Costa Rica | Riesgos ambientales y de ciberseguridad convergen en un mal manejo de basura electrónica

La República Andrei Siles

Reemplazar una computadora, tableta, celular o cualquier otro dispositivo inteligente sin asegurarse de que esté completamente “limpio” podría traducirse en un riesgo inminente de robo de información sensible que pudiese aún estar almacenada en algún rincón de la memoria interna.

Tanto personas como empresas están expuestas a que esta probabilidad se materialice, tomando en cuenta que este tipo de artículos, utilizados frecuentemente como herramientas de trabajo, suelen almacenar documentos personales o empresariales de carácter sensible y confidencial.

“Es importante definir normas específicas para el desecho seguro de los equipos. Dependiendo de la circunstancia, el protocolo puede determinar desde la utilización de un software para formateo de bajo nivel, hasta la destrucción física del dispositivo”, indica Gustavo Conejo, experto en gestión de datos del Colegio de Profesionales en Informática y Computación.

En el país distintas empresas certificadas proveen este tipo de servicios, así como también el de gestión adecuada de residuos electrónicos en procura de reducir el impacto ambiental que se genera al desahuciar tales equipos.

Y es que la presencia de materiales nocivos como bromo, plomo, litio y mercurio, comúnmente utilizados en baterías recargables u otras partes de artefactos electrónicos, son potencialmente peligrosos tanto para el entorno natural como para la salud de los usuarios.

Se estima que en Costa Rica se generan aproximadamente 67 mil toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos cada año, de los cuales, apenas 5 mil toneladas son recicladas por el sistema formal, representado solamente un 8% de la totalidad de estos desechos, según datos de la empresa especializada en manejo de residuos Solirsa.

Es por este motivo que las recomendaciones de los expertos giran en torno a valorar si el producto debe ser desechado por completo, gestionando su traslado a centros de recolección destinados para su debido manejo, o si incluso se pueden ofrecer en el mercado de segunda mano para extender su usabilidad.

“Podemos donar o reparar los equipos electrónicos en muchas ocasiones y también debemos preguntarnos si realmente requiero de equipo nuevo a la hora de cambiarlos”, comenta Luis Roberto Chacón, coordinador para Costa Rica del Proyecto de Residuos Electrónicos en América Latina.

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Se estima que para el 2030 la acumulación de desperdicios electrónicos pueda aumentar hasta los 74 millones de toneladas métricas en el mundo, según el último informe elaborado por la ONG Global E-Waste Monitor.


LAS CINCO MÁXIMAS EN EL MANEJO DE RESIDUOS


Estas son las principales recomendaciones en el manejo de residuos electrónicos para la protección de los datos y del medio ambiente, según expertos consultados por LA REPÚBLICA.

• Intentar reparar antes de cambiar
• No desecharlos junto con los residuos domésticos ordinarios
• No acumular aparatos electrónicos en desuso
• Entregar este tipo de materiales a gestores autorizados
• Asegurarse de haber formateado la unidad y extraer cualquier memoria externa antes de su reemplazo