Confianza digital: el verdadero motor de las Frontier Firms

Marcelo Felman – Director de Ciberseguridad de Microsoft Latinoamérica

En Microsoft nos referimos a las Frontier Firms como las organizaciones que integran Inteligencia Artificial (IA) bajo demanda y reestructuran sus procesos para componer equipos híbridos, conformados por talento humano y agentes digitales, para ejecutar procesos de forma más ágil y precisa. 

Este modelo promete capacidad ilimitada y velocidad; sin embargo, cada conexión, cada flujo de datos y cada decisión automatizada amplía la superficie vulnerable a ciberataques.

En este contexto, innovar no basta. La verdadera ventaja competitiva se mide en la solidez de la ciberseguridad, integrada desde la estrategia y no añadida como un parche final. 

Según el informe Cyber Signals, nuestra Secure Future Initiative bloquea más de 4,400 intentos diarios de conexión remota sospechosa y ha frustrado intentos de fraude por más de 4 mil millones de dólares en un solo año, a nivel global. La velocidad sin seguridad no es avance: es una invitación al desastre.

Pensemos en estas empresas como una ciudad interconectada: los agentes digitales son las autopistas y puentes que permiten que todo se mueva rápido y sin interrupciones, mientras la seguridad es el sistema de semáforos, cámaras y vigilancia que evita accidentes y controla el acceso. 

Si ese sistema falla, el tráfico colapsa, surgen bloqueos y cualquier intruso puede entrar sin ser detectado. Las amenazas no provienen sólo de la competencia comercial, también de actores invisibles que conocen cada atajo y punto débil de la infraestructura.

En México, donde la digitalización avanza, pero la prevención sigue rezagada, el reto es crítico. El fraude impulsado por tecnologías de IA, así como los ataques dirigidos a las plataformas y el código de este tipo de soluciones, además de otros incidentes como el secuestro de agentes digitales ya están ocurriendo. 

Las compañías que no prioricen la seguridad se exponen a pérdidas financieras y a un golpe duradero a su reputación.

Blindar una Frontier Firm implica un enfoque unificado: seguridad por diseño desde el entrenamiento de modelos hasta la implementación de agentes; adopción del modelo Zero Trust para limitar privilegios y accesos según contexto y rol; y una cultura organizacional donde cada empleado actúe como defensor activo. Estas dimensiones no pueden operar de forma aislada, sino como parte de una estrategia coherente.

Un ejemplo cercano lo vemos en empresas mexicanas que están incorporando agentes de IA para automatizar la supervisión de calidad y el mantenimiento predictivo. Sin medidas de ciberseguridad robustas, un ataque podría alterar los parámetros de producción, generar pérdidas millonarias y comprometer la seguridad de los trabajadores. 

Sin embargo, aquellas que han adoptado protocolos de seguridad por diseño y monitoreo en tiempo real están reduciendo incidentes y ganando ventaja competitiva al demostrar a sus clientes internacionales que operan con altos estándares de protección digital.

Este cambio exige liderazgo. Auditar capacidades, invertir en protección de datos y agentes y comunicar la seguridad como parte de la propuesta de valor es tan esencial como innovar. Porque hoy la ciberseguridad ha dejado de ser un costo operativo para convertirse en un activo estratégico que atrae clientes, socios e inversionistas, además de ser un motor potencial de crecimiento. 

En esta nueva era, proteger los datos, los procesos y la reputación es la puerta a nuevas oportunidades. La reflexión no es sólo sobre si la organización puede destinar recursos a la seguridad, sino sobre el valor que podría generarse al hacerlo de forma estratégica.

La historia demuestra que, en cada ola de innovación tecnológica, triunfan quienes logran combinar velocidad con solidez. Las Frontier Firms tienen el potencial de liderar esta nueva etapa, siempre que garanticen que sus cimientos sean inquebrantables. En este mundo, la velocidad abre el mercado, pero la seguridad lo mantiene.