CRHoy Gerardo Ruíz
Los planes de gobierno de los candidatos que ocupan los 3 primeros lugares en preferencia de voto no mencionan una sola palabra sobre el futuro del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que enfrenta una grave situación financiera y administrativa.
Al revisar las propuestas de campaña que José María Figueres, de Liberación Nacional (PLN), Lineth Saborío, de la Unidad Social Cristiana (PUSC) y Fabricio Alvarado, de Nueva República (PNR)—primeros 3 en la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR)—le entregaron por escrito al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), no se detectó ninguna propuesta relacionada con el futuro de la entidad autónoma, una de las empresas estatales más grandes.
Debido a la ausencia de especificidad en los planes de gobierno sobre el ICE, su situación actual y su futuro, este medio solicitó a las campañas de cada uno de esos candidatos detallar cuáles son las propuestas concretas sobre el futuro de la institución.
José María Figueres contestó en un audio sobre el tema.
“En el siglo pasado el ICE nos cumplió. Nos llevó electricidad a todos los rincones del país. En este siglo queremos que nos vuelva a cumplir. Primero, energías renovables a bajos costos, costos competitivos, y segundo, Internet de alta calidad a todos los rincones del país”, indicó Figueres, sin profundizar cómo lograría esos objetivos y sin referirse a la mala situación financiera del Instituto.
Lineth Saborío destacó la importancia que tiene el ICE en el desarrollo del país y detalló que ya tiene un diagnóstico sobre la situación de la entidad.
“Vemos ineficiencias importantes en su gestión que deben ser atendidas con prontitud. El costo de la energía incide en toda la población y en la competitividad que requiere el país en un mundo cada vez más globalizado, la conectividad es estratégica para incorporarnos a la economía global del conocimiento, por lo que entraremos desde el primer día de Gobierno a revisar a profundidad el manejo de la institución“, indicó.
Saborío respondió que en un eventual gobierno suyo se consideraría fundamental abrir la generación de energía, abrir un mercado spot de energía, y que el ICE regrese el espectro 5G para que pueda ser concesionado a diferentes operadores en un mercado de sana competencia.
“En nuestro gobierno nos aseguraremos el lograr que el ICE vuelva a ser una institución eficiente en beneficio de los ciudadanos y del desarrollo del país”, afirmó.
Fabricio Alvarado, en tanto, prometió rescatar al ICE con una renovada dirección.
Agregó que en una eventual administración suya se atenderían las denuncias de los trabajadores, de la Auditoría Interna y de la Contraloría General de la República sobre la situación interna de la institución.
“Nos enfocaremos en sanear y transparentar sus finanzas. Retomaremos la sana inversión en telecomunicaciones y energía con fuentes limpias y generación distribuida. Le daremos más impulso a su Centro Nacional de Control de Energía (Cence), fortaleceremos el despliegue de fibra óptica y la red 5G. Porque el ICE es de todos y nos beneficia a todos, vamos a recuperarlo”, afirmó Alvarado.
Durante los debates presidenciales en los que han participado los candidatos el tema sobre el futuro de la institución tampoco se ha tocado directamente. Figueres, Saborío y Alvarado sí han dicho que el cierre de la brecha digital, ampliando la cobertura de Internet de banda ancha y la reducción de los costos de la energía serían prioridades para reducir el costo de la vida y aumentar la competitividad del país.
Sin embargo, en las exposiciones de los aspirantes presidenciales no han detallado qué papel jugaría el ICE en cada uno de esos ámbitos.
Mala salud
La situación financiera del ICE encendió las alarmas en el Gobierno Central. Durante su informe de labores del 2021, el presidente Carlos Alvarado dijo que el Instituto está en riesgo por las malas decisiones que se han tomado para administrarlo, aunque no reconoció ninguna responsabilidad de su gobierno.
A finales del 2020, el ICE reportó pérdidas superiores a los ¢110.000 millones en comparación con el 2019.
El año pasado trascendió que la entidad perdió ¢151.896 millones por la devaluación del colón respecto al dólar, en gran parte, por el tamaño de su deuda en la moneda estadounidense.
Incluso, el Ministerio de Hacienda afirmó en el 2021 estar preocupado por el nivel de confidencialidad en el que se manejan las cifras del ICE.
El Ministerio argumentó que una eventual crisis en la entidad tiene el potencial de desestabilizar las finanzas del Gobierno Central.