerado de medicamentos y vacunas, la simulación avanzada de materiales, la optimización industrial y la investigación científica. Aunque muchas de estas capacidades aún se encuentran en etapas tempranas de desarrollo, AMD destaca que la computación tradicional ya está desempeñando un papel fundamental como habilitador de las primeras fases de la computación cuántica”, detalló Monroy.

La combinación entre estas capacidades científicas y su potencial económico explica por qué la computación cuántica comienza a ser considerada un activo estratégico por parte de gobiernos y empresas de todo el mundo.

En el sector farmacéutico, la capacidad para modelar interacciones moleculares complejas podría acelerar el descubrimiento de nuevos tratamientos. En energía, permitiría optimizar procesos industriales y desarrollar materiales más eficientes. En finanzas, podría transformar la gestión de riesgos y la optimización de portafolios. En transporte, facilitaría la resolución de problemas logísticos que involucran miles o millones de variables simultáneas.

La OCDE incluso plantea que las tecnologías cuánticas podrían utilizarse para “resolver problemas que antes eran irresolubles” y aumentar la prosperidad económica.

La otra cara de la revolución cuántica

Sin embargo, la OCDE no adopta una visión exclusivamente optimista.

De hecho, una parte considerable de la recomendación está dedicada a los riesgos asociados al desarrollo de estas tecnologías.

El organismo advierte que la computación cuántica plantea desafíos relacionados con seguridad digital, privacidad y seguridad económica nacional.

La preocupación más conocida está relacionada con la criptografía.

Gran parte de la infraestructura digital actual depende de sistemas de cifrado diseñados para resistir ataques de computadores convencionales. Un computador cuántico suficientemente avanzado podría alterar este equilibrio y comprometer algunos de los mecanismos de seguridad utilizados actualmente para proteger datos, comunicaciones e infraestructuras críticas.

Por esa razón, la OCDE recomienda “promover infraestructura crítica resistente a amenazas cuánticas mediante la adopción de estándares de criptografía poscuántica”.

Pero el ejecutivo de AMD tiene una visión diferente. “Así como la computación cuántica podría acelerar el descifrado de algunos sistemas de cifrado actuales, también permitirá desarrollar nuevas generaciones de criptografía cuántica capaces de fortalecer significativamente la seguridad digital”.

En este sentido, Monroy describe el fenómeno como “una carrera tecnológica permanente, en la que las capacidades de protección evolucionan al mismo ritmo que las capacidades de ataque. Desde esta perspectiva, la computación cuántica no debe entenderse únicamente como una amenaza para la seguridad existente, sino también como una oportunidad para construir mecanismos de protección más robustos”.

AMD considera que la educación, la gobernanza y la comprensión profunda de la tecnología serán fundamentales para gestionar esta transición, ya que el desarrollo de nuevos marcos regulatorios y de seguridad dependerá de la capacidad de gobiernos, empresas y centros de investigación para anticipar tanto los riesgos como las oportunidades que traerá la era cuántica.

Una competencia que también es geopolítica

Otro aspecto importante del documento de la OCDE es el reconocimiento de que no todos los países avanzan al mismo ritmo.

La OCDE destaca que “las diferencias en inversión, infraestructura y capacidades nacionales pueden afectar significativamente el desarrollo y despliegue de tecnologías cuánticas”.

Por ello, la organización insiste en la necesidad de construir ecosistemas nacionales, fortalecer cadenas de suministro resilientes y desarrollar capacidades propias de investigación y desarrollo. Entre sus recomendaciones está “el apoyo sostenido a la investigación, la comercialización de tecnologías cuánticas y el fortalecimiento de cadenas de suministro capaces de equilibrar competitividad, resiliencia y seguridad tecnológica”.

A esto se suma el desafío del talento, que ya existe y que con la computación cuántica encuentra un nuevo lugar para profundizar las brechas de talento. En este aspecto, tanto la OCDE como AMD y demás actores de la industria coinciden.

La recomendación dedica una sección completa a la construcción de una fuerza laboral cuántica multidisciplinaria. La OCDE propone “involucrar instituciones educativas y actores del ecosistema para anticipar necesidades de capital humano, desarrollar currículos especializados, promover habilidades interdisciplinarias y ampliar la participación de investigadores, ingenieros, desarrolladores y técnicos”.

Por su parte, Monroy insiste en la realidad de que el desarrollo de la tecnología cuántica es “una carrera, y es donde la educación y la parte de gobernanza juegan un papel muy importante. El primer paso es ese: la educación, el habilitar la infraestructura para que se pueda acceder a esta tecnología; que no sea exclusivo solamente de un grupo de élite, sino que esté al alcance de toda la población”.

La recomendación de la OCDE y la perspectiva de la industria marca un cambio de etapa en la conversación tecnológica internacional, pero se trata de una tecnología que sigue en auge y ese es el momento ideal para que los países se pregunten ¿cuál es el rol que planean jugar en esta próxima y naciente revolución?