martes, noviembre 29, 2022
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¿Cómo evolucionan y se enriquecen los derechos laborales en la sociedad digital?

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De la misma manera como la tecnología ha revolucionado múltiples ámbitos de la vida como el entretenimiento y las comunicaciones, el aspecto laboral también registra cambios relevantes que aprovechan la aparición de herramientas que habilitan nuevas modalidades, desde la gig economy hasta el trabajo remoto o una medición clara de la productividad.

Aunque mucho se ha hablado sobre el temor de que las nuevas tecnologías aplicadas al trabajo basadas en la automatización y la Inteligencia Artificial (IA) pudieran destruir millones de empleos, lo cierto es que se trata más de un cambio en las habilidades requeridas para integrar a la población al mundo laboral.

De la misma manera como la aparición de invenciones como la máquina de vapor y la línea de ensamble llevaron a una evolución del trabajo desde la agricultura hacia la industrialización en las ciudades, las nuevas tecnologías están acelerando el cambio desde la industrialización del siglo XX hacia la digitalización del siglo XXI.

Y de igual forma como sucedió en el pasado cuando aparecieron las primeras leyes y reglamentos para preservar los derechos de los trabajadores en las nuevas fábricas, la digitalización trae también consigo la necesidad de adaptar y fortalecer la legislación y normas a las nuevas modalidades laborales habilitadas por la tecnología, capacidades y puestos emergentes.

Trabajo a distancia/híbrido

El trabajo a distancia o desde el hogar no es un concepto particularmente nuevo. Se ha practicado desde la aparición de herramientas como el teléfono que permite trasladar ciertas labores desde el lugar tradicional de la oficina hacia el hogar, cuya tendencia se ha acelerado con mejoras de tecnologías como la Internet y los dispositivos móviles con la capacidad de transformar cualquier espacio en el lugar de trabajo mediante plataformas digitales.

A partir de los efectos por la pandemia de Covid-19, el trabajo remoto e híbrido aceleró su adopción en el mundo, primero de manera forzada para reducir la tasa de contagios, cuyos beneficios fueron revalorados por empleadores y trabajadores como: un horario más flexible, mejor equilibrio entre la vida personal y familiar, ahorros en costos de traslado y de renta de espacios.

De acuerdo con el Work Trend Index elaborado por Microsoft, la participación de trabajadores híbridos se incrementó en el mundo siete puntos porcentuales durante 2021, hasta un total de 38 por ciento. El mismo estudio encontró que 51 por ciento de los trabajadores que actualmente adoptaron la modalidad híbrida, están pensando en adoptar completamente una modalidad remota.

Sin embargo, empleadores y líderes no están siempre convencidos de que estas nuevas modalidades ofrezcan beneficios claros para empresas y proyectos. 

El mismo estudio de Microsoft encontró que al menos la mitad de los líderes encuestados indicaron que planean requerir el trabajo presencial de tiempo completo en el futuro próximo, como si la experiencia de la pandemia no hubiera demostrado los beneficios del teletrabajo.

Aunque las nuevas tecnologías facilitan la adopción del trabajo remoto, aún existen retos administrativos, incluso personales, que las empresas deben abordar, tales como establecer nuevos estándares que permitan impulsar la productividad, ya sea mediante nuevas reglas alrededor de las juntas virtuales que permite a los trabajadores sentirse escuchados y parte del equipo, incluso, atender ciertos retos a nivel personal de los trabajadores como sentimientos de soledad ante la falta de contactos personales.

Esta nueva modalidad implica cuestiones importantes respecto de la normativa tradicional. Por ejemplo, al ejercer un trabajo desde casa es muy fácil mezclar el horario personal con el laboral, y ejercer efectivamente las ocho horas de ley se convierte en un nuevo reto para trabajadores y empleadores. 

De hecho, con base en el análisis de Teams, Microsoft encontró que la duración de la jornada laboral para el usuario promedio ha aumentado más de 13 por ciento (46 minutos) desde marzo de 2020, y el trabajo fuera del horario laboral y los fines de semana ha crecido aún más rápidamente, con 28 y 14 por ciento, respectivamente.

En ese sentido, algunos países como Francia o España han comenzado a explorar conceptos como el “derecho a la desconexión”, que permita a los trabajadores remotos e híbridos encontrar un mejor equilibrio del horario laboral y evitar una situación de “presencia permanente” en el trabajo que dañe la productividad, así como la salud física o mental.

Medición e impulso de la productividad

Uno de los retos más desafiantes a los que se enfrentan las empresas hoy en día es la medición de la productividad. 

Mientras que bajo el contexto de la industrialización del siglo XX era un proceso relativamente sencillo de medir, a partir de las horas/persona trabajadas o por la cantidad de producto fabricado, en la nueva era de la información y el conocimiento se vuelve un reto determinar la productividad de los trabajadores, en especial cuando se trata de trabajos que deben presentar nuevas ideas, cuando la determinación de su valor depende de su calidad y no de la cantidad.

Conforme grandes compañías tecnológicas como Google, Meta, Amazon y Walmart adoptan nuevas modalidades de trabajo, se enfrentan al reto de medir la productividad, no necesariamente por el tiempo que se pueda pasar en la oficina, sino por los resultados que se esperan de las áreas y equipos de trabajo.

Aunque se han encontrado nuevas herramientas para la introducción de métricas de productividad como “puntaje de concentración” o “tiempo de inactividad” mediante sistemas que monitorean constantemente la labor de los trabajadores, estas herramientas implican nuevos riesgos y la aparición de sesgos que pudieran poner en duda los beneficios del trabajo fuera de la oficina física.

Por un lado, se debe reconocer que las ocho horas tradicionales que se ejercían en una oficina tradicional no eran 100 por ciento productivas, ya que los trabajadores tenían también la opción de utilizar parte de ese tiempo para actividades que no están relacionadas directamente con la productividad o las actividades laborales, pero que eran importantes para un ambiente sano de trabajo, por ejemplo, la construcción de relaciones personales en la oficina.

Asimismo, estas nuevas herramientas imponen un nuevo nivel de supervisión que podría superar ciertos límites respecto a la privacidad con un monitoreo constante, desde el conteo preciso de descansos para ir al baño, hasta pequeñas distracciones por ver un video en Internet.

Adicionalmente, mediante estas herramientas que miden el número de clicks, tiempo de pantalla encendida o hasta sonidos alrededor del trabajador, puede dar lugar a la aparición de nuevos sesgos en la medición, cuando se considere que una pantalla activa significa una mayor productividad aún cuando simplemente se utilice el mouse para mover el cursor o dar clicks al azar.

Nuevos reportes han surgido respecto de la creciente ansiedad entre los trabajadores ante múltiples factores alrededor de un trabajo remoto o híbrido: cumplir ciertas horas de conexión, el trabajo asíncrono y no estar disponible cuando el resto de compañeros sí están conectados, o la “culpabilidad híbrida” al cuestionarse si atienden suficiente tiempo a la oficina o no, entre otros.

Un estudio de McKinsey encontró que sólo 32 por ciento de los empleados indicaron que sus empresas les han comunicado adecuadamente las nuevas normas relativas al trabajo remoto, mientras que 40 por ciento no han ofrecido ningún tipo de comunicación y 28 por ciento lo han hecho de manera vaga.

Lo anterior ha causado que cerca de 47 por ciento de los empleados sientan ansiedad o mucha ansiedad ante la falta de información. “Se sabe que la ansiedad disminuye el rendimiento laboral, reduce la satisfacción laboral y afecta negativamente las relaciones interpersonales con los colegas, entre otros males. Para la economía global, la pérdida de productividad debido a una mala salud mental, incluida la ansiedad, podría llegar a un billón de dólares por año”, agrega la consultora.

En ese sentido, el reto para las empresas se encuentra en abordar las nuevas condiciones de trabajo mediante el establecimiento de nuevas reglas que permitan revalorar los derechos de los trabajadores bajo una nueva tendencia de digitalización y, al mismo tiempo, permitan aprovechar su potencial para elevar los niveles de productividad.

Entre estas medidas, según McKinsey, se encuentran: claridad en las horas y expectativas de trabajo; proveer herramientas robustas de colaboración; estrategias para atender dudas e ideas de los colaboradores; guías para atender la oficina; entrenamiento de las herramientas digitales y reembolsos respecto a las herramientas utilizadas en el hogar.

La oferta de trabajo mediante nuevas plataformas

En línea con el creciente trabajo del freelance o ante la aparición de la gig economy, hoy las personas tienen la libertad de elegir en qué plataforma ofrecer sus servicios, al considerar múltiples factores y beneficios que cada una les puede entregar: comisiones, el alcance, la facilidad de uso de la propia plataforma, el tipo de trabajos que se ofrecen o distintos estímulos que premian la fidelidad y el compromiso con las propias plataformas y las actividades realizadas.

Bajo la visión industrial tradicional, el trabajo ejercido en una única empresa o empleador era la norma y hasta lo deseable por los propios trabajadores. 

Sin embargo, la aparición de nuevas plataformas para trabajo independiente y colaborativo crean una nueva oportunidad donde las personas pueden ofrecer sus habilidades y conocimientos directamente a quien los necesita, en el momento cuando se requieren y mediante insumos como vehículos, motocicletas, bicis habilitados por la tecnología y la conectividad.

El ingreso de estas plataformas no se ha limitado a un sector en específico y continúan expandiendo su alcance para dar cabida a diversas habilidades y demandas de los propios trabajadores y empleadores. Las tareas que se subcontratan se encuentran tanto en el extremo superior como en el extremo inferior del espectro, según indica el estudio “La naturaleza cambiante del trabajo y las habilidades en la era digital”, elaborado por la Unión Europea (UE).

Estas plataformas atienden la oferta y habilidades desde el extremo superior como la programación competitiva (por ejemplo, presentar problemas complejos para ser resueltos en plataformas), pasando por el trabajo basado en proyectos (traducción, transcripciones, gestión de proyectos, diseños, desarrollo de software, etc. ), hasta las microtareas de gama baja como limpieza de datos, categorización, etcétera, además de trabajadores en plataformas locales basadas en aplicaciones como cuidadores, trabajadores domésticos, taxistas, entre otros.

Según la Encuesta de Oportunidades en América (AOS) de McKinsey, 36 por ciento de los encuestados empleados se identifican como trabajadores independientes, significativamente superior al 27 por ciento medido en 2016.

Otra encuesta de Upwork, una de las principales plataformas de oferta de trabajo independiente, confirma que 35 por ciento de los trabajadores que realizan trabajo mediante la figura del freelance se mantuvo en 36 por ciento, con un crecimiento acelerado en la demanda de ciertas habilidades con un mayor grado de profesionalización.

Como en otras encuestas, la flexibilidad y el poder de decisión sobre la carrera propia se colocan como las principales razones de los trabajadores para elegir esta modalidad. El 68 por ciento de los nuevos freelancers dicen que la “propiedad de la carrera” es un atractivo principal, seguido por la capacidad de trabajar de forma remota con 54 por ciento, según Upwork.

Adicionalmente, 78 por ciento de los freelancers remotos calificados citan la “flexibilidad de horarios” como una razón clave para trabajar por cuenta propia, 73 por ciento señala la flexibilidad de ubicación y 73 por ciento dice que trabajar por cuenta propia les permite realizar un trabajo que encuentran significativo.

Sin embargo, esto también implica la necesidad de reconocer los cambios en las modalidades de trabajo y que la normatividad reconozca los nuevos hábitos y derechos creados a partir del uso de plataformas digitales para la búsqueda de fuentes de ingresos, tales como nuevas formas de contratación, colaboración, flexibilidad, la remuneración o el control sobre las actividades a través de la gestión algorítmica.

Efrén Páez Jiménez
Efrén Páez Jiménez
Efrén Páez Jiménez es economista
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