“Código Verde” para la Inteligencia Artificial: equilibrar energía, tecnología y naturaleza

Barcelona, España. La expansión acelerada de la Inteligencia Artificial está abriendo una nueva frontera tecnológica, pero también un desafío energético sin precedentes. En su nuevo libro, El Código Verde: IA+Energía, los autores, Ángel Melguizo y Víctor Muñoz, plantean que el futuro de la economía digital dependerá de lograr un equilibrio entre Inteligencia Artificial, energía y sostenibilidad ambiental. “Aquellas empresas y aquellos países que consigan ese equilibrio van a ganar la carrera digital”, explicó Melguizo en una entrevista con DPL News en el marco del MWC 2026, donde se presentó el libro.

La tesis central de la obra parte de una premisa: la Inteligencia Artificial no es sólo un avance tecnológico, también es una transformación energética, industrial y geopolítica. Según el autor, el crecimiento exponencial del cómputo necesario para entrenar modelos y ejecutar servicios de IA está llevando a que el verdadero cuello de botella ya no sea el talento o el capital, sino la energía disponible para alimentar esa infraestructura digital.

El libro detalla que esta nueva etapa de la IA se definirá por la infraestructura que la sostiene. Detrás de cada interacción con un sistema de IA hay Centros de Datos masivos, sistemas de refrigeración, redes de telecomunicaciones y cadenas de suministro globales de semiconductores que convierten electricidad en computación. “La Nube es física”, plantea el texto, recordando que cada consulta a un modelo activa una compleja maquinaria industrial que consume energía, agua y materiales.

Para enfrentar ese desafío, los autores proponen lo que denomina el “Código Verde”, una estrategia basada en tres pilares: energías renovables y limpias, eficiencia energética y transparencia. “Necesitamos más renovables, sobre todo por los avances que vienen en almacenamiento, pero también generación y transmisión. Y nuclear, para darle solidez a los Centros de Datos”, explicó. Sin embargo, advirtió que la transición energética no será inmediata y que, mientras tanto, el ahorro energético será una variable crítica.

El libro advierte que las tendencias actuales muestran un desequilibrio creciente. El desarrollo de modelos cada vez más grandes y demandantes de computación está impulsando un aumento en el consumo energético de la industria tecnológica, lo que incluso ha llevado a algunas grandes empresas a incrementar sus emisiones de CO₂ tras años de compromisos climáticos. “Estamos viendo un incremento sobresaliente del consumo energético y eso tiene implicaciones ambientales, financieras y de suministro”, sostuvo.

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A pesar de este panorama, el autor identifica señales positivas. Varias empresas tecnológicas están experimentando con soluciones de eficiencia energética para sus Centros de Datos. “Google DeepMind lleva años utilizando Machine Learning para optimizar el uso energético y asegura reducciones cercanas al 40%. Alibaba también ha reportado ahorros de hasta 70% mediante refrigeración por inmersión”, señaló. Sin embargo, advirtió que muchas de estas iniciativas siguen siendo pilotos que aún no se han escalado a nivel global.

Para Melguizo, hay un potencial de la biomímesis, es decir, la inspiración en la naturaleza para diseñar soluciones tecnológicas más eficientes. “La naturaleza ya resolvió muchos de estos problemas”, explicó. Ejemplos de esta lógica incluyen las turbinas eólicas inspiradas en la forma de las aletas de ballena o diseños aerodinámicos basados en la piel de tiburón que permiten reducir el consumo energético.

En este punto, América Latina aparece como una región con ventajas estratégicas. Además de abundantes recursos naturales y potencial en energías renovables, cuenta con biodiversidad que podría inspirar nuevas soluciones tecnológicas. “La región no sólo tiene recursos, también tiene ecosistemas digitales dinámicos y buena conectividad urbana. Puede atraer Centros de Datos verdes y desarrollar innovación inspirada en su biodiversidad”, señaló.

El autor también insiste en la necesidad de cambiar la forma en que se concibe la carrera por la Inteligencia Artificial. En lugar de una competencia acelerada y desordenada, propone transformarla en una maratón. “Hoy estamos corriendo a ritmo acelerado, agotando todos los recursos en muy poco tiempo. La IA debe avanzar rápido, pero con planificación”, explicó. Esa planificación implica gobernanza público-privada, transparencia en el uso de recursos y modelos de IA diseñados para necesidades específicas, no necesariamente cada vez más grandes.

La obra busca acercar el debate tanto a especialistas como a un público más amplio. Con glosarios, guías de lectura y capítulos que combinan economía, tecnología y sostenibilidad, el libro fue presentado en distintos foros internacionales. Para Melguizo, el objetivo final es claro: “La Inteligencia Artificial tiene que mejorar nuestra vida y la de las próximas generaciones. Para lograrlo, necesitamos equilibrar tecnología, energía y naturaleza. Sólo así podremos correr esta maratón digital”.

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