#CLT19 – La educación como solución para que el impacto de la tecnología en el empleo sea menor

Entender la situación del sistema productivo y el impacto de la tecnología en las plantillas de las empresas fue el objetivo del panel “Digitalización y oportunidades para el empleo”, en el marco del Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones 2019.

De acuerdo con datos de la Cepal, en el peor escenario, la incorporación de tecnología generará una pérdida neta de 5 millones de empleos en los países industrializados entre 2015 y 2020, siendo los más afectados las poblaciones vulnerables, los trabajos administrativos, los servicios rutinarios y las mujeres.

El desafío es lograr que el capital humano acompañe el proceso de digitalización y se vea menos afectado el mundo del empleo, sostuvo Sebastián Rovira, jefe a cargo de la Unidad de Innovación y Nuevas Tecnologías de la Cepal.

El reto de América Latina, según Rovira, estará en mejorar las capacidades analíticas de la juventud, fortalecer la transición “escuela-trabajo”, aumentar la inversión en nuevas áreas de conocimiento, impulsar el número de graduados en las disciplinas de ingeniería y tecnología, incorporar las ciencias de la computación/programación de manera orgánica en los sistemas educativos, entre otros.

A través de un análisis del impacto de la tecnología en el empleo de Chile, Raúl Katz, de Telecom Advisory Services, llegó a la conclusión de que gran parte de los empleos serán reestructurados, pero no eliminados. En Chile existe un 57 por ciento de la fuerza laboral con probabilidad de automatización, y para mitigar el porcentaje afectado es fundamental modificar el sistema educativo. “Tenemos un sistema educativo que tiende a cumplir las necesidades del pasado, y a medida que los cambios son rápidos, es necesaria la decisión de adaptar el sistema”.

En este sentido, Adriana Moreno Ávila, directora de Marketing y Comunicaciones para América Latina de Huawei, destacó las iniciativas que lleva adelante la compañía china para colaborar con la incorporación de habilidades digitales para los empleos del futuro. La ejecutiva mencionó los programas mundiales Seeds for the Future e ICT Competition, además de las acciones que realiza Huawei Academy. “Nuestro reto es seguir integrando más a la academia y a más estudiantes. Estamos convencidos que educar es la base de la inclusión digital”, afirmó.

Varios de los participantes del panel coincidieron en que es imprescindible que las políticas públicas y la regulación acompañen este fenómeno de transformación del empleo.

Para Esteban Russell, experto legal en Telecomunicaciones y Tecnología de la firma Orlanski & Russell, existen tres formas de llevar adelante el proceso desde el punto de vista normativo laboral: no regular, regular o aplicar la regulación de servicios anteriores. “De las tres opciones, la tercera es la peor, ya que consiste en aplicar normas que fueron inventadas cuando la innovación no existía (…). Esto podría configurar un auténtico ‘innovicidio’, que es matar la innovación”, sostuvo.

La regulación debe crear las condiciones para que se desarrolle la tecnología y no se creen barreras de acceso, consideró Ramiro Camacho, comisionado del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de México. El funcionario estima que la tecnología hará al empleo más productivo, pero no cree que se traduzca en menores puestos de trabajo. Aunque fue contundente en que, para él, el Estado no debería generar políticas para conservar trabajos tradicionales sino fomentar la generación de nuevos empleos.

“Tenemos que ver cómo construimos el futuro, no sólo pronosticar (…). Hay que pensar cómo construimos los escenarios deseables donde estas tecnologías puedan ser aliadas del ser humano y las sociedades. Para eso hay que diseñar e instrumentar ambientes y políticas públicas”, manifestó Adriana Labardini, abogada TIC especialista en Regulación y Competencia. La también excomisionada del IFT agregó que para construir esto se debe trabajar con la investigación y la academia, y no sólo ver el reemplazo laboral a causa de la tecnología, sino también como un aliado del empleo.

Por su parte, Gonzalo Navarro, director Ejecutivo de ALAI, mencionó dos factores en los que la política pública tendría que mejorar: la alta carga tributaria de algunos empleos y que prevalece un desconocimiento de los planes de capacitación y empleo de los países. “El cambio ya empezó, y es importante que en la región lo abordemos desde el punto de vista de políticas públicas para que no se genere la tercera brecha (la digital, la financiera y la de habilidades digitales)”, puntualizó.