James Carville, el estratega de la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992, escribió un “manifiesto” que fue piedra angular para la victoria. Fueron tres líneas: “Cambio vs. más de lo mismo”, “Es la economía, estúpido” y “No olvidar el sistema de salud”.
Si Carville fuera asesor del Ministerio de las TIC seguramente escribiría las siguientes tres frases en la entrada al edificio Murillo Toro, sede del MinTIC:
- Seguridad jurídica vs. cambio en las reglas de juego.
- Es la inversión, idiota.
- No olvides el 5G.
Eso porque la obsesión de Carville, en lugar de convertir a su candidato en Presidente de Estados Unidos, sería la misma del ministro Lizcano de conectar al menos a 85 por cienrto de los colombianos al Internet de banda ancha antes del final del cuatrienio del Presidente Petro y posicionar nuevamente a Colombia en la vanguardia y modernidad tecnológica.
Por estos días, previos a la publicación de los pliegos definitivos de la subasta 5G ha renacido, en la voz de todos, y cuando digo todos, es todos y cada uno de los competidores de Claro, una campaña de presión sin tapujos ni fronteras solicitando que regulen la (supuesta) dominancia de la compañía.
La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) recomendó medidas que limitan la posibilidad de Claro de competir en igualdad de condiciones en la subasta 5G. Algunas de esas recomendaciones fueron acogidas en forma de medidas asimétricas exclusivas en contra de Claro por el MinTIC.
La subasta de 4G de 2013 nos enseñó que ese tipo de medidas no benefician al usuario, espantan la inversión y so pretexto de promover la competencia en realidad terminan reduciéndola.
Así lo reconoció el ministro Lizcano en días recientes en los medios. Las medidas asimétricas no resuelven el supuesto problema de competencia.
El problema del sector telco no es de competencia. La realidad de un sector que pasó de 3 a 17 competidores en los últimos 10 años, en el que los precios bajaron 70 por ciento en los últimos 3 años y en el que más del 50 por ciento de los colombianos cambian de operador cada año, no refleja un problema de competencia.
Lo dijo también el ministro Lizcano: la competencia “es feroz”.
No quedaron contentos los competidores con las medidas asimétricas incluidas en la subasta 5G.
Ahora le piden a la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) que imponga otras medidas para detener a Claro. El objetivo de los competidores no es que mejore la competencia. Por el contrario, lo que buscan es que les sea más fácil competir, que se reduzca la participación de mercado de Claro y que no tengan que invertir.
No queda de otra. Para conectar a los desconectados todos tienen que invertir.
Las empresas deben superar sus retos financieros para realizar esas inversiones. La CRC debe enfocarse en crear las condiciones de inversión en lugar de ingeniarse medidas para parar al competidor que tiene la delantera.
Las medidas asimétricas obviamente no aumentan la competencia, la reducen. Medidas de este estilo serían como si a Nairo Quintana lo obligaran a escalar con varios kilos encima.
Hay que tener mucho cuidado con la prueba y error regulatoria. La CRC debe hacer los estudios adecuados y entender antes el efecto que tendrá en la competencia la nueva subasta 5G y la anunciada integración de las redes de Movistar y Tigo, aprobada por la SIC. En especial ahora que prácticamente todos los comisionados de la CRC van de salida.