viernes, noviembre 25, 2022
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Digital Series Colombia | Espectro caro e impuestos impactan en menos inversión en infraestructura: Marcelo Cataldo, CEO de Tigo

En entrevista con DPL News, el presidente y CEO de Tigo Colombia aseguró que por ahora no es momento para 5G en el país, sino que su viabilidad vendrá dentro de cinco años. Y descartó que un nuevo operador móvil haya entrado al mercado, pues considera que “WOM es un remake de Avantel”.

Si existiera una canasta básica de conectividad, una conexión a Internet y un dispositivo serían tan imprescindibles como el pan y el huevo. Cuando el costo de estos productos sube pero no así los ingresos, los bolsillos de las familias se asfixian y se acentúa la desigualdad (alimentaria o digital).

Una situación de este tipo se advertía en Colombia con el proyecto de reforma tributaria, que ingresó al Congreso el Presidente Iván Duque a mediados de abril. Entre los elementos que encendieron las alarmas en diversos sectores, la industria de telecomunicaciones advirtió que gravar los teléfonos inteligentes y computadoras de gama media sería un revés para el cierre de la brecha digital.

Tras una ola de protestas sociales que aún continúa en el país en el marco del Paro Nacional, el gobierno retiró la propuesta y anunció que planteará una nueva en la que buscará el consenso de la ciudadanía en general y de los grupos económicos. Aunque hubo algunos aspectos positivos que se le reconocieron al gobierno en la iniciativa, los sectores siguen expectantes, atentos a que esta vez se tomen en cuenta sus observaciones.

Para Marcelo Cataldo, presidente y director Ejecutivo de Tigo Colombia –uno de los mayores operadores del mercado–, poner impuestos a los dispositivos y mantener altas cargas tributarias en los servicios de conectividad y en la industria obstaculizarán el cierre de la brecha digital.

En entrevista con DPL News, el líder de la filial colombiana de Millicom señala que, aunque entiende el desafío que tienen las autoridades para reactivar la economía tras la pandemia de la Covid-19, “si queremos a Colombia conectada, gravar los servicios y productos de la industria nos va a costar llegar a ese 70 por ciento”, que se ha erigido como meta de conectividad el gobierno actual.

Cataldo sentencia que “el gran desafío que tenemos en América Latina, y Colombia no está ajeno a eso, es la brecha digital. En Colombia, las conexiones 4G son menos del 50 por ciento. Creo que, ante esta nueva coyuntura y el volver a crecer como comunidad,  hay que apoyar el cierre de la brecha digital.

No buscar incrementar los impuestos en las telecomunicaciones, sino al contrario, disminuir los impuestos en el servicio, en los teléfonos celulares, en las computadoras, en las tabletas, para permitir al ciudadano una apropiación más rápida de la tecnología”, explica.

Además de los gravámenes en las equipos terminales, Tigo Colombia considera que también se debe revisar el precio del espectro en el corto plazo, ya que “hoy en Colombia es cinco o siete veces más caro que en cualquier país” de la región.

“La suma de todo eso es que, cuanto más dinero pongo ahí (en las cargas fiscales y el espectro), menos destino a invertir en infraestructura y capacidades para los clientes, porque el dinero del inversionista es finito. Llega un punto en el cual toda esa carga impositiva va en contra del propósito de digitalización”, subraya el director Ejecutivo.

Recién a finales de abril, el Senado aprobó en último trámite un proyecto de ley que declara el acceso a Internet como un servicio público esencial y universal. Al elevarlo a esta categoría, busca sentar las bases para garantizar que toda la población pueda conectarse a Internet, porque reconoce que se trata de un servicio que habilita derechos (como el de la educación o a la información, por ejemplo).

Si se quieren concretar objetivos como este, Cataldo apunta que también se deben pensar en medidas que incentiven las inversiones en cobertura e infraestructura digital, partiendo de una revisión de la estructura fiscal y además de incluir dentro de los Planes de Ordenamiento Territorial de los municipios disposiciones que apoyen el despliegue de infraestructura.

A pesar de que las redes de telecomunicaciones han demostrado ser esenciales, el directivo advierte que en las localidades las empresas suelen enfrentarse a barreras administrativas para instalar equipos, estaciones y antenas necesarias.

De acuerdo con el Índice de Favorabilidad al Despliegue de Infraestructura elaborado por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), en la nación, sólo 25 por ciento de las ciudades capitales han eliminado todas las trabas a la implementación. En ese sentido, el directivo pondera que la Comisión tiene que propiciar que las revisiones y los pendientes se resuelvan rápidamente.

El organismo lanzó un proyecto de sandbox regulatorio, un mecanismo que funciona como un entorno de prueba, en el que se da flexibilidad y exenciones normativas de manera temporal a los participantes para probar nuevos casos de negocios y aplicaciones. Cataldo dice que se trata de una medida novedosa e interesante, de la cual buscan ser parte.

Sin embargo, repara en que, más allá de las pruebas, debe existir mayor velocidad en los tiempos regulatorios, “Se tienen que resolver las cosas mucho más rápido de lo que hoy se resuelve; toma demasiado tiempo. Los tiempos, regulatorios y del gobierno, son extremadamente extensos”.

Y anota que un ejemplo de ello es la investigación que tiene abierta desde agosto de 2020 la Agencia Nacional de Espectro por el presunto uso ilegal de espectro por parte de Avantel, ya que, según Tigo, existe evidencia de que el operador explotó frecuencias que no le pertenecían a él sino a WOM, empresas del mismo grupo Partners.

5G, hasta dentro de cinco años

En Colombia predomina por ahora un ambiente ambivalente. Hasta hace unos meses atrás, el gobierno y el regulador se imaginaban al país como uno de los líderes de 5G en la región, pero luego vinieron cambios en las instituciones, la pandemia por la Covid-19 y turbulencias políticas que han tambaleado las aspiraciones.

Para el presidente de Tigo en la nación sudamericana, hoy este ambiente no es favorable para el despliegue comercial de redes 5G. “No es momento para 5G en Colombia (…). Acabamos de enfrentar un año durísimo como el 2020 económicamente a nivel país y a nivel empresa”, sostiene, y agrega: “¿Cuándo va a pasar? No es una decisión mía. ¿Cuándo debería pasar? En cinco o cuatro años”.

Por ahora, en lugar de pensar en destinar los recursos a la tecnología de quinta generación, Marcelo Cataldo es tajante al afirmar que las inversiones deben dirigirse a la cobertura móvil 4G, a conectar a los 10 millones de colombianos que aún faltan y, en suma, al cierre de la brecha digital.

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“¿Dónde vamos a poner el dinero? ¿En el 5G para unos pocos y para un tema de élite?, ¿o en los 10 millones de colombianos que nos falta conectar y que hoy, con esta pandemia, necesitan estudiar y trabajar? Técnicamente, Tigo está preparado para 5G. Fuimos los primeros en probar 5G en el año 2017. ¿Ahora necesitamos 5G? No”, refuerza el director Ejecutivo.

Aunque por ahora la empresa de telecomunicaciones no ve a 5G como una prioridad, tiene claro que será clave en el futuro. Pero, en su visión, se trata de una carrera en la que el sector y el país apenas están caminando y en proceso de entrenamiento.

Sobre todo, Cataldo recuerda que los operadores tuvieron que desembolsar grandes sumas en la subasta de espectro de diciembre de 2019. Tigo adquirió un lote de 40 MHz en la banda de 700 MHz durante ese proceso, por 2.4 billones de pesos nacionales y la obligación de conectar mil 636 localidades con 4G.

En total, y tras la renuncia de WOM a un bloque en la banda de 2.5 GHz, el Ministerio TIC recaudó unos 5.4 billones de pesos (2 mil 197 millones de dólares al tipo de cambio de ese entonces). La cantidad no es menor y los operadores a la fecha están desplegando infraestructura para cumplir con sus respectivos requisitos de cobertura. Con este panorama, el ejecutivo no vislumbra una nueva subasta pronto.

“No llegó nadie a Colombia. No hay nadie nuevo. WOM es un remake de Avantel, es como una segunda temporada, la segunda parte de una película, es el mismo”

“WOM es un remake de Avantel”

En abril pasado, WOM lanzó su oferta comercial en Colombia como un nuevo jugador que desafiaría a sus rivales ya establecidos en el mercado. Pero para algunos no hay nueva competencia, sino sólo una diferente presentación de lo ya conocido.

Marcelo Cataldo no habla a medias tintas: “No llegó nadie a Colombia. No hay nadie nuevo. WOM es un remake de Avantel, es como una segunda temporada, la segunda parte de una película, es el mismo. Y la forma más fácil y más directa de entender eso es ir a cualquier centro comercial, donde había una tienda de Avantel, en esa misma tienda quitaron el cartelito de Avantel y pusieron el de WOM.

“WOM dice ser entrante, pero no es entrante porque Avantel ya estaba. Avantel ya tenía millones de usuarios, red y todo”, sentencia el directivo. A mediados de 2020, se dio a conocer que WOM adquirió las operaciones de Avantel, un hecho que inconformó a diversos actores del sector porque la compañía había participado en la licitación de 2019 como un nuevo jugador con ciertos beneficios por la condición de entrante.

Hace unos días, el 19 de mayo del año en curso, WOM inició el proceso para absorber y fusionarse con Avantel ante la Superintendencia de Sociedades. Si la institución da su visto bueno, pasarán a ser una misma empresa, como lo señalaron antes las críticas de otros operadores.

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La CRC ratificó a WOM como un nuevo operador móvil en diciembre de 2020, al resolver una controversia entre esta compañía, Tigo y Claro por los servicios de interconexión y Roaming Automático Nacional. Al respecto, Cataldo señala que el regulador se equivocó.

“La regulación dice claramente: un operador entrante no tiene red y no tiene clientes, y este operador tiene red y clientes. (…) No hay operador nuevo. Lamentablemente, en lo regulatorio cuesta entender por qué le dan tantas oportunidades a este operador. Se equivocó en la subasta, puso un cero de más porque ni siquiera sabía cuánto vale el dólar con el peso. La subasta era un proceso único que no se podía romper”. Cataldo asegura que Tigo está abierto a la competencia, “pero una equilibrada, sana y con las mismas condiciones para todos”.

Además, en su perspectiva el despliegue de una campaña publicitaria polémica por parte de WOM es un espejismo. El nuevo operador ha difundido mensajes para promocionar su marca, haciendo alusión y mofa de las otras empresas. Usó el nombre “Clavostar”, un apelativo similar al de “Clavistel” que usaba en Chile.

“Los operadores de telecomunicaciones vendemos una red (…). De nada sirve que te dé un montón de gigas y no tengas red. Muchos gigas sin red son billetes de monopolio, soy millonario de mentiras, no sirve. Lo que se necesita para que un operador de telecomunicaciones sea exitoso es una red”, apunta el presidente de Tigo. Y añade que “no hay novedad de oferta” tampoco, pues los precios de los planes que brinda ya estaban en el mercado.

Fibra, 4G y Open RAN para el futuro

Para Tigo es más importante la red y la infraestructura que el discurso. Por eso, en lo que resta de 2021 sus planes en Colombia consisten en invertir en la expansión de su red 4G y la infraestructura de fibra, a donde se dirigen el 90 por ciento de las inversiones, resalta Cataldo.

En promedio, las empresas de telecomunicaciones invierten el 20 por ciento de sus ingresos en esto, pero “Tigo siempre estuvo por encima de eso”, remarca el directivo. Durante 2020, el año de la pandemia de la Covid-19, el operador sostiene que nunca dejó de invertir e inyectó en Colombia alrededor de 300 millones de dólares.

También instaló 2 mil 358 antenas para aprovechar el espectro de 700 MHz, lo cual fue la punta de lanza para obtener diversos reconocimientos por brindar la mejor calidad de servicio móvil de firmas como Ookla.

En la mira hacia el futuro, Tigo también apuesta por Open RAN (red de acceso de radio abierta), una tecnología novedosa en el mercado que promete maximizar la eficiencia operativa, disminuir el tiempo de despliegue de red y los costos, entre otras ventajas. Alrededor del mundo, ha despertado el interés de diversos operadores y fabricantes que ya la ven como una prioridad entre sus estrategia empresariales. Algunos ejemplos son Nokia, Telefónica, Qualcomm, IBM, Vodafone y diferentes compañías asiáticas, estadounidenses y con capital proveniente de otras partes del globo.

Si todo marcha conforme a sus planes, Tigo se convertirá en el primer operador en desplegar Open RAN en su red 4G para dar cobertura a 362 sitios rurales del país, trabajando de la mano con Parallel Wireless. Hasta ahora, sólo Movistar en Argentina ha anunciado que su red ya funciona con radiobases Open RAN.

Tigo Colombia resaltó, en el marco del anuncio hace unas semanas, que ofrecer el servicio 4G basado en estándares abiertos representa un hito importante porque es un enfoque innovador para conseguir mayor flexibilidad, diversificar el portafolio de proveedores e impulsar la eficiencia.

El operador buscará implementar O-RAN en más comunidades rurales de Colombia en los próximos meses. A largo plazo, también podrá aprovechar la experiencia con esta tecnología para cuando decida lanzar su red 5G y nuevos servicios y casos de uso.

Violeta Contreras García
Violeta Contreras García
Violeta Contreras es editora de contenidos multimedia especializada en telecomunicaciones de Iberoamérica

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