Cómo la integración del IoT satelital mejora los sistemas de distribución eléctrica
DPL Top Voice: Oscar Delgado, Director de Ventas para Latinoamérica de Myriota
El Internet de las Cosas (IoT) comenzó a cobrar relevancia alrededor de 2008, impulsado por la reducción en los costos de los sensores, la mejora en la conectividad inalámbrica, el avance de la computación en la Nube y la masificación de los teléfonos inteligentes.
Gracias a estos avances tecnológicos, se hizo posible recolectar, transmitir y analizar datos provenientes de dispositivos físicos. Esto permitió la automatización y el control remoto de objetos cotidianos, como electrodomésticos, vehículos, sistemas industriales e infraestructuras urbanas. Estas mejoras en la conectividad, especialmente con el apoyo de la comunicación satelital, sentaron las bases para el desarrollo del concepto de ciudades inteligentes.
Actualmente, varias ciudades inteligentes en el mundo utilizan tecnologías IoT para mejorar la eficiencia energética y gestionar la electricidad de manera más sostenible.
Por ejemplo, Ámsterdam utiliza redes inteligentes y contadores conectados para monitorear el uso de la energía y motivar a los residentes a reducir su consumo. Barcelona integra sensores IoT en el alumbrado público para optimizar el uso de la electricidad y disminuir los costos. En Singapur, los datos de los dispositivos conectados ayudan a gestionar la demanda de electricidad y apoyan el uso de energías renovables.
Estos ejemplos muestran cómo la IoT puede transformar los sistemas eléctricos urbanos, haciéndolos más inteligentes, ecológicos y eficientes. Sin embargo, aunque estas aplicaciones resultan muy interesantes y futuristas, surge la pregunta: ¿qué sucede cuando las comunidades en cuestión se encuentran en zonas remotas?
Dada la diversidad geográfica de México, que abarca desde extensos desiertos hasta zonas montañosas y zonas rurales escasamente pobladas, ha representado grandes desafíos para la distribución de energía y el mantenimiento de la infraestructura.
Las tecnologías IoT conectadas por satélite se están convirtiendo en un elemento esencial para supervisar estas zonas de difícil acceso, donde los sistemas de comunicación tradicionales suelen ser insuficientes. Con estrategias como el monitoreo de instalaciones de energías renovables, como paneles solares y turbinas eólicas, así como la supervisión de equipos eléctricos en subestaciones remotas, permiten que los dispositivos IoT proporcionen información que mejora la gestión de la energía y reduce los gastos operativos.
Las soluciones IoT pueden aplicarse a diversos componentes y procesos del sector energético. Al conectar estos dispositivos a través de satélite, es posible monitorear el rendimiento de los equipos a grandes distancias, permitiendo la transmisión de actualizaciones de estado y la detección de anomalías captadas por sensores remotos.
Algunos ejemplos prácticos de esta tecnología en acción son:
- Transformadores: los sensores registran la temperatura y vibración de los transformadores para detectar sobrecalentamientos o problemas mecánicos antes de que se ocurran fallas, estableciendo patrones que permiten actuar tomando medidas preventivas, incluso en subestaciones de difícil acceso.
- Torres de transmisión: los dispositivos IoT miden la integridad estructural y detectan corrosión o daños físicos por tormentas.
- Cabinas eléctricas: los sensores ambientales instalados en el interior de las cabinas eléctricas controlan la humedad, la temperatura y el humo para evitar daños en los equipos y detectar a tiempo posibles riesgos de incendio.
- Subestaciones aisladas: en lugares sin cobertura celular, los dispositivos IoT conectados por satélite ofrecen reportes continuos del estado de los equipos y detectan fallas, ayudando a los operadores a responder rápidamente ante interrupciones del servicio.
Soluciones más ecológicas: gestión de paneles solares con IoT
De acuerdo con la Secretaría de Energía de México (Sener), la participación de las energías limpias en la generación eléctrica nacional pasó de 21.89% en 2018 a 23.19% en 2023.
Este crecimiento se debe principalmente al desarrollo de centrales eólicas y fotovoltaicas (solares). Aunque estados del norte como Sonora y Baja California han experimentado un crecimiento notable en capacidad solar y eólica, estas regiones también enfrentan retos logísticos en cuanto a acceso y mantenimiento.
El uso de sensores IoT permite monitorear variables como temperatura, exposición solar y producción de energía de los paneles solares instalados en zonas remotas, transmitiendo la información vía satélite para su análisis cuando se detecta una disminución en la eficiencia del panel.
Dada la creciente relevancia nacional de estas tecnologías y la necesidad de conectar y supervisar a distancia un sistema basado en fuentes renovables distribuidas geográficamente, el IoT se convierte en un aliado fundamental.
Permite la gestión automatizada, el análisis confiable de datos, el mantenimiento oportuno y la operación de redes eléctricas más inteligentes, ayudando a los proveedores a controlar tendencias de consumo, administrar la infraestructura y optimizar la distribución mediante sensores conectados a través de redes satelitales
Integración sencilla y reducción de costos gracias a la conectividad satelital
La conectividad satelital puede garantizar la resistencia del sistema de distribución, especialmente en lugares donde la infraestructura de telecomunicaciones tradicional es insuficiente o inexistente.
Al eliminar la necesidad de instalar y construir redes de comunicación, los sensores proporcionan autonomía para una variedad de aplicaciones a bajo costo y con mínimas necesidades de mantenimiento, ya que sólo es necesario cambiar las baterías AA cada cinco o diez años, dependiendo del uso.
A medida que la conectividad por satélite y la integración de soluciones IoT continúan avanzando al mismo tiempo que los costos disminuyen aún más, su convergencia representa una solución más viable para expandir y proteger las fuentes de energía renovable, así como para mejorar la descentralización de las redes.
Estos servicios ayudan a cubrir brechas de conectividad y fortalecen la resiliencia energética en zonas propensas a desastres y con infraestructura limitada, proporcionando una cadena de datos independiente.
A esto se suma el alto nivel de seguridad que ofrece la conectividad satelital, cuya adopción permite a los proveedores y tomadores de decisiones utilizar sólo los datos más fiables, garantizando la protección de la información confidencial transmitida por los sensores frente a fallos y vulneraciones.
